Trascendió fronteras

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Durante su época como cronista deportivo, Héctor Herón Sánchez tuvo la oportunidad de narrar partidos de beisbol a nivel Internacional. En la gráfica se encontraba en el parque de pelota de la Universidad de Houston, Texas, estando acompañado por el locutor comercial Luis Aquiles Elizondo Cadena en agosto de 1960.
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Rubén Jasso.-

Cd. Victoria, Tam.- Hombre respetuoso, fiel a sus principios, trabajador incansable y con una larga y exitosa trayectoria en distintos ámbitos a lo largo de su vida, don Héctor Herón Sánchez es un personaje que ha hecho un gran aporte a la historia de la Capital tamaulipeca y del estado, pero también, a través del deporte logró traspasar fronteras para poner muy en alto a su terruño no solo a nivel nacional, también internacional.

Poseedor de una memoria exquisita y puntualmente precisa, don Héctor Herón nos concede una charla y nos relata aspectos de su vida, donde por medio del deporte, logró aportar su granito de arena a Victoria ya fuera como jugador de beisbol o como promotor del “rey de los deportes” y también de otras disciplinas.

Periodista de la fuente política en su tiempo, locutor, primer cronista deportivo de la Ciudad, dirigente de sección de un importante sindicato, policía y funcionario público desde hace mucho tiempo, don Héctor hace un recuento de su incursión en el beisbol junto a sus amigos de la infancia y de cómo se fue dando el impulso y crecimiento de este deporte en Victoria y la región.

 

SU LABOR EN EL BEISBOL

“Yo me inicié públicamente en el beisbol en el año de 1945, tenía yo 14 años y empecé a hacer amistad con varios muchachos de aquel tiempo de 14 y 15 años, aquí en la calle 15 Mina había un señor carnicero que nos permitía hacer las juntas en el local de la mera esquina y ahí nos reuníamos. Sin ser yo de este barrio, hice amistad con ellos y llegamos a un acuerdo entre muchachos de 15 años, de formar un equipo que se llamó Colonia San Francisco”, dice de entrada.

Y trae a su mente a esos jugadores, amigos todos, que formaron ese primer equipo de beisbol, “Lo formé con pura gente radicada en esta colonia (San Francisco), el cátcher titular del equipo se llamaba Román Rodríguez, (también) se nos unió un muchacho que se llamaba Mario Rodríguez, Valente Navarro era otro, Guadalupe Saldaña, Marcos García que era pitcher, Pedro García, hermano de Mario, él era cátcher”, recuerda.

Y con orgullo relata:  “Yo formé en esa ocasión del 45, aquella famosa batería fraternal, (como) pitcher Marcos, cátcher Pedro García, “Lupe” Saldaña, Fidel de la Cruz, Valdivia… en fin, éramos un montón, puros vecinos de este barrio donde no había casas buenas como hay ahora, (eran) solares baldíos, el campo donde jugábamos llegaba a la calle Berriozábal hacia el norte, bajábamos al norte por la calle Once y ahí empezaba el campito que fuimos arreglando todos, eso fue en el 45”, sostiene.

Posteriormente y por distintos motivos, ese equipo de béisbol desapareció, enfocándose de lleno en su trabajo como periodista y en otras labores que desarrollaba a la par, aunque dos años después otra puerta se abriría cuando recibió el respaldo de un reconocido dirigente político de la época.

“Hice amistad con el presidente del PRI, el señor Simón Torres de la Garza, era conocido mío como periodista y le solicité apoyo para un equipo de beisbol que llevara las siglas del PRI, me dio material, en aquel tiempo sencillo, pero formé el equipo que se llamó PRI Tamaulipas”.

Su labor en el beisbol ya era conocida, pero su inquietud como promotor deportivo lo impulsaba a seguir tocando puertas para buscar el crecimiento de ese deporte en la zona centro del estado.

“Posteriormente, no queriendo o sí queriendo, hice amistad con el gerente de Teléfonos de México, que antes estaba ubicado en la calle 18 y 19 Hidalgo acera norte, hice amistad con el señor Gómez, así se apellidaba, y logré sacarle el acuerdo para un equipo que se llamaba ‘Sinatel’ que quiere decir Sindicato Nacional de Telefonistas”.

En ese conjunto don Héctor Herón permaneció por dos o tres temporadas, echándose a cuestas después la tarea de formar una Liga Independiente de Beisbol, misma que tuvo un éxito que muchos no se esperaban.

“Logramos reunir más de 80 equipos, cosa nunca vista en Tamaulipas, pero como era Liga Independiente pues realmente nos echaron mucha leña, no teníamos un documento oficial y sin embargo los 80 equipos jugaron en Victoria cada domingo”, menciona.

Algo que destaca don Héctor Herón es que los albañiles tenían su equipo, los plomeros igual, y así una gran cantidad de conjuntos integrados por jugadores de la zona centro del estado, recordando que por ahí de 1952 terminó cediendo esa Liga a un amigo de nombre Aldo Escalante, quien a su vez la dejó en manos de un Policía Federal de Caminos llamado Ramón Verduzco Tapia, quien por cuestiones de trabajo se marchó de Victoria y ahí terminó esa Liga Independiente.

“Después ya por mi cuenta anduve jugando en otros equipos, ingresé a Petróleos Mexicanos y ahí me nombraron Secretario General de la Delegación 26 de la Sección 40 aquí en Victoria. Formé un equipo de softbol también con el nombre de Petroleros de Ciudad Victoria, luego seguí en mi ruta de seguir formando equipos, (también) formé un equipo que se denominó Dulcería La Piñata negocio que estaba ubicado en el Siete Morelos e Hidalgo frente al Mercado Argüelles”.

En sus recuerdos también aparece un equipo muy especial en su faceta como promotor deportivo, pues era el representativo de la casa editorial donde trabajaba, “Formé el equipo de El Heraldo de Victoria, donde laboré desde 1945 como redactor, (estaba) Enrique Ávalos, Gil de la Garza, (Arnulfo) “La Güera” Mata, también jugó en el equipo y compañeros del taller y logramos sacar todo a nuestro modo y a nuestro medio”, relata.

El amor y la pasión por el beisbol eran tan fuertes, que a don Héctor Herón y sus amigos no les importaban las carencias ni los obstáculos que pudieran presentarse, pues ellos lo que deseaban era jugar ese deporte que tanto amaban.

“Recorrimos casi todas las comunidades ejidales que tenían equipo en aquel tiempo, íbamos casi en plan de paseo, con el afán únicamente de comer lo que nos ofrecían después del primer juego los jugadores del equipo residente, digamos que nos invitaban a jugar, ese era el anhelo, ir a jugar y comer en casa de los campesinos”, recuerda.

Y añade: “A veces hasta poníamos el pasaje de la bolsa, jugábamos a veces entre el lodo por tal de cumplir, (íbamos a) ejidos como La San Juana, Cerrito Nuevo, San Patricio, Padilla, La Soledad, San Cayetano, Güémez, Estación Cruz, hasta Hidalgo, Tamaulipas, nos íbamos a jugar cada domingo”, expresando con mucho orgullo que él siempre se entregó en cuerpo y alma al beisbol.

 

HOMBRE DE TRABAJO

A la par de su labor como promotor y jugador del “rey de los deportes”, don Héctor se desempeñaba en varios empleos a la vez, entre ellos su faceta como locutor, siendo un hombre muy cercano primero a don Jaime Cárdenas González y después a don Enrique.

Don Héctor recuerda que estuvo presente en la inauguración de la XEGW en 1958 acompañando a don Jaime Cárdenas, siendo testigo desde que se hizo el “rayado” del terreno donde se encuentra actualmente la Organización Radiofónica Tamaulipeca.

“En aquella vez nada más era el ‘localito’, el espacio para la cabina, un espacio de dos metros de ‘porchecito’ y un estudio de cuatro por diez, era el estudio que teníamos y un lugar para los discos, no teníamos segunda planta, únicamente la preparación”, dice, y recuerda que la inauguración se hizo un domingo cuatro de abril.

En ese entonces, don Héctor vivía a media cuadra de la estación de radio y era a quien le tocaba abrir cabina de seis a ocho de la mañana y más tarde ya cumplía su labor como periodista, luego volvía a la emisora y por la noche tenía otro empleo en Petróleos Mexicanos.

Como locutor y cronista deportivo, vivió innumerables experiencias y anécdotas que guarda fielmente en su memoria, como el hecho de narrar las tradicionales series pequeñas de béisbol de Williamsport, a donde acudía con el respaldo de los hermanos Cárdenas González, quienes en una ocasión recibieron un telegrama ni más ni menos que del afamado Pedro “El Mago” Septién, quien solicitaba una oportunidad para cubrir tan importante evento en la Unión Americana, aunque fue don Héctor Herón quien recibió toda la confianza para trasmitir por radio ese acontecimiento.

De hecho, en el año 2009 recibió por parte del Ayuntamiento victorense un reconocimiento por ser el único cronista internacional de beisbol oriundo de esta capital, guardando en ese sentido infinidad de anécdotas y experiencias dignas de ser recordadas en todo momento.

Su aporte detrás de un micrófono era también muy relevante en otros ámbitos, mencionando que en 1959 realizó tres maratones radiofónicos a través de los cuales se pedía el apoyo de la sociedad para reunir recursos.

El primero fue a beneficio de la Catedral con una duración de cien horas, luego hizo otro para el equipo Cuerudos de 48 horas y uno más para la Cruz Roja de 36 horas, cumpliendo en los tres el objetivo de recaudar los fondos que se necesitaban.

Como periodista de la fuente política, se distinguía por sus acertados comentarios, desempeñándose en esa labor hasta 1963, cuando fue nombrado jefe de seguridad del entonces candidato priísta a la gubernatura, Praxedis Balboa Gojon y posteriormente ingresó a trabajar como funcionario en esa administración, convirtiéndose en uno de los hombres de mayor confianza de quien fuera mandatario tamaulipeco de 1963 a 1969.

Su primera encomienda en la gestión de Balboa Gojon fue la Jefatura del Departamento de Educación en el estado, desempeñándose en otros rubros en las administraciones siguientes, trabajando de cerca con los gobernadores en turno como don Enrique Cárdenas González, con quien lo unía una amistad de muchos años, entre otros mandatarios.

Actualmente, don Héctor Herón Sánchez continúa trabajando como servidor público, poniendo todo su empeño y entusiasmo en su labor como siempre lo ha hecho, contando en todo momento con el apoyo de su apreciable familia, que ha formado con su compañera de vida, la señora Martha Minerva Guilhoux, además de sus hijos, la maestra Martha Idalia, el ingeniero y licenciado Héctor Herón y la maestra Irma Yolanda Sánchez Guilhoux, además de sus nietos.