Facetas

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Hazel Valdez Blackmore

A cuidarnos.-

Entre los malos hábitos con los que los adultos castigamos a nuestro cuerpo, ya sea comiendo o bebiendo en exceso, sufriendo estrés o evitando cualquier ejercicio físico, hay que poner atención.

Si nos hemos descuidado en la juventud y nos hemos convencido que tenemos que cuidarnos en la vejez para disfrutarla y vivir en paz, una de las cosas más importantes es no descuidar lo que comemos.

El boletín de la Asociación Médica Americana publicó un artículo con varias indicaciones. Recomienda comer por lo menos 230 gramos de pescado por semana para reducir a la mitad el riesgo de sufrir una embolia.

Agrega que el comer más frutas, verduras y fibra cambia l a sensibilidad de la sangre a la insulina en el transcurso de dos semanas y disminuye además el riesgo de padecer diabetes.

Según los científicos es ligeramente superior en mujeres el riesgo de sufrir ataques cardiacos en mujeres sedentarias de cuarenta años que en mujeres que han hecho ejercicio con frecuencia durante toda su vida.

Desde el primer día que en se deja de fumar, el nivel de monóxido de carbono en el organismo se reduce. Al cabo de una semana, la sangre se hace menos viscosa y disminuye el riesgo de morir repentinamente a causa de un ataque cardiaco. Cuatro o cinco años más tarde el riesgo de sufrir un infarto es casi igual que el de una persona que nunca fumó.

Por supuesto, el adoptar hábitos saludables no cura todas las enfermedades. Pero según los médicos opinan que un 70 por ciento de las enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión, las enfermedades cardiacas y algunas formas de cáncer, pueden prevenirse imponiendo algunos cambios prudentes y oportunos en nuestro modo de vida.

Se recomienda comer saludablemente. Reducir las grasas en nuestra dieta.

Comer pescado por lo menos una vez a la semana, evitar la carne roja, preferir el pollo. Comer verduras y frutas, lacteos descremados, suprimir las harinas.

Dejar de fumar es otro consejo. El daño que ocasiona el tabaco en los pulmones es muy difícil de controlar y puede producir cáncer.

En la universidad Tufo de Estados Unidos se realizó una investigación en asilos de ancianos y comprobó que las personas entre 85 y 96 años de edad aumentaban su fortaleza y equilibrio después de ocho semanas de ejercicios con pesas o aparatos para hacer ejercicio. Se comprobó que los ejercicios con pesas o aparatos ayudan a recuperar la densidad osea, disminuyen los dolores artríticos en las rodillas y moderan la insensibilidad a la insulina en diabéticos que sufren del tipo dos de esta enfermedad.

Se ha comprobado que los hombres y mujeres que comienzan a ejercitarse con pesas o a los 30 o 40 años obtienen los mayores beneficios.

Además, media hora de caminata rápida tres veces por semana es muy saludable y mejores resultados se obtienen haciendo ejercicio cinco veces por semana.

Los mayores beneficios al sistema circulatorio se notan al comienzo del ejercicio físico. Desde que el corazón empieza a latir con más fuerza, los vasos sanguíneos se hacen más flexibles lo que disminuye la presión sanguínea.

Unas 18 a 24 horas después del ejercicio, el cuerpo se vuelve más sensible a la insulina que produce y mejora su capacidad para mantener los niveles de azúcar bajo control, reduciendo el riesgo de diabetes.

Y para terminar, la revista de medicina interna indica que quienes caminan más, a buen ritmo, tienen un cuarenta por ciento menos de riesgo de sufrir un infarto o un derrame cerebral, que las que llevan una vida sedentaria.

El boletín recomienda beber poco o nada. El alcohol puede causar efectos secundarios devastadores si se combina con algunos medicamentos y agrega que el hígado y el cerebro son los órganos más susceptibles a los efectos dañinos del alcohol.

Así que a cuidarnos, especialmente los ancianos.

 

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