Lili Saldívar

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Brindar… Con una copa de agua

Lilia García Saldívar

Palabras Sabias: “El que busca un amigo sin defectos… Se queda sin amigo”

(Proverbio Turco)

¿Qué se sentirá tener un amigo?. Así se preguntaba Adrián hombre de mundo, muy dado a las francachelas, a esas horas sin nombre que se derraman por una noche oyendo una música estridente, luces que bailan, cuerpos sin cara, pues es imposible detectar una cara en esa alegría falsa que se derrama en esos tugurios que se llaman Antros.

Y Adrián ahora ya en la soledad de aquella cantina llena de murmullos, chocar de botellas y de copas y él tan aburrido en el Antro como en aquella escondida cantina, sólo miraba por largos ratos su bebida y luego la fijaba en el cantinero, hombre como de 60 años, impecable en su ropa, y aquella sonrisita que parecía conocerlo, no terminó su copa y llamó al cantinero.

– Oye –le preguntó– ¿Porqué sonríes, si tu trabajo es sólo hacer bebidas, limpiar hasta el cansancio los vasos, y soportar borrachos preguntones, a veces tristes, y otras veces necios?

–Yo sólo hago mi trabajo señor, pero creo que me he convertido también en adivino.

–¿Adivino? –preguntó Adrián–  Y eso cómo ha sido, tu trabajo es aburrido…

–Mire usted por ejemplo, a pesar de tomar bebidas caras, carece de algo que apreciamos mucho…

– ¡A caray!… ¿y de qué carezco yo sólo porque me ves tomar unas copas?

– Carece de amigos y eso lo lamenta usted, y lo refleja en su cara cada vez que oye carcajadas de un grupo o ve sonrisas en otro.

–Vaya –dijo Adrián– ¿y esos conocimientos de dónde los sacaste? Porque efectivamente siento algo de envidia cuando veo que algunas veces en las mesas o en la barra sonríen, pero yo sólo he encontrado amigos que están llenos de defectos; quise que viniera Saúl conmigo, y me dijo que tenía mucho trabajo pendiente, le hablé a Domingo y me dijo que hoy había invitado a su novia a cenar ¡Hombre no me chupo el dedo!, fueron pretextos, cada hombre que conozco es indiscreto, poco formal, hablan de ti a tus espaldas, bueno, hasta tratan de quitarme mi puesto… Yo no puedo estar con personas de tantos defectos, quisiera tener un amigo leal, instruido, discreto, ayudador, pero no… ¡No hay ese tipo de personas!

El cantinero lo miró y sonriendo le dijo

–¿Tú buscas un amigo sin defectos?

–¡Claro!

–Pues te diré jamás vas a tener un amigo…

¿Crees tú que no halla alguien así?

–Mira, el que busca un amigo sin defectos se quedará siempre solo; los amigos no son seres ideales, sino personas concretas, con virtudes que irás conociendo poco a poco y defectos como todo mortal. Tú no le puedes exigir al que tiene novia que la deje para salir contigo… Tampoco puedes evitar que alguien te comente un chisme, ni que otro compañero deje el deporte favorito por salir contigo. Sal con el que tiene novia cuando no vaya a salir con ella, si alguien te comenta algún chisme, escúchalo y luego olvídalo, y no puedes dejar a otro sin hablarle; si él va al partido de pelota, sal con él cuando no haya juego. No les exijas a los demás lo que tú mismo no les podrías dar. El verdadero amigo no nace como flor, de la noche a la mañana, tú tienes que darle comprensión a sus problemas, ponerte en los zapatos de él, con esto te quiero decir, que tú tengas un problema igual que él…

Si quieres tener amigos búscalos en las personas normales, escúchales sus problemas, ayúdalos; quien en el campo de la amistad busca exigentemente un ideal, se queda simplemente sin amigos.

Adrián se quedó pensando, luego dijo ¿oye cómo te llamas?

–Andrés.

–Pues tú Andrés me has escuchado y yo te escuché a ti, ¿qué te parece si empiezo por hacerte mi amigo?

–Andrés sonrió y dijo –¡Claro hombre!… yo tengo las orejas muy grandes para cuando tú me platiques de la chica que te gusta, lo latoso que es tu jefe, si consigues nuevo trabajo y si visitaste a tu mamá, incluso me puedes comentar que es la mejor cocinera que conoces…

–¿Cómo lo sabes Andrés? Ella guisa muy sabroso…

–¿Ya ves?, ya tenemos un rato platicando y ya te adiviné algo… ¿Qué te parece que brindemos?…

–¡Sale claro que sí!. . .

Y llenando la copa de Adrián y llenando otra copa con agua, los nuevos amigos brindaron encantados de conocerse.

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