La primera Capital del estado de Tamaulipas

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Octavio Herrera Pérez

En 1820 la Constitución de Cádiz fue reimplantada en España y su imperio tras un movimiento liberal. Esto en gran medida estimuló la independencia de México, donde en ese inter se volvieron a constituir las diputaciones provinciales a lo largo y ancho de la Nueva España. Dichas diputaciones siguieron funcionando después del 27 de septiembre de 1821, como fue el caso de la que representaba a las Provincias Internas de Oriente, cuya sede se ubicaba en la ciudad de Monterrey. Sin embargo, los nuevos tiempos independientes desataron las ambiciones y rivalidades regionales, lo que se expresó en la disputa entre las ciudades de Saltillo y Monterrey, ambas deseosas de ser la sede definitiva de la Diputación provincial en la etapa política que recién se inauguraba en el país, pues se consideraba que se convertiría en la máxima autoridad de las Provincias de Oriente. Como consecuencia de este conflicto, las elites políticas del Nuevo Santander decidieron elegir su propia diputación provincial, el 29 de enero de 1822, notificándolo al Congreso nacional para su aprobación, cuya capital sería la villa de San Carlos. Así, tras varias discusiones en el congreso, el siete de octubre se recomendó reconocer a la Diputación del Nuevo Santander.

La nueva Diputación del Nuevo Santander finalmente se instaló el nueve de abril de 1823, pero no en San Carlos sino en la Villa de Aguayo, población que había fungido de facto como capital de la provincia durante la guerra de independencia por iniciativa del brigadier Joaquín de Arredondo. Paralelamente a la instalación de esta diputación, a nivel militar de la región fue nombrado el general Felipe de la Garza como comandante de las Provincias Internas de Oriente, quien influyó para que la capital del Nuevo Santander se mudara a San Carlos, lo que favorecía a sus intereses políticos.

Mientras tanto en el contexto político nacional, el año de 1823 fue de profundas transformaciones. En marzo el emperador Iturbide abdicó y para noviembre el Congreso reinstalado se encaminaba a constituir una República de corte federal, en la que las antiguas provincias pasarían a definirse como entidades federativas, con sus propios poderes locales, divididos en forma tripartita, como ejecutivo, legislativo y judicial. En este tránsito, las diputaciones provinciales jugaron un rol muy importante, pues fueron la plataforma para la formación de las legislaturas de los nuevos estados. Así sucedió en el Nuevo Santander, que en esos días permutó su nombre por el de “Las Tamaulipas”, bajo el acuerdo del Congreso nacional.

 

CABECERA ORIGINAL DE LAS TAMAULIPAS

La instalación de la legislatura constituyente no estuvo exenta de un nuevo enfrentamiento entre San Carlos y Aguayo, empeñadas en que en una de ellas se instalara este órgano de gobierno. El hecho de que se hubiera decidido la elección de una tercera población para evitar males mayores nos habla de la creciente escalada de este conflicto. En efecto, fue en la villa de Padilla, situada en medio y equidistante de aquellas dos, donde se reunieron los representantes. Ya instalados allí, el siete de junio de 1824, el jefe político, Juan Francisco Gutiérrez, expidió un decreto para declarar que cesaban las funciones de la diputación provincial y se iniciaban los trabajos del Congreso Constituyente del estado de Las Tamaulipas (o simplemente Tamaulipas, como por uso común después se le llamó), cuya misión sería redactar la Constitución política local y la organización del nuevo gobierno de la entidad.

Los diputados titulares de la legislatura fueron José Antonio Gutiérrez de Lara, José Eustaquio Fernández, Juan Echeandía, Miguel de la Garza, José Antonio Barón y Raga, José Ignacio Gil, José Feliciano Ortiz, Juan Nepomuceno de la Barrera, Francisco María de la Garza, Rafael Benavides y Venustiano Guerra. Como suplentes fungieron Felipe de Lagos, José Vicente Pérez, Juan Bautista de la Garza y José Antonio Gutiérrez de Lara. Por su parte, José Indalecio Fernández, ocupó la presidencia del tribunal supletorio de justicia, cimiento del Supremo Tribunal de Justicia del Estado. Por su parte, el general José Bernardo Gutiérrez de Lara fungiría como el primer gobernador del estado de Tamaulipas bajo el nuevo orden republicano.

 

LA ACTIVIDAD LEGISLATIVA EN PADILLA

Decidida por las distintas facciones políticas del momento que Padilla fuera la capital del naciente estado de Las Tamaulipas, en esta población se gestó y promulgó la legislación que comenzó a articular la estructura a esta entidad federativa. La base fue el decreto número uno del Congreso constituyente, fechado el nueve de julio de 1824, por medio del cual se reconoció que dicha legislatura estaba legítimamente instalada “y en actitud de ejercer sus funciones”; en consecuencia, quedaba extinguida a partir de ese momento la diputación provincial, que había sido el órgano de transición entre el antiguo régimen colonial y la nueva institucionalidad republicana. A partir de entonces, comenzó la generación de la legislación desde este órgano representativo de gobierno, “para el mayor bien y felicidad del estado”, lo mismo que fincaría “lo conveniente” en materia de la hacienda pública. Juan Francisco Gutiérrez, como el jefe político de la diputación provincial, fungió interinamente al frente del ejecutivo, hasta que unos días más tarde el congreso designó al titular.

Para reafirmar su autoridad, el congreso del estado expidió la legislación para obtener el reconocimiento de su legitimidad por parte de cualquier autoridad, corporaciones y empleados del estado “de cualquier clase y dignidad que sean”, no solo del orden civil, sino que también incluía a las de carácter militar y eclesiástico. En todos los casos se debería proclamar el reconocimiento en forma pública, según la costumbre que venía de tiempo atrás. También se expidió un decreto que regulaba los mecanismos electorales.

Envuelta la legislatura constituyente en el extraordinario episodio de la entrada del ex emperador Agustín de Iturbide a la villa de Padilla en los mismos días en que organizaba el gobierno del estado, al término del mismo fijó su posición en documento que se divulgó en todo el país. En este contexto fundacional de las instituciones del estado, el fusilamiento de Iturbide vino a representar una situación muy difícil, que puso a prueba la viabilidad del proyecto federal republicano, ante los ojos de toda la nación. También en Padilla se conocieron los primeros manifiestos presidenciales dirigidos a toda la nación mexicana, iniciando con el discurso de la toma de posesión del general Guadalupe Victoria, al asumir el cargo de presidente de la república. Y en consonancia con los peligros que afrontaba México en esta etapa para consolidar su independencia, la legislatura local emitió desde aquí un exhorto a los habitantes de todo el estado para estar preparados a la defensa de la república y contra las intenciones de la reconquista española.

 

PÉRDIDA DE LA CAPITALIDAD

El segundo semestre de 1824 se caracterizó por una sorda lucha por el poder, en la que el gobernador fue perdiendo terreno frente a sus opositores, bajo el liderazgo del presbítero José Eustaquio Fernández, quien incluso publicó un libelo titulado “Levantamiento de un general en Las Tamaulipas contra la República o muerto que se le aparece al Gobierno en aquel Estado”. Imposibilitado para revertir la oposición política de la legislatura, Gutiérrez de Lara acabó por renunciar, al que acompañaron enseguida sus partidarios en el congreso y el gobierno. Quedó así desmantelado el grupo político que sustentaba al ex insurgente, quedando la vía libre para que las principales posiciones del poder local las ocupara el grupo encabezado por el conglomerado familiar de los Fernández y su clientela política, cuyo eje giraba en torno a la villa de Aguayo, a donde decidieron trasladar la sede de los poderes estatales. Los trabajos del congreso constituyente del estado se dieron por terminados en Padilla el 29 de enero de 1825, para reanudarse en Aguayo el once de febrero siguiente, la que para el mes abril sería denominada como “Ciudad Victoria”, sellándose su nuevo rango de capital del estado.

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