De Política, Administración y Resultados

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Las redes sucias

Jaime Elio Quintero García

 

 

La perversión en el uso de la tecnología, ha convertido a la comunicación social, el distintivo más único del ser humano y de su condición gregaria, en un arma letal que atenta con su destrucción misma. La manipulación irresponsable de las redes digitales que intercomunican a la sociedad, confunde, sataniza y enfrenta a las comunidades humanas en lo político y lo comercial.

Este perverso fenómeno, contemporáneo e innovador, lo hemos venido denunciando desde tiempo atrás, sabemos que hay personas que han hecho empresa exitosa, del manipuleo informativo viciado, juego maligno en el que han caído los mismos medios tradicionales y las sociedades ingenuas que por su misma condición son sorprendidas y creen en lo que se trasmite en esas redes perniciosas y poco, o nada, reguladas en todo el mundo.

Todo este uso pervertido de la tecnológica, en su más elemental y desgraciada realidad, ha quedado al descubierto, aquí en México,  a raíz de lo escrito y confirmado por el periodista Raymundo Riva Palacios, confiable articulista del periódico de circulación nacional Milenio, en su edición del pasado dos de noviembre de 2017, titulado El Tren que viene, o que ya nos pasó por encima.

Comenta, y con razón advertida, el prestigiado periodista. En mi opinión, el tema del manipuleo político en las redes sociales, es el fenómeno moderno más importante de la historia, y sin embargo, poco se habla de él, los investigadores, comunicadores, académicos y la propia comentocracia nacional y regional lo soslayan, sin entender que al hacerlo se hacen cómplices y deshonran la verdad cabalgante.

Este perverso fenómeno ya sucedió en México, durante el actual sexenio, el propio Gobierno mexicano y sus órganos de seguridad nacional han sido omisos del tema. El actual desprestigio del gobierno del Presidente Peña Nieto, ha sido objeto de una bien organizada estrategia de comunicación doméstica en redes digitales, lo que ha favorecido al reposicionamiento de Andrés Manuel López Obrador.

Nadie releva al gobierno Peñista de sus propios errores, pero su magnificación y la permanente construcción de información falsa e inventada en cientos de páginas digitales construidas especialmente para difundir y distorsionar información anti-gobierno, a fin de favorecer la imagen política de López Obrador y hacerlo crecer y sobre posicionarlo en la opinión pública, son la realidad, que a poco menos de seis meses de la elección más importante de la historia moderna mexicana, sorprende a propios y extraños.

Mucho se ha dicho en los medios internacionales, acerca de la intervención electrónica de empresas globales de alta tecnología, y ejecutivos rusos, que no del Gobierno ruso, en las campañas políticas y procesos electorales de Estados Unidos, Francia, Cataluña y Alemania, amén de los análogos movimientos ocurridos en años pasados en el Norte de África durante la llamada Primavera Árabe, en la que fueron movilizados miles y cientos de miles de ciudadanos, en varios países por medio de las redes digitales interpersonales, para tirar regímenes políticos legítimamente constituidos.

Ahora ha sucedido y sigue sucediendo en México, se trata de la más osada y temeraria conspiración en contra del sistema y el orden institucional establecido en Occidente, es y con mucho, el increíble desquiciamiento de la paz social y la lucha por el bien común, que al parecer, y como bien señala lo escrito por Riva Palacios, nadie se atreve, por insólito o temerario que pueda parecer, a denunciar y debatirlo en los medios de comunicación serios y profesionales.

No se trata de paranoias, o esquizofrenias colectivas o de grupo. Es, y a pesar de lo incrédulo que se suponga, la nueva realidad actual en México. Por tanto, cuidado, amigos lectores, con subestimar o soslayar algo que por lo menos debe considerarse serio y probable.

Nos vemos y leemos el próximo martes.

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