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Afinidad en la discrepancia

Pérez Ávila

 

Empecemos aceptando lo básico: Ningún jefe de estado se propone dañar a sus gobernados. Se puede equivocar, humano al fin, pero su intención tiene un objetivo claro y obvio. Así, admitir que todo cuanto ha determinado Donald John Trump tiene un propósito encomiable, es el primer paso para sortear con buen éxito sus órdenes ejecutivas, empezando por su arcaico, primitivo, inoperante muro, al cual han conceptuado los chauvinistas de hogaño, como “humillante para México”.  ¿Por qué denigrante para nuestro país? ¿Por qué no pensar sin indignarnos? En su territorio, ellos deciden, no nosotros.

Yo no estoy de acuerdo con las órdenes ejecutivas del mandatario estadounidense, porque me parecen dictadas por un mandatario al que le quitan el sueño, los yihadistas, musulmanes y mahomaistas.

Una caricatura genial, muestra el equivocado sesgo del furibundo presidente norteamericano: “Estados Unidos, únicamente acepta terroristas nacidos en su territorio”.

Por eso, me parece inteligente, la estrategia implementada por el gobernador tamaulipeco, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, a quien cito primero, por haberse adelantado al presidente Enrique Peña Nieto. El binacional consolidó su proyecto de negociar, directo, con Texas y sus hombres de empresa, así como tuvo el tino de afianzar, más aun, los lazos afectivos, es decir, se puede hacer negocio, sin dejar de lado el corazón.

Enrique Peña Nieto ha sido criticado, sobre todo por el pugnaz y alharaquiento Andrés Manuel López Obrador, quien lo acucia a enfrentarse con ahínco y decisión, con su poderoso homólogo norteamericano. Lo que está haciendo Enrique Peña Nieto es desacelerar, no apresurarse, dejar que las disposiciones emanadas de Washington, originen un desajuste internacional, al punto de volvérsele inoperante todo, al magnate inmobiliario.

Las consecuencias apenas están aflorando.

Londres es, en estos momentos, un enjambre trastornado. Más de un millón han firmado una carta abierta dirigida al parlamento británico, para que den marcha atrás, en su anunciado propósito de invitar al mandatario gringo.

Inglaterra e Israel, por razones dinásticas, están más vinculadas a la Unión Norteamericana que Italia, Alemania, Francia e inclusive España y Portugal, con fuerte influencia étnica en el país, comandado ahora por el furibundo Trump. Y, sin embargo, los británicos, en un despliegue desafiante han comenzado un movimiento de desaprobación a los ordenamientos del magnate.

Plutarco no está entre los autores predilectos de los políticos aztecas, creo que ninguno. El historiador griego, condenso una frase, lo que tal vez sin saberlo, está haciendo Enrique Peña Nieto: “Confía en el tiempo: es el más sabio de todos los consejeros”.

Quienes le siguen el hilo a Carmen Aristegui, ya deberían haber notado su complicidad obvia con López Obrador. Su última aportación, para tratar de debilitar al mandatario es de risa loca. Le comunicaron, parte de la plática privada telefónica entre Trump y Peña.

García Cabeza de Vaca esta atinado. La prueba está en la declaración del gobernador Greg Abbott al Secretario de Seguridad de Estados Unidos, John Kelly: “México es nuestro mayor socio. Necesitamos asegurar que vamos a continuar con ese comercio”. Inmediatamente después de asegurarle que esta comprometido con la protección y seguridad de la gente de Texas.

Incentivar la relación amistosa y empresarial, por un lado y, por el otro, la que parece táctica de Peña y su equipo, poner en ralenti, la maquinaria de la negociación.

No es México contra Estados Unidos, eso debe quedar bien claro. Es Donald Trump, el tozudo, el problemón.

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