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Triunfos y derrotas

Martín Sánchez Treviño

 

El Instituto Estatal Electoral entregó la constancia de mayoría que acredita como gobernador electo al panista Francisco García Cabeza de Vaca, quien será el gobernador de Tamaulipas para los próximos seis años, a partir del primero de octubre.

La numeraria allí esta. El mandatario electo obtuvo 721 mil 49 votos, contra 486 mil 124 que obtuvo su más férreo seguidor el priísta Baltazar Hinojosa Ochoa. Quien desde el lunes anterior se despidió de los priístas en la explanada de su partido.

La diferencia que el gobernador fronterizo obtuvo y que le bastó para derrotar al candidato del otrora partidazo, también fronterizo pero achilangado, fue de 234 mil 925 sufragios. Con una participación del 56.23 por ciento de la lista nominal.

Cabe destacar que en 13 de los 22 distritos donde se eligieron diputados locales, la votación superó el 50 por ciento de la lista nominal. Mientras que en los nueve restantes la participación ciudadana superó el 47 por ciento. Y en tres de los 22 como son los que tienen cabecera en San Fernando, Victoria Sur y Xicoténcatl, superaron el 70 por ciento en participación.

La diferencia de sufragios fue abismal, quizá por ese motivo el tricolor decidió asumir la derrota, pero también es menester reconocer que para la oposición en este caso Acción Nacional, era necesario un triunfo contundente, que despejara cualquier duda.

Pero resulta interesante precisar que la derrota del tricolor y la victoria del albiazul se gestaron desde la elección de gobernador de 1992 en que don Jorge Cárdenas González postulado por la alianza del PAN-PRD. Proceso desde el cual el priismo venía restado votos a su causa y el panismo incrementó las posibilidades de ganarle una elección a su partido rival.

Tres años después, en la elección intermedia del gobierno cavacista, se perdieron once municipios, la mayoría de ellos fronterizos, lo que derivo en más las curules para el albiazul, pero el aquel tiempo el “gobernador del Maharishi”, dijo en una reunión con corresponsales de periódicos nacionales que el PRI había ganado perdiendo, porque el PAN había ganado con candidatos del tricolor.

De manera que la derrotas no cejaron, ni en elecciones locales ni federales. Basta recordar que durante la elección del 2000 en la que el PRI perdió la presidencia. En Tamaulipas el PAN “barrió” al PRI. Irrisoria resultó a la postre de la elección la expresión del exgobernador tamaulipeco, Tomás Yarrigton Ruvalcaba. Ya que este le espeto a Francisco Labastida Ochoa, que se fuera de Tamaulipas porque aquí estaba ganado.

Para entonces el panismo estaba fortalecido. Yarrington deja derrotas relevantes al tricolor y en los años por venir surge y se consolida la figura del actual gobernador electo Francisco García Cabeza de Vaca. Quien subió como “espuma”, similar a como aconteció en la campaña electoral que concluyó el cinco de junio anterior.

Porque la administración del ex gobernador Eugenio Hernández Flores, decimos administración porque no hubo gobierno en esos seis años y sería tema de otra colaboración, también heredó más triunfos al panismo y derrotas al tricolor. Además el mismo fue militante panista. Otras herencias desastrosas de Hernández Flores, son bien sabidas por la población tamaulipecas, por ese motivo ni las mencionamos en este espacio.

De manera que la derrota del tricolor en tierras tamaulipecas y en otras entidades del territorio nacional, bien se pueden enmarcar en la conclusión de un ciclo de derrotas del tricolor, lo mismo que se abre un periodo de victorias para el panismo.

Que hoy por hoy ha despertado expectación en los sectores productivos de esta entidad. Y son los empresarios y los obreros quienes han identificado el proyecto de entidad que anhelan para sus descendientes. Que representan los segmentos más golpeados de la sociedad actual.

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