A mi gusto

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Gobierno: Al pueblo pan y circo

 

Cendy Robles

 

Hace apenas unos días, Santiago Nieto, titular de la Fiscalía Especializada para Delitos Electorales (Fepade), fue destituido de su cargo por violar el código de conducta de la Procuraduría General de la República (PGR), esto ocurrió días después de que el mismo Nieto difundiera información supuestamente clasificada.

Y es que en una entrevista a medios, el entonces titular de la Fepade afirmó que Emilio Lozoya, quien fue director de Pemex, lo presionó para que lo declarara inocente de las acusaciones en su contra asociadas con el caso Odebrecht, y del desvío de recursos en la campaña presidencial en 2012.

Por su parte, la defensa de Lozoya negó la existencia de tal carta y afirmó que solo pidió informes sobre la apertura de su carpeta de investigación.

La remoción del funcionario se politizó de inmediato, ya que tanto el Frente Ciudadano como Morena denunciaron la supuesta arbitrariedad de destituir al fiscal mientras investigaba temas incómodos e intentarán revertir la decisión en el Senado.

De modo que esta restitución reinicia la discusión sobre la autonomía de nuestras instituciones, así como las responsabilidades de sus respectivos titulares. Y a la vez, evidencia el desastre político para el Gobierno federal, al percibirse que el único sentido que esto tiene es el poder salir del “riesgo” que genera la investigación. Y es que los temas investigados no son cosa menor: los supuestos sobornos del Oderbrecht a Emilio Lozoya usados para la campaña en la elección de nuestro Presidente actual.

Por lo pronto, el gobierno de Enrique Peña Nieto vuelve a enfrentar otra crisis de credibilidad ante este suceso de la renuncia del fiscal Nieto, y lo peor del caso es que no se ve intención de dar la cara y explicar (justificar) el despido del funcionario federal en estos momentos en que transcurría la importante investigación contra la corrupción en el proceso electoral antes mencionado, ya que esta nueva situación le da sin lugar a dudas ventaja a la competencia para que sean severamente criticados por la clase política.

Luego también resulta bastante cuestionable la credibilidad, si es que aún tiene un poco de eso, de la PGR, ya que si de algo se ha caracterizado durante muchos años, es de ser instrumento de uso personal (a su antojo) del grupo político que esté en turno en el Gobierno (llámese local, estatal y federal). Así que sería bueno cuestionarse la capacidad de la PGR para operar eficientemente en nuestro país. Porque es bastante lamentable observar que la Dependencia federal sirva solo para castigar lo que al gobierno en turno se le antoje, y sin embargo es muy poco funcional para castigar los delitos que la sociedad exige se castiguen.

Es inconcebible que en medio del llamado ciudadano a castigar la corrupción, se inhabilite a un funcionario que estaba responsabilizado de investigar justamente un delicado caso de corrupción.

Es bueno recordar que la Procuraduría General de la República no debiera estar al servicio del servidor público postrado en el poder, sino al servicio de la nación.

En tanto, son 48 los candidatos independientes que ya fueron avalados por el INE (Instituto Nacional Electoral) para participar en el proceso electoral de 2018.

Obviamente entre los más polémicos se encuentra Margarita Zavala y el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez, mejor conocido por El Bronco.

De acuerdo a la última encuesta realizada por Buendía & Laredo, el 79 por ciento de los encuestados considera que el próximo Presidente de México debería ser de un partido diferente al PRI. Mientras que el 41 por ciento nunca votaría por el PRI.

Y sobre la pregunta que realizó la casa encuestadora para conocer quién tendría más posibilidades de ganar la Presidencia el próximo año, los encuestados contestaron: 32 por ciento por el Frente Ciudadano (PAN, PRD, MC), 26 por ciento Morena-PT, 21 por ciento por el PRI-PVEM-PANAL-PES, y solo un once por ciento por un candidato independiente.

Lo cierto es que con el alto grado de desconfianza y hartazgo ciudadano, todos los partidos parecen estar en igualdad de condiciones, y de aquí al próximo año todo puede pasar, pues si en algo todos coinciden es que todos han sido involucrados con casos de corrupción y/o relaciones indeseables (de amistad, familiares, laborales, de negocios, entre otras).

Finalmente, quien aún tenía duda ya comprobó que con todo y cambio de partido político en el gobierno no hay voluntad para que se ejerzan funciones verdaderamente con transparencia, vemos incapacidad para cumplir compromisos que verdaderamente procuren el bienestar de la mayoría de la sociedad, no se ven resultados, no hay el mínimo interés por presentar sus declaraciones 3de3, mucho menos se les ve interés de sacar a nuestras ciudades del caos en el que estamos enfrascados por la inseguridad. Para la reflexión.

Su opinión, denuncias y comentarios a [email protected] y en twitter: @cendyrobles.

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