Facetas

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Hazel Valdez Blackmore.-

Cambios

 

Nos cansamos de leer en los periódicos y de escuchar en a radio el cambio que vendrá con los nuevos gobernantes.

Me lleno de esperanza en que las cosas cambien de verdad aunque a mis años lo dudo, pero, en fin, la esperanza nunca muere.

Dios quiera que en este nuevo periodo sí se cumpla lo que se ofrece y me refiero a Nuevo León.

En muchas áreas no hemos visto el tan cacareado cambio, pues las cosas siguen igual.

Los narcos siguen haciendo su agosto y desgraciadamente, el consumo de droga se ha intensificado entre la juventud. La corrupción sigue también en todo su apogeo, por más que nos digan que ya es cosa del pasado.

Han empezado las clases y aunque los nuevos gobiernos alardearon tanto del cambio y de que ningún niño se quedaría sin escuela, los problemas siguen y un buen número de pequeños se quedó sin poder ir a clases este año y, si alcanzaron lugar, son muchos los que tienen que estudiar sin ninguna comodidad pues en sus escuelas, si pueden llamarse así, no hay pupitres, ni pizarrón, ni luz, ni sanitarios y en el recreo juegan sobre tierra suelta que lastima sus pies descalzos.

De economía no entiendo gran cosa, pero también nos han prometido cambio y un crecimiento considerable que tampoco es creíble pues todo está aumentando: e aceite, el jabón, la carne, la leche, el queso, los cereales, las medicinas, entre otras cosas.

El desempleo ha alcanzado cifras alarmantes en todo el país, así que seguiremos esperando el anunciado cambio.

Y hablando de cambio, comparto con ustedes estos pensamientos.

 

SI YO CAMBIARA

Si yo cambiara mi manera de pensar hacia otros,

me sentiría sereno.

Si yo cambiara mi manera de actuar ante los demás, los haría felices.

Si yo me aceptara tal cual soy, quitándome mis defectos, ¡Cuánto mejoraría mi hogar, mi ambiente!

Si yo aceptara a todos como son, sufriría menos.

Si yo comprendiera plenamente mis errores, sería humilde.

Si yo deseara siempre el bienestar de los demás, sería feliz.

Si yo encontrara lo positivo en todos, la vida sería digna de ser vivida.

Si yo amara al mundo…lo cambiaría.

Si yo me diera cuenta de que al lastimar, el primer lastimado soy yo.

Si yo criticara menos y amara más…

Si yo cambiara…¡Cambiaría al mundo!

(Anónimo)

 

Sabemos que cuesta tanto trabajo el cambio, así que si no lo vemos a nuestro alrededor, procuremos cambiar nosotros, a cambiar dentro de nosotros mismos, a comprender y enmendar nuestros errores, a no lastimar a nadie…¡Critiquemos menos, amemos más y quizá logremos cambiar al mundo…!

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