Conceptos vigentes

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La realidad federalista

Tito Reséndez Treviño

 

 

1°- EN MÉXICO.- El periódico digital PUNTO DE VISTA, publicó en sus páginas del pasado 30 de abril un artículo de Ricardo Raphael, Zócalo Saltillo titulado “Federalismo Insurgente”, que por sus interesantes aportaciones y  actuales circunstancias políticas por la que atraviesa nuestro país, me permito reproducir lo más importante del mismo.

“Se ha vuelto común decir, que México son muchos Méxicos y sin embargo es igual de común actuar como si nuestra diversidad regional fuera límite y no virtud.

Así como el país jamás podrá, todo entero, convertirse en Nuevo León, tampoco sería posible que Chiapas ocupe el lugar de toda la nación. Por su geografía, biología y demografía el país nació plural. De ahí sus múltiples comunidades, culturas e identidades.

Cada vez que olvidamos ese origen violentamos los cimientos de la República.

Esta realidad explica por qué México resolvió la organización de su Estado a partir del modelo federal.

El federalismo es un edificio político dispuesto para resolver con armonía y generosidad la diversidad social.

Como toda institución diseñada por los seres humanos, ésta evoluciona y se actualiza con el tiempo. Hoy necesitamos revisar esa evolución y, sobre todo, actualizar sus premisas.

Una primera hipótesis para detonar la discusión: México es un país federalista pero hoy el federalismo a la mexicana padece incongruencia entre objetivos y realidades.

Frente a problemas urgentes y de coyuntura como los relacionados con inseguridad, la educación, la justicia, la fiscalidad, la transparencia y un largo etcétera, durante las últimas décadas se han realizado reformas constitucionales que no fueron revisadas a la luz de la congruencia federalista.

Sin bromas, hoy se requieren tres maestrías y dos doctorados para entender qué ámbito gubernamental es responsable de cada materia pública. En efecto, frente a los temas relevantes es difícil desentrañar si se está ante una competencia municipal, estatal o federal.

Ejemplos de nuestro federalismo incongruente se expresan en la hacienda pública, la coordinación policial, la justicia, la planeación urbana, la democracia electoral, los proyectos de desarrollo y esta página no alcanzaría para mencionar todas las coordenadas.

Parte del problema es la desconfianza que se tienen las partes integrantes del Pacto Federal.

En nuestro presente, los órganos nacionales del Estado desconfían de los poderes locales y lo mismo ocurre a la inversa.

Cabe preguntar si para despejar esta desconfianza, ¿no sería mejor negocio fortalecer las capacidades de gobierno en los estados y sobre todo en los municipios, en vez de controlar desde el centro sus actos de gobierno?

O, en la misma hebra, ¿no sería mejor fortalecer los pesos y contrapesos políticos, dentro de las entidades y los municipios, en vez de asumir que es el ámbito nacional el único que puede nivelar la balanza?

De cara al centenario de nuestra Constitución, el Pacto Federal mexicano merece revisarse con una visión crítica y reconstructiva. Esta revisión debe llevar a devolver al texto constitucional la congruencia que se merece desde la perspectiva del federalismo.

Con tal idea en mente es que el periódico El Universal, a través de su Consejo Editorial Consultivo, junto con personas estudiosas del tema a convocado a una discusión amplia, rigurosa y plural para revisar nuestro federalismo.

Este esfuerzo se celebrará a través del Seminario sobre Federalismo Constitucional Mexicano que fue inaugurado en el Senado de la República y que habrá de presentar conclusiones y recomendaciones antes de un año.

En fin, digamos que el federalismo mexicano tendrá que ser evaluado para que los estados y municipios puedan tener una soberanía que les permita tener su propia autonomía, de acuerdo con lo que la Constitución lo establece, no más, no menos. Lo más sería anarquía, lo menos vasallaje…

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