Conceptos vigentes

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Una leyenda victorense

Tito Reséndez Treviño

1°- ASÍ NACIÓ LA ALIANZA.- Un acontecimiento que esplende, necesariamente tiene que llevar con la pléyade de estrellas que le han dado origen y desarrollo y también los resabios de las circunstancias prósperas o adversas que precede al quid de la cuestión, para que se manifiesten los cimientos en que estriba su consistencia.

El Siglo XIX con sus quince millones de habitantes, -en su mayoría la raza mestiza-, tocaba a su fin y en la trayectoria del astro-rey legaba la estela luminosa de su genio fecundo en el aspecto artístico, industrial y de cohesión internacional, cristalizándose ésta en las múltiples Alianzas, Uniones, Confederaciones, Tratados, Exposiciones, concursos y Certámenes. Universalmente hablando.

Aquí en Ciudad Victoria, el campo era propicio (como lo es en todos tiempos) y sólo faltaba que el Destino dispusiera el choque de estos extremos: la BUENA VOLUNTAD Y LA INDIFERENCIA, para establecer el contacto y producir la energía y con ella el progreso.

El Dr. Cipriano Guerra Espinosa, en ejercicio de su profesión, conoció y estudió el carácter de los victorenses de todas las clases sociales, de los principios de humanitarismo que germinaban en su alma noble, concibió la magnífica idea de asociar a los OBREROS, tomando el vocablo en el sentido de su primera acepción, que incluye una generalidad.

Desde mayo de 1900 consultó el caso con el licenciado Guadalupe Mainero, Gobernador del Estado, así como con el profesor don Adalberto J. Argüelles que ocupaba una curul en la Cámara Legislativa Local y otras personalidades y a partir de ese mes, se dio al ímprobo afán de catequizar a las personas que más tarde celebraron reuniones, que tuvieron por testigo la luz zodiacal de las noches apacibles de Victoria, resultando con esto una comunión de ideas y un espíritu de solidaridad que hizo nacer el MUTUA LISMO.

Personalmente el Dr. Guerra, vio a Teófilo Botella, (Cigarrero), Anacleto Portales, Antonio P. Castro, Manuel García C. (Comerciantes); Luis González, Aurelio Perales (Carpinteros); Pablo J. Alcalá, Dionisio C. Martínez, Agustín C. Sánchez (Jornaleros); Secundino Carreón, Porfirio A. Díaz (Pintores); Juan P. Lara, Nicolás Soto, Cenobio Salazar (Panaderos); Luis Soto, Felipe Acuña (Herreros); Jesús Zapata, Jesús O. Gutiérrez, Emilio B. Chávez (Albañiles); Trinidad Garza, Juan Botello, Néstor P. García (Empleados) Gilberto Rojas Tamez, Bardomiano Velarde (Sastres); Genaro Izaguirre (Boticario); Mónico Medina (Zapatero); Anacleto Galarza, Rodrigo T. Ibarra (Barberos); Rodolfo Rodríguez (Cochero), Carlos Rueda, Jerónimo P. Hernández (Impresores) ; Guadalupe Gutiérrez (Estudiante); Gregorio Rodríguez (Platero); Jesús Núñez (Agricultor); Pedro Fraga (Litógrafo); Luis Banda (Cantero); Matías S. Canales, Silverio J. Zamudio, Epigmenio García (Profesores); Ambrosío Vázquez (Ingeniero); quienes fueron los primeros en demostrar su buena disposición solidarizándose con la idea de unión y fraternidad, y a su vez comenzaron a propagar estos sentimientos entre los diferentes individuos de los gremios a que pertenecían, en toda la extensión de Ciudad Victoria, aprovechando todas aquellas oportunidades de contacto. Incluyendo a estos sembradores del bien, se logró congregar un número de ciento treinta y seis adeptos.

Un caso fortuito vino a dar madurez a este bien intencionado proyecto.

En el último trimestre del año una epidemia de gripe hizo sentir sus rigores, y durante ese período aciago aquel infatigable profesionista recogió el fruto de sus humanitarios esfuerzos, porque en el lecho del dolor impartió a sus semejantes el auxilio eficaz de su ciencia y predicó las orientaciones del anhelo fraternal que profesaba.

El optimismo culminó y en una determinación, positivamente adecuado, fue elegido el martes diez de enero de 1901, advenimiento del Siglo XX. Para que se inaugurara la Sociedad Mutualista denominada “ALIANZA OBRERA PROGRESISTA”, adoptando por lema: “UNIÓN, CONSTANCIA y PROGRESO”.

Las invitaciones fueron autorizadas por el Dr. Guerra Espinosa y don Néstor P. García quienes con todo entusiasmo las hicieron llegar a su destino.

El gran Teatro Juárez, erigido en la Plaza del mismo nombre, fue artísticamente engalanado; los socios, en arreglada columna, partieron del Salón de Actos a las diez de la mañana y al llegar a aquel edificio formaron valla en honor del señor Gobernador, que era a la vez el Presidente Honorario de la Sociedad.

Pocos momentos después, se desarrolló la solemne ceremonia, dando lectura don Ascensión Gil, Presidente Nato de la Asociación, a un Informe de los trabajos preliminares de los ocho meses anteriores, y el Dr. Cipriano Guerra Espinosa pronunció un discurso diseñando el objeto de las Sociedades Mutualistas, sus tendencias y sus fines, que siempre tienen por mira impartirse mutuo y recíproco auxilio, para sostenerse en las prolongadas y algunas veces angustiosas luchas por la existencia.

Acto seguido, el ilustre Jurisconsulto don Guadalupe Mainero, Gobernante Constitucional de Tamaulipas. Usando de la palabra en estilo correcto y elegante, declaró legítimamente inaugurada la Sociedad Mutualista “ALIANZA OBRERA PROGRESISTA”.

NOTA.- Tomado del libro “La Sociedad Mutualista Alianza Obrera Progresista, escrito por el Benemérito del Mutualismo Nacional, don Francisco Ruiz Reyes.

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