Conceptos vigentes

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Deshumanización

Tito Reséndez Treviño

 

 

1°- CRECE COMO LA MALA YERBA.- El tema de hoy es una trama recurrente, la deshumanización, y lo es porque ésta, crece más cada día y concibiéndose más actual e incluso en las capas sociales más desfavorecidas, que debería ser donde más se entendieran los problemas sociales, dado que es ahí donde se viven y se sienten en toda su crudeza y total realismo… Tristemente es, que desde el punto de vista de la concepción de la vida y de sus problemas, no puede haber humanización en ese medio porque ahí se tiene que luchar por todo, nada es gratis, además de ser muy difícil acceder a las cosas, incluyendo los productos de primera necesidad y siendo así la vida, ilusos fuéramos pensar que en un medio donde falta casi todo incluyendo la educación, se pueda ser más humano que en los lugares o las capas sociales más altas, donde sobra de todo, incluso deshumanización.

La raza humana ha llegado a un punto tal de deshumanización que ya no nos asombran las atrocidades que a diario se cometen, y no nos asombran ni asustan porque se ha vuelto costumbre y la costumbre insensibiliza los sentidos y los sentimientos hasta casi neutralizarlos.

Con el avance del tiempo, pasando de un mes a otro, de un año a otro hasta llegar a siglos, la vida ha cambiado aunque suene paradójico para bien y para mal. Por esa razón, hoy día disfrutamos de comodidades que hace cien años tal vez algunos soñaban pero muy pocos lo creían posible; asimismo, actos que ayer eran considerados como mínimo aberraciones, cuando no un delito contra nosotros mismos y contra la sociedad, hoy nos parecen normales y ni un sonrojo asoma a nuestra cara porque por la fuerza de la costumbre, hemos perdido la virtud de condolernos con el dolor ajeno y el asombro nos es prueba en nuestro favor porque no lo manifestamos.

Es real, vivimos en un mundo “enfermo y triste”, donde valoramos sólo lo que alcanzamos a ver. Vemos a los demás y juzgamos sin conocer, por lo que nuestros ojos alcanzan a percibir. Por la ropa, por “la facha”, por su rostro, por su calzado, por lo que vemos superficialmente, sin saber su historia, sus sueños, su forma de ver la vida. Nos dejamos llevar por lo que imaginamos y no nos damos tiempo de ver más allá.

Vivimos en un mundo donde se valora más la posición económica que la calidad humana, donde no se toman en cuenta las ganas de salir adelante, donde ya no importa qué tanto has leído, qué tanto sabes, sino qué tan popular eres, qué tan comercial es tu imagen.

Vivimos en un mundo donde los libros y la cultura pasan a segundo plano, donde el dinero, los excesos, la lujuria y las perversiones son más vitales que el conocimiento.

Donde ser “modelo” es más respetable que ser estudioso, porque ser idealista no te lleva a ningún lado. Donde ser hombre de ciencia y cultura sólo te llevará a “morir de hambre” porque el dinero está por encima del conocimiento.

Vivimos en un mundo que sucumbe ante la corrupción, ante la inmoralidad, que ya no se impacta ante noticias de muerte, violación o pedofilia sino que lo ha aceptado como algo “normal” y del día a día; un mundo donde voltear a la calle para ver alguien masacrado o atropellado es más por morbo que por alguna emoción provocada.

Vivimos en un mundo de pobreza, deshumanizado, un mundo que se acaba porque los recursos han sido sobreexplotados y las riquezas naturales pasadas a segundo término. Porque nos interesa más construir carreteras que plantar un árbol, ser recordados por grandes edificios que por cuidar el medio ambiente. Un mundo donde nos hemos olvidado de lo importante y de que es el único lugar que tenemos para vivir, porque son los únicos ríos, los únicos mares y no sé si olvidamos que las plantas nos dan oxígeno para respirar, para vivir.

Vivimos en un mundo donde sólo unos cuantos luchan por cambiar las normas y son tachados de locos o ridículos pero son esos cuantos los que aún creen que se puede mejorar. Donde unos cuantos desean acabar con la injusticia, unos cuantos desean exponer aquello que está mal, donde unos cuantos creen en la salvación de la humanidad y en crear un mejor mañana. Donde unos cuantos desean cambiar esos actos de “cultura” y tradición que en realidad son malas fachadas, donde unos cuantos tienen fe en que su voz sea escuchada y sirva de inspiración a los demás.

Buen día.

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