Voz ciudadana

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Alicia Caballero Galindo

Escuelas y prisiones

A medida que el hombre descubre las causas de las enfermedades, las previene con vacunas para no tener qué combatirlas masivamente ¿Cuándo “vacunaremos” a nuestra sociedad contra la violencia? el antídoto está al alcance de todos y se llama “educación y valores éticos”

 

La naturaleza humana, no  ha variado desde que el homo sapiens empezó a destacar de las demás especies por su desarrollo intelectual, aprendiendo a diferenciar el bien del mal y a controlar los instintos sobre los intereses mayoritarios. De acuerdo a cada pueblo y a cada época, las costumbres particulares han variado; poligamia y monogamia por ejemplo, el valor de la mujer ante una sociedad eminentemente machista, las religiones; las diversas etnias poseen hábitos particulares… Lo que ha sido inamovible en todos los tiempos y en todas las culturas, es que, para convivir en paz, es necesario respeto por las reglas y costumbres que rigen a un grupo humano y eso se logra indudablemente A TRAVÉS DE LA EDUCACIÓN Y EL RESPETO. Decía Lao Tse, filósofo chino que vivió en el siglo VI A.C., que la base de la buena marcha de una sociedad era el respeto a los mayores y a los jefes, y dejar que fluya la vida siguiendo su orden natural.

Pero… ¿qué ha pasado con la educación en la actualidad? Es frecuente ver en Internet carteles que hablan de la educación de hace algunas décadas; hay uno en especial que no sé si reír o llorar, pero… es cierto; dice palabras más o palabras menos:

“Mis padres me borraban las malas vibras, los chacras y el aura negativa con un chanclazo, un jalón de orejas, una nalgada bien puesta, una zarandeada,  o… dotarme de una buena escoba de ramas para barrer el patio y… aprendí que tenían razón soy una persona de bien y los recuerdo con cariño”.

“En otros tiempos, los niños temían a sus padres y maestros; ahora es al revés”… con los resultados consabidos; Derechos Humanos se ha convertido en un recurso que no se maneja adecuadamente…

“Mis padres usaron la psicología de… “aquí mando yo” y la verdad, de cuidados nadie se muere… aquellos consejos sabios, fueron timón y vela para navegar exitosamente por mares tormentosos.

Si bien es cierto que la educación al igual que las culturas evolucionan, eso no implica que se pierda el respeto y la fe en las personas mayores;  por instinto, el niño busca el amparo de la experiencia de padres y maestros, pero cuando sólo encuentra un vacío de incertidumbre, va perdiendo poco a poco la fe… no puede construir el escudo natural requerido para enfrentarse a los peligros cotidianos de la vida y entonces, las malas influencias que encuentra a su paso, hacen su devastadora labor con los resultados consabidos… y después nos quejamos; la juventud está “perdida” pero… ¿quiénes formaron esa juventud que llaman PERDIDA?

Son las generaciones de padres faltos de responsabilidad  y maestros descuidados sin vocación los causantes…viene a mi mente la cuarta estrofa del poema de Sor Juana Inés de la Cruz, universalmente conocido; “Redondillas” … “parecer quiere el denuedo/ de vuestro parecer loco/ el niño que pone al coco/ y luego le tiene miedo/”…

En mi experiencia de varias décadas como docente frente a diversos grupos, he aprendido: SALVO RARAS EXCEPCIONES QUE IMPLICAN TRASTORNOS CONGÉNITOS, ¡¡NO EXISTEN MALOS HIJOS NI MALOS ALUMNOS!! EXISTEN PADRES DESCUIDADOS E INMADUROS Y MAESTROS QUE CARECEN DE SENSIBILIDAD Y VOCACIÓN…

En la actualidad, el aumento desmesurado de la delincuencia a nivel mundial, es el resultado de una sociedad que ha transgredido los límites de la libertad para incursionar en los del libertinaje; una pareja joven pregunta a un matrimonio de más de treinta años (que son raros en la actualidad) que cómo le hicieron para sobrevivir en pareja tantos años y la mujer le respondió sabiamente:

“Pertenecemos a una generación que aprendió a pegar lo que se rompía a cocer las mangas rotas; a reparar y hacer que funcionen las cosas; ahora todo es desechable”…

A nivel mundial, los centros penitenciarios se han convertido en escuelas donde los delincuentes en su mayoría “se perfeccionan en su triste oficio” en vez de reivindicarse; aunque existen honrosas excepciones que son minoría… Las autoridades “se esfuerzan” por crear sistemas más humanizados que permitan la regeneración de los reclusos pero la sobrepoblación causada por el aumento de la delincuencia, sólo genera un problema mayor…

¿No sería más fácil irse a la raíz de los problemas y eliminarlos en lugar de ofrecer paliativos que sólo alivian pero no curan?… ¡debemos vacunar y prevenir antes de que aparezca “la enfermedad” no es suficiente curar a los actuales “enfermos”

Una enfermedad endémica se controla eliminando los factores que la producen; México ya lo ha hecho; hace algunos años venció al Paludismo. Pensar en disminuir la delincuencia es un proyecto a largo plazo que debe iniciarse en los hogares y las escuelas, con la plena conciencia de EDUCAR A LA NUEVAS GENERACIONES  CONCIENTIZANDO A LOS PADRES SOBRE LA NECESIDAD IMPERIOSA DE FOMENTAR EN EL HOGAR LOS VALORES ÉTICOS  Y  CÍVICOS, SELECCIONAR CUIDADOSAMENTE A LOS DOCENTES FRENTE A GRUPO; DEBEN POSEER VOCACIÓN, MADUREZ Y UN ALTO NIVEL DE VALORES CÍVICOS Y MORALES, CAPACES DE COPROMETERSE CON SU IMPORTANTE ENCOMIENDA, GOBERNANTES IDÓNEOS QUE ASUMAN CON HONRADEZ, COMPROMISO Y VOCACIÓN DE SERVIR, SU ENCOMIENDA, ANTEPONIENDO LOS INTERESES DE LA SOCIEDAD A CUALQUIER COMPROMISO DE OTRA ÍNDOLE …

¡¡NO!! NO ES UNA UTOPÍA SI TODOS ASUMIMOS LA RESPONSABILIDAD QUE NOS CORRESPONDE…

PARA PENSARSE…

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