Plato del día

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Importancia de la educación

en el desarrollo económico

Por: Mariano Báez Aguilar.

 

 

Ciertamente, la educación no es un bálsamo, como aquel fierabrás preparado por el famoso caballero Don Quijote de la Mancha, para curar todas las enfermedades. Tampoco es una panacea, para corregir todos los males del país. Pero, sí es algo que debe crecer en forma inseparable del desarrollo económico; si la educación se retrasa, el hombre se convierte en contrario del crecimiento económico y a la inversa; si las fuerzas materiales se dejan crecer, no le dan apoyo a la expansión educativa; entonces la educación y el desarrollo forman una unidad dialéctica.

Lo importante es mantener clara la idea y firme la fe en el poder transformador de la educación. Creer en la educación es tener fe en el hombre y en su capacidad de renovación enaltecedora de la vida social. El hombre es el principio y la medida de todas las cosas; es el recurso y el objetivo al mismo tiempo. La estructura económica, los sistemas de gobierno, las ideas políticas, las religiones, la ciencia, la tecnología, la cultura, todo es creación del hombre.

Entre más se desarrolla el hombre son más altas en sus manifestaciones y apoya mejor la elevación de su espíritu humano. Lo prioritario es el hombre.

Para desarrollar a un país no existen fórmulas mágicas, ni milagros. El autor del progreso es el hombre. El trabajo del hombre realizado con su inteligencia aplicada a satisfacer sus necesidades, es lo que constituye el motor central que hace avanzar a la civilización humana. La educación es la que le proporciona al pueblo la aptitud y la capacidad para crear los bienes necesarios para que viva dignamente. La educación es la herramienta indispensable para conseguir el desarrollo integral y justo de la nación.

 

LA RENOVACIÓN DE LA VIDA COLECTIVA

Es la educación la que hace mejorar al hombre, la que lo capacita para producir cosas y para usarlas como dueño de su propio destino. Es la educación la que entrega al hombre el instrumental cultural necesario para realizarse a sí mismo y para desarrollar un proyecto social de humanización creciente de la vida colectiva. El eje fundamental del desarrollo es la educación. Con la educación el hombre se convierte en un elemento activo y apto para contribuir con su capacidad, su trabajo, su acción y su lucha, a erradicar la miseria y a transformar y mejorar la vida económica, social y cultural de su país.

Por toda la experiencia histórica sabemos que la educación, más que reproductora social, es un poderoso factor renovador de la vida colectiva. Si esto no fuera cierto, las nuevas generaciones humanas serían la repetición de las anteriores y la humanidad no habría progresado. Si no hubiera renovación del hombre, éste permanecería intercambiable.

Es necesario mantener sobre la educación una visión realista y transformadora. Se le debe concebir como acción renovadora de la vida colectiva y propiciadora de cambios sociales. No se le debe contraponer a todo impulso histórico para elevar y dignificar la vida humana. Con la educación el hombre transforma la realidad y se transforma con ella.

 

EN LA FORMACIÓN DE VALORES MORALES

La corrupción, la deshonestidad, la simulación, el engaño, la falta de solidaridad y de respeto a los demás, son actitudes que configuran un problema de conducta que debe corregirse en su raíz mediante la acción educativa. Se ha dicho que todas estas manifestaciones negativas en la conducta humana se combaten, en su base, con la adecuada formación moral de las nuevas generaciones.

Corresponde a la educación lograr que los valores morales distintos de la calidad humana dejen de ser simples palabras para transformar en formas positivas de conducta de la población. Es urgente que en la totalidad de nuestro sistema educativo se recoja como un objetivo prioritario, el reclamo de renovar la moral social de la nación. Es una demanda que se ha levantado como bandera de lucha ideológica y se sostiene como postulado fundamental de los programas de Gobierno.

Nuestras escuelas deben preparar buenos profesionistas y técnicas. Pero sobre todo ello, en sus aulas se han de formar hombres por su calidad moral. En su sentido genérico, la de ser hombre es la profesión universal. Antes que ser licenciado, ingeniero o doctor, es necesario ser hombre por los valores morales que se practiquen al conducirse frente a los demás.

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