Ambiciones políticas desbordadas

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Melitón Guevara Castillo

Revisando el escenario político, se da uno cuenta, que no es fácil tomar decisiones políticas. No es fácil, hoy en día, porque ya no se viven los tiempos en que no había oposición política. Veamos: el PRI está viviendo momentos cruciales, porque son decisiones que, sin querer queriendo, más conformando el escenario para la elección presidencial del 2018.

La elección de Baltazar Hinojosa Ochoa, hasta el momento, no ha dado aparentemente descalabros, en virtud de que todos, los que levantaron la mano, más o menos quedaron “arreglados”. Sin embargo, hacia debajo de los distintos equipos, el problema inicia con la decisión que se tome para las diputaciones y las alcaldías. Porque modifican expectativas y hace, digamos, más cruenta la lucha.

¿Qué quieres, cuentan, le preguntó Baltazar a uno de los que levantaron la mano? La respuesta fue: ¿Qué me ofreces? Y es que, dicen, en esas negociaciones, como quien dice, se cayeron candidaturas a las alcaldías y a las diputaciones. Y es que, a la postre, cada uno que levantó la mano creó expectativas y no todos quedan, al final, contentos y felices… y es cuando, abajo, se puede dar la rebeldía o la indiferencia el día de las votaciones.

Momentos de decisiones que van siguiendo reglas ya determinadas. Por ejemplo, cada partido político tiene que tener candidaturas iguales para hombres y mujeres. Si un partido participa solo en 20 alcaldías, tienen que ser diez y diez, es la equidad vertical; pero luego viene la horizontal: hacia el interior de la planilla para una alcaldía, también debe haber paridad… al menos dentro del PRI.

¿A qué municipios o distritos, es la pregunta, irán las mujeres? No pueden, dicen, a perdedores, porque al menos ya hay ciertas reglas en ese sentido. Es una decisión, digamos, a priori, antes de las convocatorias. Porque las convocatorias emitidas por el PRI son para postulación directa, de unidad, y por convención; y, entiéndase, en algunos casos, también puede ser por la consulta a la base: si hay consulta no pueden saber si gana un hombre o una mujer.

En fin, lo cierto, es que ya pronto, para el día 15 y el 17, en el PRI se tendrán las primeras decisiones de quienes serán candidatos a las alcaldías y a las diputaciones. Y las negociaciones, el estira y afloja, está a todo lo que da, porque en cada municipio, en cada distrito, van apareciendo nombres y más nombres: en Reynosa, se enfrentan por la alcaldía Esther Camargo, que pidió licencia; pero también lo pidió Rigoberto Garza Faz y Ernesto Robinson, pero, ojo, también renunció Carlos Solís.

Hay desborde de ambiciones en varios municipios. Teniendo como ejemplo el de Reynosa, donde cuatro priistas, se entiende, presentarán su registro el día once, uno se pregunta: ¿Acaso no conocen sus posibilidades reales? ¿Quién es el mejor, o la mejor, posicionada? Ese desborde de ambiciones pueden provocar una división que favorezca a Maki Ortiz, que solicitó su licencia en la Cámara de Senadores para contender por la alcaldía. Por cierto, este martes, a las diez horas, rendirá protesta quien habrá de sustituirla: Andrea García García.

Como alguien diría: el horno no está para bollos, si tomamos el ejemplo de lo que sucede en Victoria: la Ciudad está inundada de publicidad subliminal a favor de Óscar Almaraz; incluso, en unos y otros grupos sociales, lo dan por bueno. Sin embargo, el diputado Ricardo Rodríguez ya pidió licencia, por si su partido lo llama; en tanto que, para otros, en los últimos días, han repuntado las posibilidades de que Eduardo Gattas sea el bueno. Lo dicho, hay ambiciones desbordadas.

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