A mi gusto

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El melodrama Trump

Por: Cendy Robles

 

 

Luego de que se cumplieran los primeros cien días del Gobierno de Donald Trump en los Estados Unidos, el presidente republicano declaró públicamente que ha cumplido su promesa de devolverle el gobierno al pueblo y enlistó sus logros en distintos ámbitos: la anulación del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, las restricciones migratorias, el ataque a Siria, la aprobación de su candidato a la Suprema Corte de Justicia y la creación de empleos.

Sin embargo, sus primeros tres meses de trabajo también han estado acompañados de múltiples escándalos, entre los que se destacan: su incapacidad para pasar su reforma sanitaria, la declaración de inconstitucionalidad de su veto migratorio y la tensión creciente con Corea del Norte.

Fueron tres meses de un Gobierno que se distinguió más por sus errores que por un verdadero logro, acompañado de la pérdida de la credibilidad a nivel mundial por su falta de capacidad en el desempeño de la función pública y por haberse declarado públicamente estar en contra de la prensa a quien la ha considerado el peor enemigo de su país.

Obviamente éstos y otros errores que ha venido cometiendo el presidente Trump como haber mencionado públicamente que pensó que sería más fácil gobernar los Estados Unidos”, ha desatado toda clase de burla y comparaciones como es el caso de México, en donde los tiempos recientes nos hacen compararlo con el ex presidente Vicente Fox.

Independientemente de que pase todos los fines de semana refugiado en sus propiedades privadas con su familia o jugando golf, es entendible que se le dificulte gobernar cuando todos sabíamos que no tenía experiencia como servidor público, y cuando no tiene estudios profesionales en el área de la administración pública.

Aunado a lo anterior nos ha dejado conocer en tan poco tiempo rasgos de su personalidad bastante preocupantes para alguien que Gobierna una nación como lo es Estados Unidos: la aparente incapacidad de aprendizaje, la aparente incompetencia, su rara manera de apreciar la realidad de los hechos, y quizá a lo que más temor provoca es ver sus múltiples perfiles, un día es uno, y otro parece ser completamente otra persona. Lo que hace difícil poder imaginar que Trump pueda ser sostenible para muchos años al frente del gobierno de los Estados Unidos.

A mi gusto Trump es la mejor referencia de alguien en quien no se puede confiar, y de alguien que políticamente está condenado al fracaso por culpa de sus propios errores. Y si consideramos que la primera impresión es la que cuenta, se ve difícil Trump pueda cambiar la negativa percepción que ha causado a nivel mundial. Veremos.

En otras cosas. En el contexto de un desarrollo integral en materia de legalidad en México, sinceramente se aprecia muy poca capacidad por parte del Gobierno para ello y un desinterés de la ciudadanía por exigirla.

México encierra muchas incógnitas de irregularidades que han llevado a cabo diferentes figuras políticas, que han ostentado presidencias municipales, gobiernos estatales y hasta mandatos presidenciales.

El ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte, es un claro ejemplo de que, a pesar de ser señalado antes, durante y después de su administración, jamás se hizo una investigación exhaustiva para desentrañar aquellas teorías que lo señalaban como el peor de los gobernadores veracruzanos y que, a pesar de haber tenido pruebas fehacientes de sus desfalcos y malos manejos del erario público veracruzano, jamás se hizo nada para detener el daño que estuvo haciendo por años al estado.

Pero ¿quién o quiénes estuvieron solapando su desfachatez administrativa?

Lamentablemente, existe una red de complicidad que permitió eso y más, y es que hasta el día de hoy, solo a él se le ha aplicado la ley, no en su totalidad pero algo es algo. Sin embargo, existen otros actores que también tuvieron qué ver en ese mal gobierno, y que, desde sus trincheras, apoyaron al ex gobernador. Muchos de los cuales deberían de pagar igual como está pagando Javier Duarte. ¿Nombres? No acabamos, pero está más claro que el agua de quienes están detrás de ello, y por lo regular, están o estuvieron afiliados al partido verde, blanco y rojo.

El blaqui-azul no es una santa palomita, los de izquierda mucho menos, a pesar de marchar con la bandera de “Gente de pueblo”.

Lo que sí le digo es que, hoy en día, la competitividad de partidos está basada en la pregunta de “¿quién robó menos?”, así que, para las próximas elecciones ¿tomaremos en cuenta eso? Ni a cuál irle. Para la reflexión.

Por cierto: ¿Cómo para cuándo presentarán su 3de3? ¿Por qué no fue presentado y explicado a la ciudadanía el Plan Estatal de Desarrollo de Tamaulipas? ¿Cuál fue el informe preciso de la situación que viven los CEDES en Tamaulipas?… y las preguntas continúan.

Su opinión, denuncias y comentarios a [email protected] y en twitter @cendyrobles.

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