Sudando Tinta

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Perfiles inéditos sobre algunos constituyentes del 17 (III)

Enrique M. González Filizola.-

Las únicas dos breves semblanzas biográficas que existen sobre el diputado constituyente Plutarco González se deben primeramente a la pluma de don Jesús Romero Flores, reconocido por ser uno de los diputados del 17 que se preocupó en reseñar a todo el grupo completo de legisladores con quienes compartió labores en aquél célebre Congreso de Querétaro, y otra más que incluyó en sus diccionarios don Israel Cavazos Garza, historiador emérito de Nuevo León. Aunque la información que brindan ambos coincide en lo general, se presenta una discrepancia en cuanto a la profesión de abogado y profesor que le atribuyen uno y otro, respectivamente. Romero había sido su compañero en el Congreso y seguramente llegaron a tratarse personalmente, por eso mismo resulta convincente la información que nos brinda. Don Israel, en cambio, hace sus aportes a través de investigaciones realizadas mucho tiempo después del acontecimiento, que deben tomarse en cuenta cuando señala a González Cantú como profesor de primeras letras.

Es muy probable que Plutarco haya tenido una formación dentro del magisterio y que haya ejercido como profesor de enseñanza primaria, así como también la abogacía, actividad profesional con la que aparece registrado prácticamente en todas las obras que hacen referencia a los constituyentes. En este punto tendríamos que considerar la reflexión que hace Álvaro Matute en su Biografía Colectiva en relación a la preparación profesional que tenían los diputados constituyentes: “Cabe señalar que sus trayectorias eran públicas y notorias”.

Edgar Rojano, en la radiografía que hace de los hombres que participaron en el Congreso ese año memorable, observa cierta clase de participantes un tanto versátiles que conjugaban varias actividades profesionales al mismo tiempo. El mismo autor señala que el grupo de constituyentes era notablemente heterogéneo y que precisamente en esa diversidad radicaba el hecho de ser considerados “hombres de su época”. Todo parece indicar que Plutarco incursionó en oficios y ocupaciones diversas y seguramente también incursionó en alguna carrera comercial, donde realizó estudios económicos y fiscales, puesto que trabajó muchos años como oficinista y administrador en la iniciativa privada, así como en algunos puestos fiscales oficiales de alguna importancia.

Aunque ciertamente la influencia de sus sobrinos pesó en la fugaz trayectoria política de Plutarco González, no hay que pasar por alto que perteneciendo a una generación 15 años mayor que la de ellos, había tenido un buen desenvolvimiento profesional y una experiencia de vida propia. Al tiempo que ejercen sus puestos de poder durante la Revolución Constitucionalista y en el gobierno provisional de Carranza, las relaciones que existieron entre sobrinos y tío son evidentes, pero siempre supeditadas a la jerarquía en un estricto orden militar y de supremacía que ambos jóvenes ejercieron en toda la región.

Plutarco se incorpora al movimiento constitucionalista en el año de 1913, colaborando bajo las órdenes de Pablo González. Durante esta etapa de lucha militar desempeñó varias comisiones que le fueron encargadas en una amplia zona del noreste de Nuevo León, relacionadas con el trasiego de ganado y el acopio de pertrechos de guerra. Más adelante acompaña muy de cerca a Villarreal cuando este es nombrado gobernador y comandante militar de su estado natal, designación que recibió del Ejército del Noreste encabezado por don Pablo.

A partir del arranque del gobierno de Antonio I. Villarreal, Plutarco principia a tener juego político, primero como regidor y enseguida como parte del Comité de Salud Pública en el Ayuntamiento de Lampazos. En una lista de nombres relacionados con la designación de alcaldes realizada directamente por el gobernador, aparece Plutarco González como presidente municipal de Mina, NL. Todavía después del exilio del mandatario neoleonés, cuando este rompe relaciones con Carranza, el tío de los generales va a ocupar el puesto de alcalde de Lampazos a mediados del año de 1915.

Para 1915 Plutarco González Cantú ya formaba parte de un destacado grupo regional que había tenido gran protagonismo e influencia durante la Revolución Constitucionalista y en años ulteriores. En esa misma anualidad toma la iniciativa de escribirle a don Venustiano para presentarse y ponerse a las órdenes del Primer Jefe. Le hace saber con sutileza la corriente política a la que pertenece, enumerando a varios de sus amigos más cercanos que lo conocían “a fondo” y a quienes Carranza identificaba perfectamente por ser parte de sus más allegados colaboradores y partidarios. Entre los nombres que se barajan en la misiva escrita y firmada por Plutarco González, figuran los nombres de Manuel Amaya, Nicéforo Zambrano, José María Rodríguez y Eduardo Herrera. Asimismo, menciona particularmente en su carta dirigida a Carranza al general don Pablo González como otra de sus más valiosas referencias personales, cerrando así el círculo íntimo con algunos de los miembros más conspicuos del carrancismo que lo arropaban políticamente.

Poco después de haber ocurrido dicha comunicación epistolar, sus biógrafos apuntan que a finales de 1915 cambió su residencia a Tamaulipas, esto se debió a que fue nombrado por Carranza Jefe de Hacienda en el Estado. La explicación que nos brinda Ignacio Marván, especialista en el tema, sobre estos importantes nombramientos expedidos por el gobierno preconstitucional, es que para lograr el triunfo de los constitucionalistas fue indispensable colocar en esas posiciones recaudatorias a individuos incondicionales a la causa, puesto que la obtención de recursos era una estrategia tan importante para lograr la victoria, como las propias acciones militares.

Dice Marván al respecto: “Es de suponerse que estos funcionarios, (que estaban colocados en el Ramo de Hacienda al momento de ser electos diputados constituyentes), gozaban de toda la confianza y tenían cercanía con el Primer Jefe, dado que tenían la delicada responsabilidad de obtener recursos y desempeñaron este cargo en sitios estratégicos para la Revolución, pues se trataba, ni más ni menos, de los principales lugares que proveyeron de ingresos fiscales a los constitucionalistas”.