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¿Hacia dónde va la Nación?

Héctor F. Saldívar Garza

Para poder entender el momento presente que vive la sociedad, una de las formas es recurrir al método histórico, revisando con detenimiento el pasado como nación, observando los hechos que determinaron el futuro que ahora experimentamos como realidad y que a criterio propio lacera profundamente a un gran sector de la sociedad.

Si el análisis lo iniciamos desde principios del siglo XVI, después de la conquista de México por los españoles; detectamos que esto determinó tres siglos de sometimiento y posteriormente desencadenó la independencia. Este acontecimiento significó un gran desgaste para la nación, pero asimismo fue muy significativo para generar posteriores cambios que han promovido cierto desarrollo social. Recordemos que, según comentarios de Sara Bialostosky, (1992) “El bando de Hidalgo entre sus postulados expresaba la abolición de la esclavitud y el cese de los tributos a las castas y toda contribución que a los indios se les exigía”. Lo cual nos conduce a comprender que se pretendía eliminar la enorme desigualdad existente en cuanto a la posesión de las riquezas, que desde los tiempos en que se instaló la colonia estaba en poder de los españoles y el clero católico.

Explicando la situación ideológica que imperó en una etapa de la historia del país que comprende el movimiento señalado y tiempos posteriores, la propia historiadora cita asimismo lo siguiente: “Debemos enfatizar también, que si bien nuestros primeros constituyentes, a falta de conocimientos jurídicos originales lograron evaluar el pensamiento político del siglo XVIII y tomaron las decisiones que suscitaron la división permanente entre los dos partidos políticos principales de nuestra historia: centralistas y federalistas en 1824, conservadores y liberales en 1856 y reaccionarios y liberales en el siglo XX”.

Toda esta información la hemos recuperado, para incorporar elementos que faciliten comprender la idea, de que los cambios pretendidos por los iniciadores del proceso independentista y quienes continuaron con esa visión la iban a realizar apoyándose en la educación; lo cual requirió de crear iniciativas para que la enseñanza pudiese ser manejada por el Estado y dejase de ser dirigida por la Iglesia Católica. Esto generó un conflicto que continúa estableciendo diferencias entre los mexicanos, lo cual se detecta en los principios de los partidos políticos que representan a la sociedad.

Continuando con el análisis comentamos, que a pesar de todo este conjunto de acciones, no fue posible que la nación iniciara realmente una vida autónoma como pretendían Hidalgo, Morelos y posteriormente Juárez y otros más, porque en corto tiempo Francia, apoyada por sectores conservadores que se oponían a las ideas liberales, invadió el país estableciéndose una guerra no tan solo del ejército y pueblo que lo apoyaba, contra los extranjeros que violentaban a la nación; sino también tuvieron que enfrentar a propios ejércitos connacionales, constituidos por dirigentes de la iglesia católica y sectores pecuniariamente fuertes, que habían sido desplazados mediante el movimiento transformador. Por fortuna momentánea, las fuerzas de quienes buscaban la liberación nacional triunfaron y se pudo superar esa etapa difícil de la nación.

Es importante señalar que durante este periodo, no obstante las inclemencias vividas por la sociedad, tanto por parte de pueblos como de gobiernos; pudieron construirse documentos para organizar el país. Uno de ellos fue la constitución de 1857, en la cual ya se observaba la importancia de la educación, lo cual quedó plasmado en el artículo 3º que citaba “La enseñanza es libre…”. Esto significaba que se establecía el principio de que ya no estaría en manos de la iglesia, como fue costumbre de toda la época anterior a partir de la conquista. Se percibía que entre las razones que asistían al partido liberal quien gobernaba en ese momento histórico, era que la libertad de enseñanza constituía una de las cuestiones de mayor trascendencia para los pueblos; y esto no debía presentar oposición, ya que los hombres viven en sociedad entre otras cuestiones por su deseo de perfeccionarse, requiriendo para ello desarrollar la inteligencia, la moralidad y el bienestar material; todo lo cual exige la aplicación de la educación para alcanzarse.

Uno de los grandes líderes del movimiento triunfador contra la intervención francesa fue Porfirio Díaz, quien asume la presidencia en 1876 y mediante maniobras políticas se mantiene en la dirección del país durante 34 años. Este tiempo transcurre con marcados altibajos que fueron generando gran malestar social, lo cual ocasionó crisis en el año de 1910 cuando se manifiesta el movimiento revolucionario que provocó su caída en 1911.

En varios de los líderes de la revolución existía la idea de implementar la educación como eje transformador de la sociedad, por lo que se mantuvieron los principios ya existentes al respecto y se avanzó en torno a esa impronta en la nueva constitución que se estableció en 1917, pero al revisar el Diario Oficial de la Federación de esas fechas, se observa los grandes debates que tuvieron que establecerse para lograr alcanzar este objetivo.

Al consolidarse el nuevo Estado, la educación empezó a lograr frutos significativos por los apoyos recibidos de parte de los gobiernos emanados de la revolución, pero paulatinamente la fuerza de este ideario fue corroyéndose, en la medida que asumieron la dirección del país personas que se identificaban más con aquellos que fueron grandes opositores de la independencia.

La caída prácticamente libre se ha dado a partir de Carlos Salinas, quien realizó transformaciones estructurales a la constitución política, pavimentando el camino para destruir la débil infraestructura social que paulatinamente se estaba forjando.

El último gran paso que ha dado el sector social referido son las reformas estructurales, donde, por supuesto se incluye a la educación, las cuales, al transcurso del tiempo dejarán sentir su infame propósito. Y la gran diferencia ahora es que la entrega del país no es con España ni Francia, sino con Estados Unidos de Norteamérica.

 

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