De líne a línea

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Auditorías y comprobaciones

 

 

Martín Sánchez Treviño

 

Después del cinco de junio, la administración gubernamental entró en un proceso de revisión del estado que guardan las instancias de la administración estatal. Se trata de una exhaustiva y minuciosa búsqueda de comprobantes, en las secretarías gubernamentales, los mandos medios de institutos autónomos, fideicomisos, que tengan que ver con el dinero público y el ejercicio del mismo. Se trata de una auténtica auditoría, en la que la secretaría de la Contraloría del Estado puso en marcha los más nuevos sistemas comprobatorios.

A la par, que en la mayoría de las dependencias estatales se agotaron los recursos y por lo mismo los programas para los sectores productivos están limitados; es decir, sólo se ejerce lo correspondiente a los meses que han transcurrido de este año, antes de la entrega recepción.

De manera que los siguientes seis meses de la administración, la mayoría de las instancias tienen proyectado documentar la entrega de cada área de trabajo, ya no invierten en tiempo en diseñar nuevos programas y acciones, por el ocaso de la gestión del gobierno saliente.

En este contexto se deben entender las auditorías del Gobierno federal a secretarías como Educación, que no se limitan al aparato burocrático, sino que han llegado a los planteles escolares de zonas urbanas y rurales. Donde se busca restablecer el orden, conforme al que deben laborar los profesores de educación básica.

Aunque se entienda como una búsqueda de personas que están dadas de alta en el sistema educativo, pero que están ausentes de los planteles escolares. Es decir, que obtienen salarios de docentes pero en realidad desempeñan puestos de carácter administrativo, por no llamarlo de una forma peyorativa.

Pues lo cierto es que buscan a los comisionados, ya que según el Secretario de Educación en el país, estos no existen en ninguno de los planteles, donde se presume laboran docentes y personal administrativo.

Tal parece que estas auditorías se empataron con el proceso de entrega-recepción que desde el año anterior ensayó el Gobierno estatal. Porque algunos mandos medios de la Secretaría de Educación buscaron la forma de documentar el ingreso de sus subalternos a planteles educativos.

Pero en algunos casos, los directivos de planteles educativos, como insólito, han “bateado” las instrucciones de esos mandos medios de la Secretaría de Educación. Al amparo de que en cuatro meses se van. Algo parecido está sucediendo en otros entes de la administración estatal.

Absolutamente nada tiene que ver lo anterior con las caras largas de los funcionarios, pero sobre todo con los “paleadores” de estiércol del otrora partidazo, que en cada elección local o federal hacían lo propio para sumarles votos al tricolor y sacar adelante a los candidatos de ese partido.

Las expresiones se observaron en algunos funcionarios de órganos electorales, a quienes desde la tarde del domingo se les fue la voz. Hablaron más pausados, refinaron sus pronunciamientos. Aunque su tarea es de árbitros y se supone que son apartidistas.

Pero como dijo el general brigadier Sergio Hernando Chávez García, los militares también tienen piel de civiles, esto cuando la prensa lo recibió con una entrevista, durante su asunción como titular de la Zona Centro.

Algo parecido sucede con los funcionarios electorales, que también su corazón se estremece con la pasión partidista.

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