Lili Saldívar

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¿Limpieza profunda?

Palabras Sabias: “Es más fácil organizar una conferencia sobre contaminación de ambiente, que recoger una cáscara de plátano tirada”

(Anónimo)

 

Lilia García Saldívar

 

Siempre barría, limpiaba, no dejaba agua tirada y su casa parecía un espejo, pero Alma olvidaba mucho el trapeador sucio la escoba mojada en el patio, y se le ocurría dejar un pequeño recipiente con agua para que bebieran los pajaritos, por su rumbo había mucho desperdicio de pájaros que habían visitado su casa y dejado en el suelo heces, pequeñas semillas y lo que es peor, plumas llenas de lodo, pero ella le llamaba a eso “Basura limpia” “Basura natural” y el resultado era una invasión de mosquitos, cucarachitas pequeñas y toda clase de insectos voladores que se metían por las abiertas ventanas, pero a Alma no le importaba y decía, ¡Mira de la basura limpia no hay que fijarse! El mundo ha sobrevivido millones de años con eso y no causa daño, sólo la comida que se derrama en el bote basurero, esa si es mala. El resultado de tanta limpieza era que la llamaba para dar conferencias sobre virus, enfermedades y limpieza interior en distintos lugares de la ciudad. Un día la llamaron al mejor teatro de la ciudad, una conferencia sobre ZIKA que empezaba a desarrollarse en la ciudad y ella ufana de ese privilegio aceptó, sería a las seis de la tarde y había numerosos cartelones anunciándola, además regalaban a quien la oyera un hermoso botón en forma de árbol, en resultado fue un lleno completo, mientras tanto Alma en la puerta del Teatro decía “sólo será de media hora y así sabrá como rechazar enfermedades producidas por mosquitos, además ofreceremos refrescos a los asistentes, el resultado de esta invitación fue lleno completo; ella personalmente a la puerta del Teatro llamó con una campana a los asistentes, les invitaba un refresco y les ponía el broche, de repente casi enfrente de ella se oyó un golpe, una pobre señora vendedora de dulces resbaló con una cáscara de plátano, se rompió una pierna y lloraba con unos aullidos próximos o parecidos a los de los lobos hambrientos, vino la ambulancia y se la llevó al hospital y allí Alma habló a los sirvientes sobre la limpieza, habló media hora, invitó a todos a entrar en el teatro, tuvo lleno completo pero la cáscara de plátano únicamente se quedó en la banqueta; a la media hora de este sucedido un niño resbaló con la cáscara y al hospital, Alma ya no sabía qué hacer, hizo un cartelón que decía “cuidado con la cáscara de plátano y lo puso frente a la cáscara, a los cuantos minutos de eso hurracas vinieron a comer cáscaras y un rabioso perro las espantó, y en la carrera que dio tumbó a un vende dulces con toda la canasta que se derramó, acudieron los niños y tiraron papeles sucios de dulce por toda la calle y los mosquitos se dieron un festín, pero Alma seguía perorando a la puerta del cine lo que es la basura sucia; la cáscara quedó tirada en un rincón y los papeles llenos de dulces quedaron regados por toda la cuadra, el vendedor de dulces llorando en la banqueta y los perros dándose un festín por las galletas tiradas… Alma ya no sabía qué hacer, retiró los broches, se metió al teatro y con la gente que había habló de la limpieza y salió ufana. “Había cumplido con su deber y estaba contenta solo hubo dos hospitalizados, un viejito llorón, la cáscara en el piso y los papeles por toda la calle, sin embargo Alma se nombraba como una buena ciudadana. ¡Ver para creer!.

 

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