Anahí vive el drama del inmigrante en EU

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Shalma Castillo.-

“Mi vida siempre ha sido la escuela, la enseñanza y los libros”, afirma con total convicción.

Con maestría en Innovación Educativa en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Anahí Queznel Mata, se ha lanzado a la conquista del plano internacional.

Esta tampiqueña hoy es parte del cuerpo académico en la escuela de doble inmersión Manzanita SEED, en California.

En el estado norteamericano con más habitantes hispano- mexicanos, atiende a población infantil en español e inglés, simultáneamente.

Haber dejado su familia a en el 2015, para emprender lo que más le gusta, la tiene hoy enfrentando este reto…

Anahí es egresada de la Escuela Normal Anglo de Tampico, como licenciada en Educación Primaria; inicia su carrera profesional en el 2011 en la Escuela Primaria Granja Club de Leones, en Tampico.

Después de trabajar por un poco más de tres años en esa institución, en el 2014 decide cambiar su suerte y toma la decisión de aplicar al programa de la Secretaría de Educación Pública, Maestros Visitantes México-California.

En febrero del 2015 resulta seleccionada para presentar examen en la Ciudad de México y realizar un par de entrevistas, dos días después es aprobada para ir al Distrito Unificado Escolar de Oakland (OUSD).

En el mes de julio de ese mismo año inicia su nueva vida, lejos de casa, de su familia y amigos. “En ese entonces, salgo de mi zona de confort y emprendo el viaje hacia lo nuevo y lo desconocido”, recuerda.

LA TRAVESÍA DE UNA MAESTRA EN CALIFORNIA

Después del verano inician las clases en Manzanita SEED, una escuela de doble inmersión, es decir, que se enseña en dos idiomas simultáneamente, la mitad del día en español y la otra mitad en inglés.

Donde la población estudiantil en su mayoría es afroamericana y latina, seguida por blancos y asiáticos.

Al llegar, le asignan el grupo de primer grado en inglés y en español, con 50 alumnos en total distribuidos en dos clases.

Los idiomas y las creencias que hay en un mismo salón es algo le impacta en primera instancia. Sin embargo, poco a poco se va adoptando a esa vida y al sistema escolar.

Actualmente está atendiendo su tercera clase de primer grado, aún en dos idiomas.

Su labor es enseñar y crear niños proficientes, capaces de leer, escribir y hablar en ambos idiomas, para muchos de ellos, el español es su tercero o cuarto idioma.

“Mi escuela sirve a una comunidad muy diversa, pero ponemos mucha atención a los niños que han sufrido trauma y son de condiciones económicas bajas; niños recién llegados al país y niños en necesidad”.

Ya que California es un estado muy diverso, con muchos idiomas y con una cultura muy basta, en la escuela los maestros tratan de crear un impacto positivo en la vida de estos pequeños, dándoles las herramientas necesarias para sobresalir en su entorno.

Una vez enrolada en “la vida americana”, Anahí continúa preparándose y haciendo exámenes.

Toma un año de estudios en la Universidad de Berkeley, en clases sobre la importancia de cómo hacer el primer acercamiento y enseñar a los niños que son aprendices del idioma, así como la posibilidad de tener más amplio entendimiento de lo que atraviesan los niños migrantes y recién llegados al país.

 

LA EDUCACIÓN DE EU

“La diferencia de la educación entre México y Estados Unidos es muy grande”, asegura.

En Estados Unidos los recursos son mucho más amplios y la educación es más guiada. Para enseñar se hace valer de mucho material didáctico, a través de canciones, poemas, rutinas, y los contenidos se dan a través de ello.

A diferencia de México, no tienen libros de texto ni un plan y programa establecido, todo lo crean y diseñan los maestros.

Se enfocan más en lectura y matemáticas, no como en México que llevan muchas materias.

Para medir el logro educativo, a partir de tercer año se aplica un examen estatal SBAC, y les muestran una tabla y ubican en dónde están en el área de matemáticas, escritura, lectura e historia.

En Estados Unidos, la educación es totalmente gratuita, aunque en teoría en México también.

“El Gobierno provee el dinero necesario para que las escuelas subsistan, por lo tanto no tienen que pedir aportaciones a los padres de familia para mantenimiento, aquí todo eso viene por parte del gobierno”, narra la maestra tampiqueña

“A cada inicio de ciclo escolar se le asigna un presupuesto a la escuela, basado en cantidad de alumnos, y ese dinero cubre necesidades educativas y se hacen cargo de todo en la escuela; mis estudiantes no llevan ningún lápiz, ellos llegan sin mochila a la escuela porque yo les proveo todo lo que necesitan, desde papel para escribir”, abunda.

Por un día de inasistencia de los alumnos los papás tienen que justificar, porque cada vez que un niño no va a la escuela, la escuela pierde ese dinero: “Aparte es delito perseguido, no como en México, aquí te están marcando, tienes que ir al Distrito y hasta la Corte puedes llegar si no mandas a tu hijo a la escuela y no justificas faltas”.

EXPERIENCIAS QUE MARCAN

Durante su estancia, ha vivido muchísimas experiencias, pero la primera es la de Rocío.

“Rocío es una niña guatemalteca que llega casi cuando yo inicio mi primer año de trabajo, la niña tenía dos meses en la escuela y no sabía leer, ni agarrar un lápiz, ni vocales”.

“Me quedo con ella el próximo ciclo escolar y empieza a leer y escribir, en el transcurso de ese año la mamá se acerca conmigo para darme las gracias por algo que es mi trabajo, pero en eso le veo un grillete en el pie y me cuenta que ese grillete es porque Migración los encuentra a los pocos meses que llegaron”.

“No la sacaron de San Francisco, por las dos niñas; también me cuenta su experiencia en el desierto, cómo cruzaron, como a las niñas se les quemaron las plantas de los pies, como uno de los polleros le quiso quitar a la niña más chiquita”.

“A la señora se le escurren las lágrimas al contarme, para mí es muy impactante porque no es lo mismo escuchar que eso pasa, a que te lo cuente alguien que lo vive y verla con los grilletes puestos y el policía por un lado…”.

“Rocío ahora sabe leer, escribir, muy bien las matemáticas, domina el inglés ya, la niña es otra, esas experiencias son las más fuertes, pero más llenadoras”, señala.

 

EL ESTADO PLURICULTURAL

El estado de California es santuario para los inmigrantes, principalmente el área de la Bahía, y las leyes federales no afectan como en el resto del país.

Los inmigrantes están más protegidos y respaldados por las autoridades estatales.

Anahí tiene alumnos que hablan dialecto indígena guatemalteco, chino, inglés, español…

En California debes ser muy cuidadoso con tus comentarios, pues son muy sensibles y el cómo te refieres a una persona porque puede ser considerado racista o de mala educación.

“Me llegan correos de mi trabajo, cartas acerca de eso, que nosotros como maestros es nuestro deber proteger a los alumnos y que nadie puede tocar a nuestros estudiantes, si llega un policía con órdenes tenemos estrictamente prohibido dar información de los alumnos y sus familias”.

“Viene un protocolo para seguir pasos y evitar que tengan acceso a nuestros estudiantes, yo estoy legalmente aquí, pero muchos de mis chiquitos no”.

“El día que gana Trump mis alumnos son un mar de lágrimas; uno de mis niños latinos me dice ‘Anahí, ganó Trump, van a correr a mi mamita y mi papito, yo no me quiero quedar solito, no quiero que se los lleven y si se los llevan yo me quiero ir con ellos’”

“Una niña afroamericana me dice ‘Miss, es que yo ya no quiero ser esclava, por favor’, ese impacto es en niños de seis años”.

Y aunque Anahí debe estar por tres años en California, puede ampliarlos hasta cinco, sin embargo ella ya no quiere regresar, pues le gusta lo que hace y se siente muy útil.

 

EL MOTOR DE SU VIDA, SU FAMILIA.

“Mi familia; ellos son mi motor más importante, mis padres y hermano me apoyan cada uno de mis pasos, están presentes en todo momento y me animan cada que los extraño o cada que añoro mi hogar. Ellos entienden que este es el lugar en el que quiero estar y que, aunque a veces es difícil, estoy haciendo lo que me apasiona, enseñar”.

Así finaliza esta emotiva entrevista con una tamaulipeca más que ha emigrado más allá de territorio nacional, dándonos una lección de humanismo y contándonos cómo se vive el drama migrante en los Estados Unidos.