A mi gusto

0
136
Tiempo aproximado de lectura: 3 minutos

No más gobiernos agachones

 

Cendy Robles

 

Inseguridad, corrupción, desigualdad y pobreza, educación y la relación de México con los Estados Unidos son asignaturas pendientes para el Gobierno, y por ende serán temas cuestionados a los candidatos que participarán en las próximas elecciones.

La inseguridad, como sabemos, es un grave problema que se ha encrudecido en los últimos ocho años y, aunque parece un problema nacional, la verdad es que en lo que respecta a Tamaulipas nos ha dejado muy mal parados a nivel mundial. Es fecha en que la ciudadanía se siente “asqueada” al no poder encontrar buena voluntad –o quizá capacidad, en las autoridades actuales, como para observar que siguen estando rebasados, o al menos, los hechos así parecen demostrarlo.

Obviamente este sigue siendo un tema del que se habla en lo oscurito, ninguna autoridad da la cara sobre el mismo, no hay cifras oficiales, pero claro, todos conocemos a alguien que lamentablemente ha pasado por alguna situación desagradable –en materia de seguridad, en el tiempo reciente.

La corrupción, que parece ser parte del ADN del mexicano, que tristemente la propia autoridad pública lo promueve al no poner el buen ejemplo, y que también es un tema que se ha venido recrudeciendo con el paso del tiempo.

La desigualdad y la pobreza es también un tema que nos debe de preocupar y ocupar a todos, puesto que al haber estos problemas se encuentra implícito a su vez el problema de la inseguridad. En el caso particular de Tamaulipas, es fecha en que no existe un estudio formal que nos muestre los indicadores en materia de pobreza. Tantos años de tantos recursos financieros y humanos, para nada.

La educación no ha sido un tema prioritario en nuestro país, quizá en recursos para gastar sí, pero no para crear una sociedad capaz de competir con el mundo. O, ¿Cómo explicar que la escolaridad promedio es de tan solo 8.7 años, es decir, llegan solo hasta segundo de secundaria? ¿Cómo explicar la deficiencia educativa cuando 56 por ciento de los mexicanos evaluados por la prueba PISA se ubican entre los niveles cero y uno, en otras palabras, sin las habilidades mínimas para afrontar las demandas de una economía que se enfrenta a un mundo globalizado?

Quienes por su trabajo convivan a diario con jóvenes, no me dejarán mentir, pero es muy triste y preocupante ver una gran cantidad de muchachos apáticos, que están siendo entrenados para obedecer en lugar de actuar.

Claro, todo esto no es nuevo, lleva muchos años ocurriendo esto, pero en el mundo globalizado en el que nos encontramos, es de verdad inaudito sigamos permitiéndolo. No podemos permitirnos más generaciones que sigan siendo educados para memorizar en lugar de cuestionar. Tampoco que haya más personas que sean entrenadas para aceptar los problemas en lugar de preguntarse para resolverlos. Mucho menos permitir que haya más personas que estén siendo educados para hincarse delante de la autoridad en vez de llamarla a rendir cuentas. Ni complacencia, ni resignación, menos justificación y tolerancia social.

Y luego tenemos el tema de la relación de México con Estados Unidos, en donde tanta tibieza también decepciona. Desastroso tener un gobierno que siga agachado ante las decisiones del vecino país, especialmente cuando tenemos recursos naturales y humanos que podríamos aprovechar más en beneficio de nuestro país para empezar a cambiar de horizontes. Tanta dependencia nos ha limitado.

Una tasa de desempleo nunca antes vista, falta de apoyos para el campo agrícola y gestión de recursos deficiente; inseguridad, desigualdad, baja inversión extranjera y un casi nulo turismo en playas y pueblos mágicos. Ese es el panorama que se vive hasta el día de hoy en Tamaulipas, ¿hasta cuándo?.

Todos los tamaulipecos, cuando fuimos a votar, deseábamos con todo el corazón que nuestro futuro cambiara para bien, sin embargo ese futuro no se ve ni siquiera cerca de lo que anhelábamos y tampoco se ve para cuándo veamos algo diferente, algo que nos indique que estaremos mejor y que volveremos a vivir algo de la tranquilidad que, por muchos años, nos caracterizó.

Lamentablemente, alzar la voz es como firmar nuestra propia sentencia de muerte, pues nada ni nadie nos puede garantizar nuestra seguridad, a pesar de haber dado el voto de confianza por el cambio.

¿Hasta cuándo?, ¿Acaso cada tamaulipeco tendría que pedir asilo político en otro país?

El miedo ha sido rebasado por la desilusión y la incertidumbre, y por más que te sigan prometiendo el cambio y el “ahora sí vamos a sacar a México adelante” la realidad es que nada es posible sin el compromiso de las autoridades, y eliminar, en todo los partidos políticos, la corrupción, pues ninguno está exento de esta mala y muy común práctica. Para la reflexión.

Su opinión, denuncias y comentarios a

[email protected]

En Twitter: @cendyrobles

Comentarios