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La esperanza

 

La esperanza es

algo con plumas

que se anida en el alma

y canta una tonada

sin palabras

que nunca termina…

 

Emily dickinson

 

Cuando era joven, sufrí una desilsión y creí que no me recuperaría nunca. Sin embargo, el tiempo pasó y poco a poco me fui resignando hasta que me llené de esperanza, de ese “algo con plumas que se anida en el alma”, como dice la escritora Emily Dickinson.

Algunos especialistas han concluido que la esperanza tiene dos componentes: la voluntad o energía para alcanzar nuestras metas y la habilidad para buscar y encontrar el camino para llegar a ellas. Se necesitan ambas para llenarse de esperanza.

Agregan, además, que cuando somos capaces de explicarnos a nosotros mismos o encontramos una causa específica al sufrir una desgracia, hemos alcanzado la esperanza.

Sin embargo, es común preguntarnos por que nos pasa tal o cual cosa. Muchas veces no vamos a encontrar la causa o a razón de algún suceso o de una tragedia. Entonces, hemos de convencernos que es la voluntad de Dios y a Él hay que encomendarnos para encontrar resignación y hacer la elección de encontrar la esperanza.

No hay certeza del por qué se origina la desesperanza, pero seguramente tiene sus raíces en la infancia, debido a descuido emocional, abuso sexual, divorcio de los padres o la muerte de uno de ellos, entre otras muchas causas.

Una de esas razones o quizá otra de igual intensidad hace que los pequeños empiecen a percibir el mundo de manera equivocada y surgen en ellos pensamientos pesimistas; a creer en su pequeña mente, que las cosas buenas no son duraderas o que nada que hagan tiene importancia o tendrá buenos resultados. Entonces se van llenando de pesimismo y desesperanza.

Puede ser también determinante en los niños pesimistas, padres o maestros muy exigentes, perfeccionistas o llenos de críticas negativas.

Los pesimistas se encierran sí mismos y en sus problemas, aislándose. La desesperanza los invade, poco a poco, y en un período largo, por lo que hay oportunidad de atacarla.

La única manera es hacerles entender que no todo es fácil, que hay que sufrir desengaños para ir madurando.

La esperanza ayuda a entender que no todo lo que deseamos es fácil de alcanzar y si surgen inconvenientes y no lo logramos, el tiempo nos dirá que no nos convenía y aunque duela el fracaso, busquemos la esperanza que es
“Algo con plumas

que se anida en el alma

y canta una tonada

sin palabras

que nunca termina…

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