Asociación Maltos es su única oportunidad

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Empatía. La relación entre jinete y caballo se vuelve fuerte conforme pasan las jornadas. La historia de la humanidad ha dejado constancia de la nobleza de los caballos, pero en la Asociación Maltos se llega a otro nivel, pues prácticamente les dan vida a los niños con capacidades diferentes.
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Diego López Bernal.-

Cd. Victoria, Tam.- Cuando las oportunidades de tus hijos parecen escasas ante los diagnósticos médicos, la ayuda suele llegar de diferentes maneras, muchas veces a través de asociaciones civiles que hacen de su vocación una forma de vida.

Tal es el caso de Maltos, una asociación civil de Ciudad Victoria que a lomo de caballo ha ayudado a cientos de niños con problemas diversos, como inmadurez en su desarrollo, síndromes o incluso daños cerebrales. El objetivo es el mismo para todos: Ayudarlos.

Maltos nace de esa necesidad de ir al encuentro de estos pequeños con pocas posibilidades de desarrollo, en una ciudad con escasas opciones, y comienza a atenderlos para satisfacer sus necesidades educativas especiales, como especiales son sus corazones.

Fue hacia finales de 2003 cuando la educadora, licenciada en educación especial y psicoterapeuta Gestalt, Adriana Gallardo Maltos, empieza a atender a 45 niños con capacidades diferentes, la mayoría de ellos provenientes de los ejidos Miraflores y El Carmen.

Así nace la Asociación Maltos, gracias al entusiasmo y la decisión de esta ejemplar educadora, y su familia, por brindar esa oportunidad que los padres y madres que creían imposible de encontrar. Empecemos.

 

CAMINO SINUOSO PARA TAL PROYECTO

Poco a poco, muy poco de hecho, empezó a llegar la ayuda; fueron algunas cuantas autoridades gubernamentales las que se sumaron al proyecto que comenzaba a tomar forma. La idea era ofrecer atención especializada a niños mediante terapias y… ¡caballos!

En la memoria de la psicoterapeuta Gallardo Maltos salen a relucir nombres de gobernantes como Eugenio Hernández y su esposa Adriana González; así como Álvaro Villanueva Perales. Pero lo que no se olvida proviene de otras AC… Como los Clubes de Rotarios e incluso la Asociación Ganadera Regional.

Y es que, a diferencia de otras asociaciones, Maltos incorporó la equinoterapia, siendo a la fecha la única opción en esta Capital, sin fines de lucro, pues lo más importante es ir al encuentro de los menores de edad que requieren de su ayuda.

Y aquí entra en acción alguien muy especial para cientos, tal vez miles ya de niños con capacidades diferentes que han aprovechado la oportunidad que la Asociación Maltos les ofrece. Su entusiasmo es evidente a primera vista.

Felipe de Jesús Elizondo Aguilar es instructor y terapeuta especializado en caballos y se echó a cuestas esta tarea desde hace 15 años… Y continúa atendiendo a decenas de niños, sin importar su condición social o económica.

Ver a Felipe, como todos le llaman, recibir a los niños te permite saber que llegaste al lugar ideal para recibir la ayuda necesaria. Rápidamente te hace sentir como en familia, pues no se trata solo de “pasear en el caballo” a tu hijo. No, la equinoterapia cumple una función neurológica difícil de encontrar.

“Es la habilitación o rehabilitación física y psicológica mediante la monta del caballo; consiste en aprovechar los movimientos tridimensionales del caballo para estimular los músculos y articulaciones”, comienza a explicarnos Elizondo Aguilar en animada charla.

Dejando de lado cualquier solemnidad al tratarse de una entrevista, Felipe explica que “son más de 110 impulsos que al dar marcha ayudan al cuerpo humano, desde su seguridad y confianza hasta músculos, articulaciones” y, por supuesto, la actividad neuronal.

Todo esto tendrá resultados que sorprenden a los padres de familia de estos pequeños, pues como lo comenta el terapeuta los beneficios se aprecian rápidamente en lenguaje y aprendizaje; de hecho son casi inmediatos, así lo dejan en claro los propios beneficiados.

 

TESTIMONIOS PLENOS DE SUPERACIÓN

Al momento de realizar este reportaje eran atendidos tres pequeños; los dos niños y la niña tienen condiciones diferentes entre sí, pero un lazo que los ha comenzado a unir: El amor por estos nobles animales… los caballos.

Turno para… El siguiente niño se acerca sin miedo al equino, lo acaricia y besa; pareciera que Horacio ya tiene una conexión especial con “Coqueta” y le agradece lo que hace por él. Hay que verlo para entenderlo.

Son el terapeuta y el auxiliar quienes trabajan con el niño a lomo del caballo, pero en total pueden ser hasta tres personas, todo depende de las condiciones físicas, la experiencia y la edad de los niños.

La seguridad es vital y siempre habrá el personal suficiente para evitar un accidente. Felipe cuenta con varios auxiliares para garantizar que el niño jamás esté solo… Aunque la esperanza es que algún día pueda hacerlo por sí mismo.

Pero no es momento de divagar con la esperanza de los padres de familia que tienen hijos con capacidades diferentes, quienes por diversas razones están ahí, en la Asociación Maltos. Es tiempo de escucharlos.

Jaqueline Chávez Rodríguez es la mamá de Horacio Enrique Villanueva y, junto a su esposo Horacio, llegaron a Maltos hace “ocho o diez meses aproximadamente”, señala, porque el pequeño requería ayuda para desarrollar su lenguaje. ¿Los resultados?

“Mi hijo no podía hablar”, comienza a narrar “Jakie” pero es interrumpida por… Horacio nos daba a entender que ya estaba listo para ser él mismo quien diera el testimonio de lo que ha sucedido en estos pocos meses de ir a Maltos.

“Ha avanzado bastantísimo; aproximadamente lleva entre un 70 y 80 por ciento de avance de lo que necesitamos”, explica la señora Chávez con emoción al recordar que también recibe terapia con la licenciada Gallardo Maltos. “Ya nos dice muchas oraciones completas; estamos súper contentos”, termina al fin esta joven madre de familia tras varias interrupciones de su “parlanchín” hijo.

El caso de Max es similar. A los cuatro años fue detectado el problema psicomotriz. “El cambio ha sido enorme”, dice con emoción su padre, Valentín Hernández, al destacar la combinación de los trabajos entre la terapia Gestalt y la equinoterapia.

Por ello, Valentín invita a todas las familias que enfrentan estos retos de vida a acercarse a la Maltos, destacando la nobleza y buen corazón de los fundadores de la asociación, pues los niños que no cuentan con recursos de todas maneras son atendidos.

Al respecto, Felipe Elizondo y Adriana Gallardo explican que tanto la monta del caballo como las terapias tienen un costo simbólico, solo a manera de cuota de recuperación, pues mantener en funcionamiento pleno a Maltos tiene un alto precio.

 

MÁS AYUDA… ¡ACEPTA EL REDONDEO!

Recientemente la Asociación Maltos fue elegida por el grupo empresarial regiomontano Femsa para ser beneficiada con el clásico Redondeo Oxxo. Por ello invitan a los victorenses a aceptarlo cuando es ofrecido por los cajeros de estas tiendas de conveniencia.

Lo que se recaude durante esta campaña ya tiene objetivo. El plan de Adriana y Felipe es construir la barda perimetral del terreno de media hectárea en donde actualmente brindan la atención. ¿Lo lograrán?

Los proyectos son muchos, pero la ayuda escasa. Por ejemplo, en un futuro pretenden construir una alberca para los caballos, pues “la monta mientras nadan es el doble de beneficios para los pequeños”, explica Felipe.

“Son  sueños que esperamos cristalizar algún día”, señala sonriendo el terapeuta, pero al mismo tiempo deja entrever ciertas reservas para lograrlos, pues en los últimos siete años la ayuda de las administraciones estatales ha sido nula.

“La verdad nos conformamos con poder hacer la barda frontal del terreno”, explica Gallardo Maltos al recordar que no dejan de tocar puertas, pero “las más grandes” aún no se abren, refiriéndose así al Gobierno estatal. “Esperamos respuesta, esperamos encontrarla pronto”, remata.

 

¿A DÓNDE ACUDIR?

La Asociación Maltos tiene sus instalaciones en la calle José Guadalupe Molina, número 2106, de la colonia Cuauhtémoc (al sur poniente de Ciudad Victoria, a unos cuantos metros al sur del libramiento Emilio Portes Gil) y presta sus servicios de lunes a viernes, en horario de 3:30 a 7:30 de la tarde, dependiendo del horario.

Por ejemplo, en el presente Horario de Verano la atención comienza a las 4:00 de la tarde al público en general, para terminar a las 8:00 de la noche, pues es importante que las condiciones climáticas sean las adecuadas. El calor que trasmiten los caballos cumple una función primordial.

Asimismo, aquellos pequeños con capacidades motrices muy complicadas pueden ser atendidos en horarios específicos, pues su traslado es muy diferente al de otros pequeños, como Max, Horacio y María Rebeca, quienes sus padres pueden llevarlos sin dificultad alguna.

Eso no fue informado por Felipe; de ello fuimos testigos pues en plenas vacaciones atienden a un pequeño en un horario diferente; es decir, la ayuda no para y pocas ocasiones se detiene la equinoterapia, por las razones antes expuestas.

Para solicitar informes pueden contactar a la Asociación Maltos al teléfono celular 834-215-78-11, de Felipe Elizondo Aguilar, o bien visitarlos en la colonia Cuauhtémoc… “¡Y no se olviden del redondeo en los Oxxo!”, dice con singular alegría este terapeuta e instructor antes de terminar la entrevista.

Ya en plan serio, tanto la licenciada Adriana Gallardo Maltos como el terapeuta Felipe de Jesús Elizondo Aguilar invitan a toda la población que tenga la inquietud de conocer lo que hacen en la Asociación Maltos a visitarlos, sobre todo a aquellos padres de familia con niños con capacidades diferentes.

Así es la equinoterapia: Una oportunidad de desarrollo para ellos, a quienes la sociedad en general debería de poner como primera prioridad de atención, pues son niños con capacidades diferentes, pero con pocas posibilidades de integración social.

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