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Novedades y controversias

Martín Sánchez Treviño

 

Gran  revuelo volvieron a tomar  los enlaces entre personas del mismo género, entre iguales, por las reformas promovidas por el presidente Peña para reconocer en la Constitución los matrimonios entre iguales. También contempla cambios al código civil para autorizar la adopción de matrimonios homoparentales. Elimina las causales de divorcio y crea el divorcio sin expresión de causa, que resulta novedoso para los civilistas. Complejo para los moralistas. Anatema para los jerarcas y ministros de todas las marcas de las religiones de este país. Vanguardia para los promotores de un humanismo desbordado.

Con iniciativas de este orden el Presidente de los mexicanos vuelve a tomar el perfil de vanguardista con temas humanistas y recupera terreno en los contenidos de los derechos humanos. Sin los cuales cualquier país del mundo es considerado en rezago, o retroceso.

Pero también entra en polémica con el conservadurismo de este país, que consideran inviable un matrimonio entre iguales y repudiable que una pareja de iguales pueda celebrar en un marco de legalidad una unión.

Porque el mundo arcaico y tradicional sostiene desde los primeros siglos del cristianismo, en el matrimonio participan un hombre y una mujer. La diferencia es que en la iniciativa, que obvio empujan y celebran los legisladores de la izquierda mexicana, habla de enlaces entre iguales. Pero a pesar de la semántica utilizada por los reformistas, no se justifica desde la moral cristiana.

Sí, quizá, desde una moral social en la que el hombre es el centro y el dueño de la historia, con capacidad de crear nuevas formas y mecanismos  de convivencia. Y no únicamente sujeto a una moral derivada de principios religiosos. Que en determinados momentos pareciera que esclavizan y mimetizan al hombre y la mujer. Lejos de mostrarle directrices para vivir la libertad a plenitud.

La iniciativa retoma también la adopción por parte de las parejas de iguales, que convulsiona las opiniones de los especialistas, cuyas contenidos responde a códigos de ética y moral ajenos a los tiempos que viven el mundo occidental.

Quizá por ese motivo, el contenido y los planteamientos del presidente y la corriente de izquierdosos parecen escandalosos. Sobre todo porque se asemejan a los tiempos de la sodomía.

A más escándalo suenan las modificaciones al código civil, para que los matrimonios homoparentales puedan adoptar. Pero el argumento de los reformistas es que a ninguna persona de este país se le puede regatear, mucho menos negar ese derecho. Porque de otra manera, se considera discriminatorio sinónimo de un atentado como la dignidad de las personas. Uno de los facilitadores de la reforma es que simplifica la disolución del vínculo matrimonial.

También resulta una reforma controvertida, porque pretende eliminar, lo que por tradición se considera el fin del matrimonio, como es la perpetuación de la especie. En cual desde la perspectiva de los derechos, es considerado discriminatorio.

En el fondo de las reformas subyace una política de control poblacional, de la natalidad y busca simplificar la adopción de menores como un contrapeso para paliar desde esta perspectiva la pobreza extrema. Allana la promoción de juicios civiles. Pero deja en suspenso valores fundamentales, propios de la convivencia familiar.

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