“Hablando de…”

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Bendecido inicio de clases

Norma Ledezma de Hernández.-

Como padres y madres de familia, nos preocupamos por el futuro de nuestros hijos y trabajar para dejar una herencia económica o material, se convierte en la principal herramienta para asegurar su bienestar, sin embargo, el único legado que podemos estar seguros nadie les arrebatará es, la educación.

El lunes empieza el nuevo ciclo escolar y con ello, las prisas, las levantadas temprano y el estrés. Sin embargo, estableciendo objetivos conjuntos con tu hijo o hija, les ayudará a facilitar la vida de todos los involucrados. Permíteme compartirte algunas sugerencias que podrán ayudarte.

– Es muy importante que acudas a la primera reunión convocada por el Colegio, ya que es donde te dirán cómo y qué se va a evaluar. No te justifiques diciendo que ya es el sexto año de tu hijo, o que está en otro nivel (secundaria o preparatoria), además de que cada año hay cambios en los criterios de evaluación, cada nivel requiere apoyos diferentes. Si por alguna situación no pudiste asistir, infórmate sobre lo hablado en la junta.

– No veas al maestro o maestra como un enemigo a vencer, como el que ha estado esperando toda su vida a tu hijo para hacerle la vida de cuadritos. Cierto es que hay algunos que hay que tratarlos con “pinzitas”, pero ponte a sus órdenes educadamente, nada hay que desarme más a una persona, que la amabilidad y la prudencia.

– Si tu hija o hijo ingresó a primer grado de primaria, por favor NO TE QUEDES AFUERA DEL SALÓN. Aunque la mayoría de las escuelas les piden que salgan de las instalaciones, algunos padres se las ingenian para escabullirse en los pasillos o cafetería, eso lejos de ayudar a tu hijo, lo hace dependiente e inseguro.

– Los primeros días, la mochila pesa varios kilos por todo el material que se pidió o los libros que hay que forrar, ocasionando que lo tengas que acompañar hasta su salón, en cuanto se normalice la situación, solamente déjalo en la entrada de la escuela. Evita que se le haga una costumbre el que cargues todos los días su mochila.

– Si los resultados del primer bimestre no son lo que esperabas de tu hijo, acércate a preguntar cómo puedes ayudar desde tu casa, no esperes a que termine el año escolar y te molestes diciendo que nunca se te llamó. Recuerda, el maestro tiene mínimo 30 alumnos, tú, solo un hijo en ese salón.

– Si tu hijo apenas está iniciando primaria, siéntate con Él o Ella para que haga su tarea, observa que lo esté haciendo bien, obvio, a su nivel, no esperes que escriba con una letra impecable, aclara sus dudas y felicítalo siempre por el logro realizado. El que tú hagas esto a diario lo llevará a crear un hábito y los hábitos se convierten en virtudes.

– Enséñale el valor de la responsabilidad, tal vez en alguna ocasión se pueda olvidar copiar la tarea, ya sea por distracción o porque en ese momento estaba fuera del salón, seguramente en ese instante tomarás tu teléfono para hablarle a las mamás de los otros niños. En cuanto te digan de qué se trata, díctasela a tu hijo, con la aclaración, que será la única ocasión que lo harás, pues es su responsabilidad y en caso de que hubiera una situación similar habrá una sanción para corregir ese “descuido”, de más está decir, que cumplas lo que dijiste. Atención: si incurre nuevamente, déjala enfrentar las consecuencias: una llamada de atención de la maestra y quizá, alguna baja calificación en tareas, le enseñaran más, que tu regaño, créeme.

– Si el maestro titular reporta que tu hijo tiene una mala conducta, pregúntale a los otros maestros que le imparten otras materias, esto con la idea de ayudarlo, no de castigarlo.

– Si tu hijo te dice que el maestro o maestra lo odia y le puso una mala calificación, pídele que te hable con la verdad. Hazle saber que vas a buscar al maestro y no quieres ser injusto con el profesor y dar una mala imagen.

– No acudas a pelear por todo, perdón, a aclarar todo. Eso además de que molesta al maestro, avergüenza a tu hijo.

– Sé perfectamente lo mucho que puede molestar las cosas que se piden especialmente con premura para ciertas actividades, pero nunca expreses tu molestia delante de tu hijo con palabras como: “Está loca esa maestra”, mejor pregunta, desde cuándo lo pidió, te puedo asegurar que no le acaba de mandar un correo para pedirlo.

– Si tienes la enorme bendición de poder llevarle el almuerzo todos los días, no quieras que se siente contigo mientras ve a los otros niños que juegan y corren. Permítele que se relacione y haga amistades. Recuerda que a mayor confianza, mayor autoestima.

– Aunado al punto anterior, es importante mencionar, que es de gran aprendizaje que algunas ocasiones compre en la cafetería de la escuela, ya que no solo hay que abrirse paso entre otros niños, algunos de ellos mayores, sino que le ayuda a manejar su propio dinero.

– Enséñale a arreglar sus cosas la noche anterior, teniendo listo: uniforme, zapatos y mochila, esto evitará que tengan que salir a toda prisa, pasándose altos y estacionándose en doble fila. Por cierto, si salen tarde hacia la escuela, no le vayas gritando y regañando, bastante stress lleva ya pensando que no alcanzará a entrar a la escuela, además de que es responsabilidad tuya, estar checando constantemente que esté listo a tiempo. Y no, no te defiendas diciendo que tu también estas ocupada.

– Establece horarios adecuados para despertarse y para dormir. En caso de que batalles más de dos días para que se despierte por la mañana, quítale televisión o aparatos tecnológicos de su cuarto. Si son jovencitas, pídeles que prevean correctamente cuánto tiempo necesitan para “embellecerse”.

– El que además de aprender, va a socializar, es tu hijo, así que no te quedes todos los días platicando con otras mamás. Lamentablemente en esas “reuniones” es donde se etiqueta y excluyen niños. Ojo, no estoy diciendo que no tengas amistades, pero la escuela de tu hijo, no es tu club social.

– Sé puntual en los horarios de entrada y de salida. Evita llegar tarde a recogerlos, especialmente si son pequeños, pues le provoca un enorme miedo, pensar que los has abandonado.

– No dejes pasar ninguna situación de acoso escolar que reciba tu hijo. Si las cosas no se paran a tiempo, pueden terminar con consecuencias fatales. Una vez que ha sido víctima y se ha repetido un par de ocasiones, difícilmente se erradicará. Así que toma cartas en el asunto desde el primer momento.

Cuando estuve laborando como maestra y me tocaba dirigirme a los padres de familia al iniciar un ciclo escolar, recuerdo en varias ocasiones haberles dicho “trabajemos juntos por el bien de sus hijos, porque alumno nuestro lo va a ser tres años, hijo suyo, toda la vida” y sí que nos apoyaban.

Así que a unir esfuerzos con la escuela y con el maestro para lograr juntos una excelente educación para tu hijo.

Deseo de todo corazón que este ciclo este lleno de bendiciones y que los obstáculos que se puedan presentar, sean la oportunidad perfecta para mostrar lo mejor de cada uno.

 

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