Tríptico

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EL PAPA DE NUESTRO TIEMPO

José Bruno Del Río Cruz

Hace algunos años, cuando se removió al tan querido obispo de los indígenas Don Samuel Ruiz, se le sustituyó por el obispo Raúl Vera, que pronto se enteró de la terrible situación de marginación que se vive en las zonas chiapanecas, ahora Don Raúl Vera es el obispo de Saltillo y se distingue siempre por la energía y claridad de sus sermones religiosos y declaraciones públicas.

Don Raúl afirmo que durante los seis días de su visita a México, el Papa Francisco armó un rompecabezas señalando los problemas del país, con pronunciamientos fuertes a diferentes sectores como el empresarial, político y religioso, y marcó salidas a situaciones difíciles como la que viven los obreros y familiares de desaparecidos.

En conferencia de prensa, en la que hizo una valoración positiva de la visita pastoral del Pontífice, Vera consideró que en sus mensajes el jerarca católico les dijo a los obispos que tienen que actuar como pastores y, bajo esa premisa, reconoció que debe haber cambios en las dirigencias de la Iglesia como producto del mensaje que pronunció en la Catedral de la Ciudad de México. Anunció que en la próxima asamblea de la Conferencia del Episcopado Mexicano se convocará a una elección para renovar la presidencia de este organismo. “Vamos a cambiar todo y creo que con los criterios que el Papa dijo que tenemos que actuar como pastores en conferencias de los obispos vamos a pensar a quiénes vamos a poner”, admitió Vera. Aseguró que el líder de la Iglesia católica “vino a sembrar esperanzas, vino a sembrar alegría”.

Destacó que el Pontífice “hizo señalamientos muy fuertes de las condiciones reales que vive la gente en México”. Marcó salidas a la problemática, como lo que pasó en Ciudad Juárez, en el encuentro con obreros y empresarios, donde dijo: “Quiero que esto sirva como un modelo para que exista discusión, para que exista confrontación para solucionar problemas, pero los problemas donde unos pierdan, sientan que pierden, pero deben pensar que es a favor de todos”. Vera comentó que en cada uno de los encuentros Francisco “habló directamente, y en el caso de Ciudad Juárez les habló de forma directa a esos dos sectores.

 

NO MAS SOLUCIONES ANTIGUAS A COSAS NUEVAS

Recordó que en la Catedral Metropolitana el religioso argentino les llamó la atención a los obispos, básicamente les dijo que no pueden guardar distancia, sino que tienen que interceptar el grito de la gente y que no den soluciones antiguas a cosas nuevas, que no pueden aplicar recetas para problemas que son diferentes en el mismo país.

“Nos dijo: No estén haciendo elucubraciones y ratos. No hagan tratos en lo oscuro, porque eso no se vale, porque compromete a nuestro pueblo”. Nos dijo: “No hagan trato con faraones del mundo moderno”. Se refiere al poder y lo que significa ser pastores y libertad profética”.

Como usted puede ver, estimado lector, el obispo Vera interpreta y transcribe interesantes mensajes del Papa Francisco.

 

LA NIÑEZ, EL DOLOROSO OLVIDO DE NUESTRA MODERNIDAD

Recientemente pude ver en televisión un espectáculo que mueve a tristeza y a consideración de nuestras responsabilidades, me refiero a la cantidad de niños que regresan las autoridades migratorias americanas a nuestro país. En efecto, la violencia en Centroamérica y la necesidad de reunificación de las familias son factores que incrementaron el flujo migratorio de niños y adolescentes en México y Estados Unidos, lo que ha obligado a las autoridades en la materia a desarrollar mecanismos de protección para este sector de la población, a fin de que sus derechos sean respetados ante su posible aseguramiento y repatriación.

Dora Giusti, jefa de Protección de la Infancia del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, comentó que existe un contraste entre la repatriación de menores mexicanos desde, Estados Unidos y de ciudadanos centroamericanos desde México. De acuerdo con Unicef, a lo largo de 2015 hubo más de once mil repatriaciones de niñas, niños y adolescentes migrantes mexicanos desde Estados Unidos, de los que 84 por ciento viajaban sin la compañía de un adulto. Según cifras de la Secretaría de Gobernación, entre enero y agosto de 2015, 18 mil niños centroamericanos fueron deportados desde México.

“Son muchos niños y el número va aumentando”, explicó Giusti, al señalar que los menores centroamericanos tienen un trato diferente al de los mexicanos en Estados Unidos por la situación que se vive en los países de la región, debido a la violencia. A lo largo del año pasado fueron atendidos por las autoridades migratorias mexicanas más de 32 mil niños, niñas y adolescentes. De ellos, 12 mil tenían entre cero y once años de edad y 20 mil de 12 a 17 años.

“Lo que estamos viendo mucho es que los adolescentes son más comunes, porque los padres los dejan ir solos a esa edad, pero además vienen con hermanos o primos más chiquitos. Hemos visto a niños de cuatro años que viajaban solos con hermanos o primos un poco más grandes. La mayoría son varones y una tercera parte son mujeres”, indicó.

La principal razón es la reunificación familiar. Estos niños tienen algún pariente (en la mayoría de los casos se trata de los papás) en Estados Unidos. Existe este deseo de reencontrarse. En el caso de Centroamérica, hay un problema de violencia muy aguda, que es la causa principal de este flujo migratorio; por esta situación los padres envían a los niños afuera, hacia la Unión Americana, a alcanzar a algún familiar para sacarlos del contexto de crimen y de la violencia de los maras que se está dando en esos países.

Hay un elemento común entre México y Centroamérica: la falta de oportunidades. Generalmente estos niños viven de familias con pocos recursos, de comunidades marginadas. En algunos casos, tenemos menores indígenas que ni hablan español. Es una situación de marginalización, les falta soporte de sus familias, por las políticas sociales que no apoyan a los núcleos vulnerables. La marginalización y la violencia son los casos más frecuentes que han contribuido a impulsar este flujo migratorio. ¿No le parece vergonzoso que hayamos llegado a este extremo de irresponsabilidad social?

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