Visualizando Horizontes

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Héctor F. Saldivar Garza.-

Actuemos ahora que es posible corregir el rumbo

 

En Estados Unidos se celebraron elecciones presidenciales en fecha muy reciente, e independientemente de los resultados que arrojó, la propaganda llevada a efecto durante la campaña política para este evento, contribuyó a que la sociedad mundial pudiésemos tener conocimiento de algunas realidades que se están viviendo al interior de este país, que realmente avergüenzan; no obstante que es una sociedad que a menudo sus dirigentes políticos han pretendido ubicarla como el ejemplo a seguir para el mundo.

Esto, unido a múltiples acciones nocivas que han acontecido en los últimos tiempos en nuestro país como en otras latitudes, nos condujo a reflexionar sobre el momento contemporáneo que está viviendo la sociedad en lo general. A continuación revisaremos algunos ejemplos de lo comentado, ofreciendo explicación de las razones por las que estos hechos están sucediendo.

Hemos observado que en décadas recientes los valores se han tergiversado fuertemente. Los políticos han actuado con impactante impunidad cometiendo tipos diversos de tropelías, las cuales en su gran mayoría ni tan solo se investigan; en la familia, era común que los padres se preocuparan por los hijos, atendiéndolos de la mejor manera posible de acuerdo a sus condiciones; resultando con una formación, que al crecer generalmente respondían solidarizándose con ellos en los tiempos finales de la vida. Actualmente, esto ha presentado un viraje sorprendente; detectándose que en las últimas generaciones, padres de familia que actualmente tienen hijos hasta de una edad ya muy adulta, no han logrado que alcancen una emancipación plena. Esto ha sido en parte, por la manera en que los educaron, y también por lo apremiante de la necesidad económica; ya que uniéndose los miembros de la familia para respaldarse, resulta menos complicada la existencia. Sin embargo, se observa que regularmente quienes realizan un mayor gasto son los padres que representan la generación más antigua.

A propósito también de la carencia de valores, pudimos apreciar en la contienda política como Donald Trump, candidato del partido republicano y finalmente triunfador de la campaña, aceptó sin recato alguno haber omitido pago de impuestos a la federación, cuando es del conocimiento público que es una obligación cívica, ya que representan los ingresos necesarios para realizar las acciones de gobierno que suelen aplicarse para proporcionan bienestar a la comunidad. Y por su parte, la candidata del partido demócrata Hilary Clinton fue exhibida cometiendo una gran arbitrariedad al realizar maniobras para ocultar información de actividades propias que la comprometían.

Por otra parte, en estos últimos días, noticieros a nivel nacional han propagado información de la forma en que algunas personas han estado iniciando acciones altamente agresivas, respondiendo de esta forma a la casi nula participación correcta de los impartidores de justicia, los cuales han sido sumamente permisivos, ocasionando con ello que los delitos se mantengan en alto nivel.

De acuerdo a mi personal apreciación, estas cuestiones como muchas otras que ahora no comentamos, son prueba plena de un enorme deterioro social ocasionado por el modelo capitalista de vida, el cual sublima lo material y subsume las cuestiones de orden espiritual o humano. Sin embargo, consideramos que aún es posible actuar. Quienes detectemos estas anomalías debemos incrementar nuestros esfuerzos para contribuir a mejorar el ambiente social que estamos viviendo; ya que de lo contrario su generalización muy probablemente se va a presentar a continuación, y quizá si nos negamos a participar conciliadoramente ahora, el desbordamiento que se ocasionase, pudiera ser de tal manera extraordinario que los frutos amargos recogidos nos conduzcan a un posterior arrepentimiento que nada mejorará lo ya existente.

Continuamos pensando que la familia y la educación siguen siendo fuertes pilares para avanzar como sociedad, pero no permitamos que una y la otra desaparezcan como tales. Reforcémoslas.