Facetas

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Hazel Valdez Blackmore.-

Sin dormir

Leí un interesante artículo de la escritora Linda Formichelli, comentando estudios que se han realizado sobre el dormir.

Según datos, el 47 por ciento de los adultos no duermen lo suficiente.

Es raro como un hábito tan natural como es dormir, sea para muchos un verdadero problema. Y es que, por lo regular, en lugar de dejar las preocupaciones fuera, llenan con ellas la almohada y no los deja dormir de tan gorda.

Uno de los principales motivos de tener dificultad para dormir es cuando el compañero o compañera ronda. El 40 por ciento de los adultos ronca y la cifra aumenta con la edad.

En los últimos años se le ha dado más importancia al roncar pues no es solo una molestia para quienes escuchan, sino que se ha descubierto que es una enfermedad que puede llegar a ser mortal.

Este desorden del sueño se conoce como apnea y se produce cuando la lengua y el paladar bloquean el paso del aire durante el sueño. Cuando esto sucede, el paciente despierta para despejar el pasaje y se vuelve a dormir y aunque no se dé cuanta de ese proceso, puede hacerlo hasta cien veces en una hora.

Para evitar este mal, se recomienda no tomar alcohol antes de ir a la cama, pues el ingerirlo puede relajar los músculos que mantienen abierto el pasaje del aire durante el sueño. Deben evitarse también las pastillas para dormir y el cigarro, pues pueden adormecer y aumentar el volumen de los ronquidos. El privarse del sueño también empeora el roncar.

Se recomienda bajar de peso pues el sobrepeso ocasiona que se acumule exceso de tejidos en el pasaje de aire.

Conviene dormir de lado pues al dormir boca arriba, la lengua se va hacia atrás y puede obstruir el paso del aire. Existen también aparatos que instalados en la mandíbula facilitan la entrada de aire.

Otro inconveniente es el movimiento excesivo de las piernas que no deja descansar e interrumpe el sueño. Muchas veces es el cansancio que evita encontrar una postura cómoda para relajarse y poder dormir.

Y una situación más grave, comenta Formihelli, es cuando se presenta el insomnio. No hay ronquidos, no hay movimiento, la cama es cómoda, pero no llega el sueño.

El insomnio es parte de la condición humana, según los especialistas. Todos tenemos insomnio en alguna ocasión y no hay que hacer una tragedia, que lo único que se logra es empeorar las cosas.

Para esa falta de sueño: tranquilidad. Mucha gente prolonga el insomnio porque se preocupa pensando que se volverá crónico. Lo peor es ver el reloj y darse cuenta que quedan pocas horas para dormir, eso agrava la situación y es más difícil conciliar el sueño.

Hay que relajarse y no forzarse a dormir. Si se pasa más de media hora dando vueltas sin poder lograrlo, lo mejor es levantarse para leer un buen libro o una revista y no volverse a la cama hasta que se sienta sueño.

Ayuda mucho mantener un horario regular para irse a dormir, buscar una almohada cómoda y crear un ambiente agradable y tranquilo. Se recomienda también tomar un vaso de leche tibia.

Pero si la falta de sueño se prolonga por varias semanas, seguramente se trata de insomnio crónico. Una de las posibles causas es la depresión, pero puede también tratarse de artritis, falla cardiaca, hipertiroidismo o mal funcionamiento del riñón, entre otros males. Debe entonces buscarse ayuda médica.

Y si no se logró dormir las recomendadas ocho horas no se preocupa tanto. Dicen los que saben que dormir menos alarga la vida. Parece ser que quienes duermen seis y siete horas diarias alargan su vida un 15 por ciento.

Así que adiós preocupaciones y ….¡dulces sueños!

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