El Diario de Sansininea

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SEGUNDA PARTE

Santiago Sansininea Solorio.-

Después de vencer a Zacatepec en casa, el equipo salía a una cita más para visitar a Santos Laguna, que por una invasión de cancha en su anterior partido, fue vetado el estadio Corona y elegido como sede alterna el Francisco Villa de la ciudad de Zacatecas.

Salimos cargados de ilusiones y con la idea de traernos un buen resultado, pues el equipo se encontraba en gran estado físico, mental y futbolístico.

Llegó el domingo 26 de abril y después de un pesado viaje a Zacatecas, nos enfrentamos a Santos Laguna, ellos con la obligación de ganar y si era de tres puntos mucho mejor, pero en Correcaminos habíamos encontrado nuestro mejor funcionamiento y aun en contra de muchas cosas malas que sucedían, salimos a luchar por esos puntos, pues estábamos más que convencidos de nuestro gran potencial.

El partido fue tremendamente disputado y después de soportar una grandísima presión de Santos, en una jugada discutible ellos logran el gol de la ventaja al minuto 16 de la segunda parte, Vitela y Hugo León fueron unos verdaderos demonios dentro de la cancha y nos costó demasiado poder controlarlos, pero en una gran descolgada y a un gran servicio de Treviño, Serratos prendió el balón desde fuera del área y cayó el empate al 75 de tiempo corrido.

Estábamos muy cerca de lograr el objetivo pero fueron 15 minutos eternos de agobio y presión y después de esa gran presión llegamos al 90 empatados, a nada de eliminar a Santos y ser finalistas a falta de una jornada.

Último suspiro de la compensación y vino un pelotazo al área, la pelota golpea en la mano a Pepe Treviño y el árbitro de manera muy injusta señala penalti, se acerca el árbitro, me parece que era Fernando Abascal y nos dice a Rogelio Patiño y a mí, “es la última jugada, lo patea, si entra se acabó, si lo rechazas no hay remate, si pega en el poste o travesaño ya no habrá otra jugada ¿está claro?”.

Me concentré y pensé: es la última jugada, es zurdo, seguro lo va a cruzar… me la jugué, fui a ese lado y ahí la tiró pero pegadísima al poste, pegó en la cara interna y adentro, derrota de último segundo, dolorosa y cruel, pero aún nos quedaba Colima y solo dos puntos nos separaban de la final, pero como siempre, Malta me tenía mi regalo, no bien se acabó el juego se acerca y me dice: “no, no vas a jugar seguiremos alternando”, me molesté y le dije: ahora debí parar a fuerza el penal para que cumpla su palabra, solo se volteó y dijo: “aquí mando yo y así es”… ni hablar.

Domingo tres de mayo del 87, Correcaminos se jugaba todo a una carta, bastaba ganar por cualquier marcador ya que con dos puntos sería inalcanzable para Santos (7) y para Colima (7), obviamente, el partido sería complicado pues Colima ganando aún aspiraba a la gran final.

Fue un partido áspero y lleno de dificultades, si Colima ganaba y si Santos solo le ganaba a Zacatepec de dos puntos, llegaba a la final.

Empezó el juego con los Loros apretando y buscando llegar con la velocidad de Julio “Caballo” Castro, tratando de aprovechar las subidas de Tobías. Los primeros minutos fueron complicados, más sin embargo llegó el minuto 11, una descolgada de Tobías por su banda derecha después de un largo saque de banda de Treviño.

Llegó a línea de fondo, se apoyó en Juanito Vázquez, quien sacó un centro medido, llegando Torales de frente, dando un frentazo potente para vencer la posición de Panduro, portero de Colima, y señores, goool de Correcaminos, en ese momento estábamos en la final.

Siguió el partido, sordo y complicado, con dominio alterno, pero nunca se perdió el control del mismo, se llegó el minuto 90 y sí, sí señores, Correcaminos estaba en la final por el ascenso anhelado, estábamos más cerca de nuestra meta final, solo faltaba el paso más importante, el más complicado, pues del otro lado Gallos Blancos de Querétaro era finalista también y a la Federación y la televisión les convenía Gallos pues la Corregidora, un estadio mundialista, necesitaba futbol de Primera División.

El nueve de mayo estábamos concentrados en Santa Engracia, esperando ansiosamente se iniciara la gran final del torneo 86-87, llenos de euforia, ansias, nervios, pero con unos deseos enormes de trascender y lograr nuestro objetivo y sueño común: el ascenso de Correcaminos de la UAT a Primera División, solo nos faltaba un paso, un obstáculo a vencer en 180 minutos contra los Gallos Blancos de la Universidad Autónoma de Querétaro.

Se llegó la fecha esperada con ansias por la afición, pero nadie tan ansiosos y emocionados como todos nosotros, aunque realmente las cosas pintaron mal desde un principio, ya que nosotros ni enterados estábamos de la tromba que cayó el sábado, pues en nuestra concentración no cayó nada, ni una gota, y al llegar al estadio, la cancha estaba completamente húmeda, llena de aserrín para tratar de minimizar en lo posible el lodazal que estaba hecha, pero ni hablar, también contra eso nos debíamos imponer.

El partido fue muy disputado, con unos Gallos muy bien plantados en su zona defensiva, esperando una oportunidad para buscar un contragolpe y hacer un gol, pero su prioridad fue defender su arco y no recibir gol en lo posible. Un cero a cero en el primer tiempo, con muy pocas aproximaciones. Siempre es más fácil destruir que construir y con una cancha en pésimas condiciones aun peor intentar jugar bien al futbol, pero a los pocos minutos del segundo tiempo una mano dentro del área de Gallos y penal, ¡penal a favor!… lamentablemente mal ejecutado por el Pollo y bien por Torruco y terminamos por ceder un empate a cero, oro molido para Querétaro.

Caras largas en el vestidor y desánimo, recuerdo que cambiamos el lugar de concentración, nos fuimos a Las Fuentes y más tarde, me parece nos alistábamos para cenar, llegó un fuerte rumor. Gallos había sufrido un accidente y poco después se confirmó la noticia, muchos de nosotros queriendo saber de nuestros amigos, ex compañeros algunos, y colegas de profesión todos, recuerdo a Rubén “Ranita” González muy consternado y llorando al confirmar la muerte de un gran amigo de él, René Montalvo, y lamentablemente también Agustín Jiménez y Gerardo Orona.

Fue una tarde muy larga y muy triste, que ahora mismo al recordar aún duele. Yo muy preocupado por mis ex compañeros Macario y Mañón, pero a Dios gracias estaban bien.

Después del lamentable accidente de Gallos Blancos, del trago amargo por el fallecimiento de tres grandes amigos y compañeros de profesión, regresamos a nuestra preparación, buscando evadir esa tristeza por lo ocurrido jugando partidos de preparación mientras los directivos hacían su parte y en eso estábamos cuando nos confirmaron al fin la fecha oficial del partido de vuelta.

La fecha del segundo encuentro era el 20 de junio de 1987. Nos dedicamos a prepararnos para enfrentar a un rival doblemente motivado y deseoso de lograr el ascenso y además favorito sentimental de casi todo México, pero solo nosotros sabíamos que seguramente una oportunidad igual, sería complicado que se presentara nuevamente.

Cada día nos acercábamos más al juego de vuelta, ya en México, trabajamos arduamente para enfrentar el juego definitivo en la Corregidora de Querétaro, preparándonos al cien por ciento para la cita más trascendental de nuestra vida deportiva y recuerdo que fuimos a la Basílica a pedirle a la Morenita del Tepeyac su ayuda, cada quien con su fe intacta y para variar, Malta y sus cosas, al entrar al recinto pidió en su más puro estilo: “Virgencita ayúdanos a darles en su madre a esos pinches Gallos” (SIC).

Regresando a lo futbolístico, en el CECAP logramos una gran preparación para la gran cita final en Querétaro, pero antes salimos a la ciudad de Celaya, una ciudad familiar para mí ya que ahí viví lindos momentos con mi antiguo equipo Celaya IMSS. No recuerdo el motivo, pero llegamos ya de noche a esa ciudad, que por cierto me regaló a la madre de mis hijos, gracias por la dicha de ser papá Male, gracias hasta el cielo.

Ya en el juego de vuelta, Correcaminos sacaba un gran empate de la Corregidora de Querétaro. Con mucho espíritu y actitud, logramos revertir muchas cosas en contra gracias al convencimiento de cada uno de nosotros.

Malta hizo su show y se fue expulsado pero el destino estaba escrito: Nos pusimos en ventaja con jugada de táctica fija entrenada por Eugui y salió pintada: saque largo de Pepe Treviño, peina Garibaldi, llega Serratos y hace el uno a cero.

Desafortunadamente después Edgardo Codesal no marcó una clarísima falta de Mañón sobre Javier Herrera después de una escapada de Laguna por el centro, achiqué y toqué el balón, no lo suficiente, pero Herrera iba a completarla, sin embargo Mañón lo jaló y evitó que Javier despejara… era el empate a uno y el desconcierto por no haber algo reglamentado.

Al final, tercer juego: martes 23 en el Estadio Azteca.

Después de asimilar el amargo empate, estuvimos en el Premier, el hotel de Reforma, donde era habitual concentrarnos y el buen Tino feliz de tenernos ahí. Trabajamos levemente el lunes y el martes por la mañana nos permitieron pisar el Estadio Azteca. Se cumplía una meta trazada unos años atrás, pero faltaba la más trascendental: salir ganadores de ahí.

Fuimos, hicimos táctica fija, movilidad y culminamos practicando penales, todo normal, al finalizar le comento al profe Trelles que me deje tirar pues me considero buen cobrador. Accedió, cobré y anoté, se acerca Malta, me ve y comenta: los tiras bien, pero tú no cobrarás ninguno ya vámonos. Realmente me sentí mal, pero siempre fue así, y bueno, estábamos listos para culminar esa gran aventura.

Se llegó la cita más importante de mi andar futbolístico, la cita pendiente mía y de este gran grupo, la cita con el destino, una vez más, la tercera es la vencida dice el dicho.

Llegamos al Azteca, toda mi banda de la infancia alentándome, mi familia, Male y Yaz aún en su pancita, emocionado y motivado a más no poder, pero Malta siempre Malta, en la charla técnica dio la alineación, pero… sin portero.

Tobías preguntó: ¿quién va de portero señor?, responde: más tarde les digo. Salimos al estadio y nada, llegamos a la cancha, impresionante miles de gentes y ahora si miles apoyándonos. Reconocimiento de cancha y aún sin saber quién jugaría, a vestirnos y prepararnos en lo mental y nada aún. Zozobra, inquietud, mil cosas, pero bueno a tratar de estar listo para lo que viniera. Todos listos, gritos, arengas, en fin, tratando de estar todos a full, casi listos para salir y al último pregunto: ¿quién inicia? “vas tú, dale”, ufff, gracias Dios por la oportunidad, salimos dispuestos a entregar el alma y nuevamente partido sordo, duro, muy defensivos y precavidos ellos, nosotros un poco más sueltos pero muy ordenados, pocas ocasiones de gol, una o dos llegadas con cierto peligro nuestro, recuerdo la jugada que casi nos cuesta el partido, tiro libre en contra, cobra Ochoa, intenta por arriba de la barrera, recorro a buscarla, desvío de cabeza, cambio de trayectoria y pasa rozando el larguero, que susto.

Seguimos dominando pero nada, fin tiempo regular, tiempos extras, agotamiento físico y mental. En los tiempos extras muy poco que destacar, si acaso una jugada dudosa en su área penal, después nada, final cero a cero, tercer empate, serie de penaltis, la lista oficial por ambos equipos, team back, motivándonos, en fin, buscando dar lo mejor.

Les dije así: a mí no me digan nada, ustedes hagan lo suyo, yo agarro dos, nadie me diga nada, le había preguntado a Trelles si había visto cobrar un penal a Ochoa quien era el cobrador oficial, zurdo cruzado o tocaba el balón y me dijo: lo toca, perfecto. Conocía a Mañón y a “Pixie” Violante, ya tenía algo para comenzar.

Arrancando, magistral cobro de Pepe Treviño, uno a cero. Salvador Ochoa a cobrar, afortunadamente algo pasa con la prensa, se tarda en cobrar, favorable para mí, nervios al máximo, lo observo muy cansado, lo va a tocar seguro, me la juego a mi derecha, ahí lo tira, me paso ligeramente pero logro rectificar con mis piernas, seguimos arriba.

¡Venga Serratos! y engaña a Torruco, dos a cero, viene Víctor Cobián, no lo conozco, es derecho, creo la cruzara me la juego a mi derecha pero la toca a mí izquierda, dos a uno.

Vamos “Pollito” no falles, viene y ejecuta igual de horrible que siempre, a media altura, muy poca colocación y detiene Torruco, seguimos dos a uno.

Viene “Pixie” Violante, nos conocemos, lo conozco, además ya me fui dos veces a la derecha, está cansado también, bueno, vamos a jugárnosla al otro lado, finto a la derecha, voy a la izquierda y detengo nuevamente con las piernas, dos a uno arriba.

Vamos “Gari”, trancazo al centro y tres a uno, viene Lagunas, pero no, siempre no, es Mañón, seguro cobrará a mi derecha no sabe otra, me la juego ahí, viene, la toco pero me vuelvo a pasar y no la logro sacar, me frustro un poquito pero aun ventaja de tres a dos.

Venga Panchillo venga, ¡por favor no falles!, cobra tocadito cruzado creo reacciona muy tarde Torruco y goooool, gol de título, gol de campeonato, gol de Primera División, gracias Dios, gracias vida, gracias Correcaminos, al fin mi sueño es realidad, llegué a Primera División, llegué, te cumplí papá, les cumplimos Victoria, gritos, euforia, locura total.

¡Somos campeones!, Correcaminos es de Primera, gracias Eugui por todo lo que sembraste, gracias por enseñarnos a creer y saber que todo se puede, mientras se trabaje con humildad, uno llega solo más rápido, pero todos juntos llegaremos más lejos, gracias por todo profe Héctor Hugo Eugui Simoncelli.

Después a celebrar, ¡Felicidades campeones!, “Pulpo” Pulido, “Lolo” López, “Pollo” Tobías, “Rana” González, “Capi” Garibaldi, “Pánuco” Gómez, “Pestañas” Morales, “Motucho” Guerra, “Panchillo” Cervantes, “Burrita” Vázquez, “Kid” Herrera, “Ladrillito” Verdines, “Mostro” Rodríguez, “Pepe” Treviño, “Zurdo” Escobedo, “Negro” Rivera, “Miguelito” Tamez, “Güero” Serratos, “Bulin” Torales, “Cheque” Gallifa, “Chuy” Villela, “Coty” López, “Tico” Mora, “Chaparro” Romero, “Sansi” Sansininea, “Chuy” Trelles, Diego Malta.

Igualmente al patronato, licenciado Enrique de la Garza, “Pepe” Cárdenas, José Charur, “Manolo” Corcuera, “Berna” Uribe Mora, Mata (qepd), gracias a la afición y un saludo hasta el cielo a don Carlitos Adrián Avilés.

Y para terminar la última de Malta, se enojó conmigo porque no quise beber ya que eso nunca me ha gustado, se molestó y me dijo: “carajo parece que no estas contento” por no haber bebido al celebrar, ya después vendría lo peor, pero mientras, nada me quitó esa felicidad y saber que cumplí mi sueño… ¡CORRECAMINOS CAMPEÓN!.