Punto por Punto

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Los gay’s de clóset

Mauricio Zapata.- 

Hace un par de días circuló en redes sociales un video en donde un alumno del Cbtis 119 de Ciudad Victoria le declaró su amor a otro. Ambos varones.

A través de una manta le pidió ser su novio, el otro aceptó y se besaron.

Quizás algo “normal” entre una pareja heterosexual.

Sin embargo, la homofobia y los espantados comenzaron a hacer escarnio de los chavos. Los comentarios iban en el sentido de criticar la situación. No les parece bien que dos personas del mismo sexo se quieran y deseen tener una pareja.

Había algunos que lo aplaudieron y dijeron que no tenía nada de malo. Otros, que eso no se debe hacer porque a la escuela van a estudiar. Otros más se espantaron y dijeron que antes se citaban para aventarse un “tirito” y no para besarse.

Algunos señalaron que estaba mal porque se exhibían y otros no los bajaron de “jotos”, “inmorales”, y otras linduras como “un acto antinatural” y no faltó aquél retrograda que aseguró que “Dios sólo permite las relaciones entre hombre y mujer”.

No puede ser que en pleno siglo XXI y en la era más avanzada en tecnología, ciencia e investigación, aún haya gente que se espante o critique la homosexualidad.

No puede ser que la vida del ser humano se siga rigiendo por lo que dice un libro escrito hace más de mil 800 años.

Pero de ahí nace la incoherencia o la interpretación como más le convenga a la gente. Porque si nos basamos en lo descrito en los textos de la Biblia, habría que recordar dos o tres inscripciones:

“17 Honren a hombres de toda clase, tengan amor a toda la asociación de hermanos”: 1 Pedro 2:17.

Y es que, mientras condenan la homosexualidad, honran al varón que tiene dos o más mujeres y hasta lo exaltan como “es bien cabrón” a manera de admiración. Pero también el libro lo condena, entonces allí, no lo obedecen: “Si alguno comete adulterio con la mujer de su prójimo, morirán los dos, el adúltero y la adúltera”: Levítico 20:10.

Eso en el asunto de la religión.

Pero en lo que corresponde a lo social, me parece que con las redes sociales, lejos de ser un medio para fomentar la amistad, se está usando para promover la indignación y el linchamiento.

Hoy en día vivimos, a través de esos medios, salvo algunas excepciones, en la frivolidad con las mejores herramientas de la historia para ello. La emoción efímera se impone a la razón, y luego a lamentarse.

Así que no se vale que hayan hecho un linchamiento a un par de jóvenes a los que su genética los llevó a tener gusto por las personas de su mismo sexo y que a nadie le hacen daño.

Lo que hicieron estos chavos debe verse como algo común, debe verse como algo que sucede y que cualquier persona, independientemente de sus preferencias sexuales, lo puede hacer sin que nadie juzgue su proceder.

Eso me parece que debería ser en una civilización como la que vivimos. Todos merecen respeto, tanto heterosexuales, como homosexuales, como lesbianas.

Hoy en día es necesario que la gente no se empeñe tanto en decir lo que opina, sino empeñarse más en aprender de aquello sobre lo que quieren opinar.

Y es que para opinar cualquiera que tenga una cuenta en redes sociales lo puede hacer; lo realmente complicado y a la vez valioso es saber argumentar.

En cinco palabras: La gente habla por hablar.

PUNTO FINAL.- Sin duda, no hay ser más homofóbico que el gay de closet.

Twitter: @Mauri_Zapata

 

 

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