‘Te quiero Shocky’, primeras palabras de una niña muda 

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Rebeca Maldonado.-

Ámber y Shocky, una niña y un burrito, son los mejores amigos. Lo que hace su amistad más especial es que se encontraron en un momento donde se necesitaban mucho el uno al otro. La historia comienza cuando el burrito fue encontrado en una granja en Irlanda, donde tenía una vida muy miserable y de mucho dolor, hasta que fue rescatado.

La condición en que Shocky fue hallado en la granja era bastante deplorable, el burrito se encontraba tumbado con una soga al cuello de la cual brotaban muchísimas lesiones y rozaduras, el animalito sufría y más cuando su dueño tratando de mejorar las llagas en su cuello, le rociaba lejía en las heridas, acción que empeoraba todo.

Pero en 2013, The Donkey Sanctuary le ofreció al burro una vida mejor ayudando a niños a recibir sus terapias, y así fue cuando conoció a la pequeña Ámber de dos años, que considera a Shocky, su mejor amigo.

La niña y su hermana gemela nacieron de manera prematura. Motivo por el que Ámber, a solo poco tiempo de haber llegado a este mundo tuvo que ser intervenida porque tenía muchas dificultades para respirar. Lamentablemente, durante la cirugía, los doctores cortaron el flujo de aire de sus cuerdas vocales, dejando a la niña muda. Además de su dificultad para comunicarse, la pequeña tiene parálisis cerebral, por lo que le era imposible mover un músculo o caminar.

Hasta que un amigo de la familia de la pequeña Ámber les comentó sobre la terapia con burros y se tomó la decisión de llevar a la niña.

La conexión entre ella y el burro fue instantánea, mientras Ámber disfrutaba de la compañía del animal y se iba fortaleciendo, Shocky iba aprendiendo a amarla por su inocencia y cariños.

Pero, esto no es todo, lo que verdaderamente impresionó a propios y extraños fue cuando la niña fue intervenida de sus cuerdas vocales para poder hablar nuevamente. Pasaron algunos meses hasta que se recuperó y pudo reencontrarse con su fiel amigo. Ámber aún no había pronunciado una sola palabra desde que la operaron, pero, al terminar el paseo con su amigo el burro, ella bajó de su lomo y pronunció “Te quiero, Shocky”, causando gran emoción a sus padres y los entrenadores.

El suceso fantástico del que los padres de Ámber fueron testigos durante las terapias, los inspiró a hacer un libro, compartiendo su historia y el mensaje para que muchos otros padres le devuelvan la sonrisa a sus hijos, ayudados por estos noble

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