Hablando de…

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Estoy harta de…

Norma Ledezma de Hernández

 

 

De verdad que me niego a creer, una y otra vez, que desde ahora y hasta que pasen las elecciones del 2018, habremos de estar escuchando y viendo en las noticias, redes sociales y pláticas de café, hablar de los que podrían o vayan a ser los candidatos de cada partido.

De por sí, cuando estamos en época de elecciones, es bastante aburrido y  fastidioso escuchar a cada rato en los espacios publicitarios la sarta de mentiras, perdón, las propuestas que traen, imagínese usted, estar con esta agonía todo una año, no, no y no, no quiero vivir esto.

Desde hace unas semanas, López Doriga empezó a poner un tweet diario anunciando los días que faltan para el uno de julio del 2018, día en que serán las elecciones federales. No sé si tomarlo como recordatorio o como amenaza.

Pero cómo nos piden que creamos en ellos cuando andan tras nuestro voto, si en todos los niveles de la mayoría de los partidos, vemos pugnas por el poder. Las luchas internas por sacar adelante a los candidatos que representen a tal o cual grupo, hacen que no solo se fracture la “unidad”, sino que dan la imagen real, del supuesto amor que dicen tener al país.

Lo acabamos de ver en el estado con la elección del presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, lo vimos con la cuestionada encuesta que realizó MORENA, para elegir candidato al Gobierno de la Ciudad de México, algunos reconocidos perredistas no se quedan atrás, pues han amenazado con irse a refugiar en los brazos del loco que se cree bordado a mano, (diría una amiga), lo estamos viendo con los panistas que andan enfrentados y exhibiendo no solo sus diferencias ideológicas, sino también sus limitaciones morales.

Creo que en lugar de andarse peleando entre ellos, deberían hacer un verdadero ejercicio de introspección, para que vean cuáles son sus debilidades y cuáles sus fortalezas, ¡Claro!, en caso de que las hubiera. Que se pregunten qué percepción tienen los ciudadanos sobre su institución, o sobre cómo ven el desempeño del Gobierno de aquellos que tienen el privilegio de tener militantes en el ejercicio del poder.

Sin temor a equivocarme, TODOS saldrían reprobados por la ciudadanía y no estoy hablando de personas contrarias a su partido, hablo, de gente que confiando en ellos les dio el voto y hoy se sienten muy decepcionadas de quien creyeron sería un cambio favorable. Qué mejor muestra que nuestro Gobierno estatal. No hay oficina en la que no se lamenten de haber creído que los “vientos de cambio”, representarían verdaderamente un cambio. Y parafraseando a varios amigos que he escuchado digo: “Si tuvimos un cambio, pero para mal”.

Yo no sé, porque no toman el ejemplo de los deportistas, que antes de llegar a las grandes competencias de su especialidad, han pasado por varias etapas, entrenamiento diario, pre-temporada.

Obvio que cuando llegan al poder no tienen la más mínima idea de lo que tienen que hacer, sobre todo cuando despiden a los que verdaderamente sacan el trabajo, solo por revanchismo político. Y nuevamente tomo el ejemplo del Gobierno estatal en turno, que sigue en varias dependencias “sin dar pie con bola”, pero eso sí, enarbolando su bandera de “vientos de cambio”.

Pero regresando a la generalidad de los partidos, su mayor problema se encuentra en el choque de egos y vanidades. Como la de aquellos, que se sienten iluminados y llamados a ser la esperanza de México, como si nuestro país necesitara ser salvado, necesita ser bien administrado, necesita gente que no le tiemble la mano para castigar la corrupción, gente que entienda verdaderamente la problemática de cada una de las regiones de esta bendita tierra mexicana.

Lamentablemente en la actualidad las políticas públicas son ineficaces en la mayor parte del país, lo que nos lleva a altos índices de pobreza, que son inconcebibles, cuando vemos el gasto exagerado en el rubro que supuestamente está destinado para combatirla, o lo que es peor, la corrupción imperante en muchas dependencias de Gobierno, como la reciente que se ha llamado “Gran estafa”.

Todo México está cansado y harto, de promesas incumplidas, de gobiernos corruptos, de complicidades que tienen libres a los que han desviado los recursos para obras sociales, a los bolsillos personales.

Estamos hartos y enojados por el, no sé cómo llamarlo, ¿aberrante? ¿inaudito? ¿estúpido? presupuesto autorizado por el INE para los partidos políticos, ¡6 mil 778 millones de pesos! Por Dios, señores, ¿cuántas personas de las están en las estadísticas del INEGI con pobreza y pobreza extrema podrían comer a diario? ¿Cuántos jóvenes podrían dedicar su vida exclusivamente a estudiar sin necesidad de trabajar? ¿Cuántas calles podrían ser pavimentadas en todo México?

Una vez más lo digo, si los militantes de los partidos buscan un puesto político, que ellos paguen todos los gastos que origina andar en ese menesteres, por qué carajos se les tiene que destinar dinero público.

Yo, Norma, estoy harta de escuchar una y otra vez en las noticias, lo que hacen o dejan de hacer los que nos tienen sumidos en este México de desesperanza en muchas regiones, de inseguridad en todo el país, de pobreza y desempleo en muchos estados. Harta de que los partidos, no tengan responsabilidad, cuando un gobernante emanado de su institución, es declarado culpable de peculado.

En fin, soy una pequeña voz que clama, lo que muchos quieren, ya no más políticos por favor.

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