Adele llora

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PUERTO RICO, febrero 18 (Agencias)

A la cantante británica Adele no le bastó con comer en un “fast food” para desahogar su frustración ante lo que pudo haber sido una presentación memorable… Y lo fue, pero no como ella esperaba.

La voz del álbum “25” se confiesa -y se reivindica- en la emisión de este jueves, del programa “The Ellen DeGeneres Show”, en el que admite que lloró a causa del error de sonido que quebró su interpretación del sencillo “All I Ask” en la reciente ceremonia de los premios “Grammy”.

Reveló además que igualmente hubiera llorado si hubiese tenido una brillante actuación. “Siempre lloro”, dijo la vocalista antes de verbalizar su vergüenza por lo ocurrido. Nunca antes tuvo un bochorno similar.

La artista publicó al día siguiente del espectáculo la explicación de lo ocurrido durante la transmisión en directo. “El micrófono se cayó en las cuerdas del piano, eso era lo que sonaba como una guitarra y me impidió oír que estaba fuera de tono. Eso pasa”, escribió en la red Twitter.

DeGeneres le dio oportunidad a la artista de demostrar su calidad interpretativa a través del programa y así volvió a interpretar el tema que presentó en los Grammy.

 

LE SACA JUGO A SU HUMOR

Adele se prestó para realizar una broma con la ayuda de la conductora de televisión estadounidense Ellen DeGeneres.

La estrella de 27 años asistió a Jamba Juice, una famosa cadena de jugos estadounidense, para jugarle una broma a los empleados.

Al comienzo del video, la asistente de Adele anuncia a todos los empleados de la tienda que la intérprete de “Hello” está por entrar al lugar y que por favor la trataran como una persona normal. Es cuando Adele, quien tiene un apuntador en el oído, comienza a hacer todo lo que DeGeneres le dice.

Lo más gracioso es cuando la ganadora del Óscar le pregunta a los trabajadores cosas sobre todos los productos de la marca, interrogantes que se ven interrumpidas cuando la cantante saca unas tijeras de su bolsa sin previo aviso y corta la grama que Jamba Juice usa para algunas de sus bebidas y se la come; provocando que los empleados rían de los nervios sin saber qué hacer.

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