Conceptos Vigentes

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Aguayo y Victoria

Tito Reséndez Treviño

 

 

1°- LA CONSPIRACIÓN DE AGUAYO.- Los meses anteriores a la consumación de la independencia de México, la Villa de Aguayo volvió a tomar un papel predominante en la vida política de la provincia. Su alcalde, José Antonio Fernández de Córdoba, junto con otros vecinos como José Honorato de la Garza, Miguel de la Garza, Pedro de la Garza, Francisco Guerra y Eleno Vargas, enterados del contenido del Plan de Iguala, enarbolado por el Ejército Trigarante a favor de la  Independencia, empezaron a conspirar desde abril de 1821.

Después de varias sesiones fueron descubiertos, por lo que se decidieron a actuar, presionando al gobernador a reconocer sus actos. Así, el siete de julio de 1821 se juró en Aguayo la independencia nacional y la adhesión del Nuevo Santander al proyecto independentista encabezado por Agustín de Iturbide.

Inmediatamente se construye en Aguayo una junta gobernativa, la que entregó el mando de la provincia al coronel Felipe de la Garza, quien pasó a situarse en su natal Soto la Marina. Surgió nuevamente la polémica por el control de la sede del nuevo gobierno local, ya que la villa de San Carlos esgrimía insistentemente sus derechos históricos, logrando que volviera a ser la capital en 1823.

2°- LA UBICACIÓN DEFINITIVA DE LOS PODERES ESTATALES.- Mientras se debatía donde debía ubicarse la sede de gobierno, se forjaba la decisión de marcar la autonomía del Nuevo Santander respecto a las provincias Internas del Oriente. Para ello se creó la Diputación Provincial de Santander, que fue la base para la futura e inmediata creación del Estado Libre y Soberano de las Tamaulipas en 1824.

Buscando la neutralidad y el establecimiento de un Congreso Constituyente, se optó por otra sede de los poderes locales: la Villa de Padilla. Esta Población, también ubicada en el centro de la Provincia -para este entonces erigida ya con entidad federativa- actuó como capital desde mediados de 1824 al inicio de 1825.

3°- POLÉMICA DISCUSIÓN.- En el Congreso Constituyente estuvieron representadas las principales fuerzas políticas de la provincia, por lo que el debate sobre la sede del gobierno enfrentó al grupo del gobernador José Bernardo Gutiérrez de Lara con el grupo afín al conglomerado familiar de los Fernández, quienes a toda costa deseaban la Capital de Aguayo. De este grupo de familia destacaba la figura de José Eustaquio Fernández, presbítero y doctor en teología, formado en Monterrey y en la Ciudad de México. Dicho personaje, nació en Tula, defendió y polemizó a favor de la ubicación de la sede de Gobierno en Aguayo, logrando imponer su criterio, luego de una aguda crisis política que motivó inclusive la salida del gobierno de Gutiérrez de Lara y su grupo.

4°- DECLARADA CAPITAL.- Fue así que por medio de decreto del 20 de abril de 1825, la Villa de Aguayo fue declarada la Capital del Estado, con el nombre de Ciudad Victoria, en honor al primer presidente de México, el general Guadalupe Victoria. La Capital tenía entonces 4,008 habitantes y era la tercera en población en la entidad, después de Tula que alcanzaba 7,039 habitantes, y de Santa Bárbara, con 4,650; pero muy por encima de San Carlos, con 2,235, y de Soto la Marina, con 1,323 habitantes.

  1. – LA CAPITAL DE TAMAULIPAS Y LAS TURBULENCIAS POLÍTICAS DEL SEGUNDO TERCIO DEL SIGLO XIX.- En Tamaulipas como en su Capital, al igual que en todo el país, el según tercio del siglo XIX se caracterizó por la inestabilidad política. En este tiempo se debatían distintos proyectos políticos de país; por un lado, los grupos favorables al federalismo y por otro los partidarios al centralismo, modificándose más tarde la pugna entre los promotores de una política liberal y los defensores de la política conservadora. A lo largo de este enfrentamiento, por su propia naturaleza de Capital, Ciudad Victoria fue en repetidas ocasiones escenarios de conflictos armados.

En el plano político administrativo, Ciudad Victoria tuvo además de su condición de Capital la sede de la jefatura política del distrito del centro, de acuerdo a la división que se estableció desde 1828.

Siendo los otros dos  distritos el del norte, con cabecera en Matamoros, y el del sur, con sede en Tampico.

Por cuanto a los conflictos que se sucedieron en 1833, durante el pronunciamiento militar llamado de “Religión y Fueros” Ciudad Victoria fue ocupada por las tropas del coronel Piedras, quien se desprendió desde Matamoros. Sin embargo, el gobernador del Estado, Vital Fernández, no le hizo frente al replegarse a la sierra, para después asestarle un golpe a los militares.

Luego en 1835, el ayuntamiento se adhirió al gobierno centralista de Santa Anna. El problema fue que el centralismo acarreó profundos desequilibrios locales, por lo que en 1838 el ex gobernador José Antonio Fernández Izaguirre se pronunció en Ciudad Victoria por el federalismo y el regreso a la Constitución de 1824, ocupó el mando en la entidad. Pero el Gobierno de la Republica envió tropas para restablecer el sistema centralista.

En el contexto, poco después, en 1840, un grupo de rebeldes federalistas, al mando de Juan Nepomuceno Molano, ocupó Ciudad Victoria en septiembre de  1840, logrando el control y ubicando brevemente al doctor José Núñez de Cáceres en la gubernatura.

Por cierto, Núñez de Cáceres quien habría de iniciar una dinastía de distinguidos victorenses, no era oriundo de Tamaulipas, sino de la República Dominicana donde se le considera el libertador de la patria.

Núñez de Cáceres autoexiliado, se estableció en Victoria en 1830, formado parte de la elite intelectual y política de la entidad, siendo declarado Benemérito del estado en 1833.

Hoy, Victoria cumple 191 años de haberse constituido por decreto, la Capital de Tamaulipas.

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