Diálogo

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El consejo del empresario Servitje

Azahel Jaramillo Hernández.-

¿Cómo están? Tiempo de resguardarse, tiempo de auto-cuidarnos, tiempo de estar alertas en nuestro entorno… vivimos los victorenses. Ante la violencia que no cesa creo hay que estar en resguardo intentando seguir haciendo la vida, y seguir haciendo por la vida. Ya lo decía mi admirada maestra Altaír Tejeda de Tamez… “La vida siempre es padre, siempre…¡Cuando más oscuro está sale el Sol!”

Un poco para documentar nuestro optimismo, como diría don Carlos Monsivaís les refiero la columna de febrero cuando en una mañana en el radio de mi carro escuché la voz juvenil de una locutora decir que a la edad de 98 había fallecido el empresario Lorenzo Servitje, dueño de la empresa Bimbo.

Dicha persona, Lorenzo Servitje ha sido uno de los grandes empresarios del país, junto con Carlos Slim, Emilio Azcárraga Jean, Roberto Hernández, Jorge Vergara, Lorenzo Zambrano y Roberto González Barrera. Algunos de ellos, como Zambrano y González Barrera, ya fallecidos.

En el libro Los Amos de México, coordinado por Jorge Zepeda Patterson, el periodista Salvador Frausto Crotee narra una anécdota que pinta de cuerpo entero a dicho fallecido empresario:

Se cuenta que a principios de 2001 este empresario Lorenzo Servitje y Francisco González, presidente de la asociación civil A Favor de lo Mejor visitaron en sus oficinas de la Secretaría del Trabajo al titular Carlos Abascal Carranza. Platicaron sobre los “excesos de los medios de comunicación y temas de actualidad política. Y  se cuenta en el libro –página 241– algo que a mí me pareció sorprendente. Abascal que llevaba pocos meses al frente de la Secretaria de Trabajo les dijo cuán difícil era negociar con algunos dirigentes sindicales y con ciertos líderes de la oposición. “Carlos –le dijo Servitje a su antiguo amigo–, tú tienes una responsabilidad muy importante, pero para que tengas éxito tienes que querer a los adversarios, a los otros, no solo platicar con ellos interesadamente, políticamente, de veras quererlos, si los llegas a querer, eso sí se nota”.

Y Lorenzo, fundador de Bimbo, muy católico hizo alusión al mandato cristiano: “Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo”, y le recomendó al funcionario: “querer a los adversarios, a los otros”.

En el libro se precisa que Abascal (ya fallecido) se encontró con Servitje unos pocos meses después: “Lorenzo, me ha funcionado muy bien su consejo. Estoy convencido de que ese es el camino. No sabe con cuánta gente de los sindicatos y de los políticos con los que he tratado me han salido bien las cosas. Ahora cuando los veo no solo intento convencerlos o de llegar a algo, sino que de veras les he demostrado que los quiero. Y me ha funcionado mejor de lo que esperaba”.

Y añade el libro que el magnate de la segunda panificadora más grande del mundo es así: da consejos. Pero lo hace con más confianza cuando se trata de sus amigos, y Abascal lo era.

Su nombre completo era Lorenzo Juan José Servitje Sendra y nació en la Ciudad de México, CDMX, el 20 de noviembre de 1918. Sus amigos los definen como un humanista que promueve valores y sus malquerientes como un cruzado de la mafia conservadora.

Narra Salvador Frausto que Servitje recién había cumplido 18 años y cursaba el primer año de la carrera de contaduría cuando, inesperadamente murió su papá. La nana Rafaela tocó la puerta del cuarto y el señor no respondió. Entró y lo encontró en la cama, sin vida. Al entrar la esposa a la habitación con dos de sus hijos menores, Roberto y Fernando. Ella les dijo a sus hijos que el alma de su papá ya se había ido. Y Fernando, que era muy pequeño le preguntó a su hermano Roberto: “¿Cómo se fue si estaba cerrado todo?

El infortunio ocurrido el 15 de diciembre de 1936 marcó la vida de la familia. Lorenzo tuvo que dejar la universidad para ayudar a su madre en los asuntos de la pastelería l Molino que tenían. Y todos fueron creciendo alrededor del negocio que tenían.

Tras la muerte del padre, Lorenzo asumió con sus hermanos cierto rol paternal. Los llevaba a la escuela, les firmaba las boletas de calificaciones. “Era quien nos daba consejos, nos regañaba, se ocupaba de nosotros los pequeños”, narra Roberto diez años menor que Lorenzo.

Transitó Servitje de la pastelería artesanal a la panificadora industrial y fundó Bimbo.

El diario El país en su edición digital define a este empresario como “conservador y de profundas convicciones religiosas, recibió diversos reconocimientos de instituciones eclesiásticas por su promoción de la doctrina social cristiana y apoyó a diversas organizaciones de corte católico. Quizá su episodio más polémico se produjo en 2005, cuando aportó centenares de miles de dólares –una de las mayores donaciones familiares o personales de la historia reciente de México– a uno de los precandidatos del derechista PAN, Alberto Cárdenas Jiménez, “asustado” por la potencial llegada de la izquierda de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México.

Tras su distanciamiento del PAN, el empresario apoyaría la creación de otra formación conservadora: el Partido Humanista, desaparecido en 2015.

En su perfil, Frausto Crotte también narra otro episodio controvertido de la familia Servitje: cómo en 1997, cuando ya no ostentaba la dirección de Bimbo, el empresario canceló un contrato publicitario con Canal 40, una cadena de televisión que dedicó un programa a testimonios de ex seminaristas que aseguraban haber sufrido abusos por parte del fundador de los legionarios de cristo, Marcial Maciel. «La miseria humana no debe exhibirse», afirmó Lorenzo Servitje. Canal 40, ya inmerso en problemas financieros, acabaría cerrando ante la ausencia de ingresos publicitarios.

Casado con Carmen Montull –fallecida en 2002–, con quien tuvo ocho hijos, 24 nietos y 48 bisnietos, la muerte del presidente de honor del Bimbo deja el imperio en manos de su hijo menor, Daniel Servitje, máximo responsable de la firma desde finales de los noventa. Sus herederos reciben una fortuna de 4.200 millones de dólares (3.900 millones de euros), lo que le convertía en uno de los diez hombres más ricos de México.

El imperio empresarial suyo comprende un centenar de marcas, elabora más de diez mil productos y tiene 170 plantas en 22 países repartidos por tres continentes (América, Asia y Europa), lo que le convierte en la segunda panificadora más grande del mundo. Gran amante de su país, en el que siempre vislumbró grandes oportunidades, el fundador de Bimbo se marchó en un trance complejo para México. Con la sombra del proteccionismo en Estados Unidos al acecho, muchos creen que sus consejos y visión empresarial eran hoy más necesarios que nunca. NOS VEMOS.

Azahel Jaramillo Hernandez

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