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Redacción El Diario

Jaco Nel ha vivido una terrible pesadilla, desde que una inocente lamida por parte de su perro Harvey, le dio a un rasguño que tenía, desencadenó una poderosa infección dentro de su organismo.

El hombre, limpió y desinfectó la herida que tenía, pero lo que él no sabía, es que en ese momento le estaba brotando la septicemia, una bacteria que a primera vista se trataba de una simple gripe.

Sin embargo, la salud de Jaco continuó empeorando, hasta caer en un choque séptico que hizo que callera en coma. Nel tuvo que permanecer en cama de hospital por varios meses, en donde perdió ambas piernas, los dedos de una mano y se le desfiguraron la nariz y los labios.

“Me debí de enfermar mucho porque me sentía confuso, desorientado. No escuché el teléfono cuando me buscaban al trabajar”, comentando que no tenía ni fuerzas para advertir sobre su estado grave de salud, hasta que su pareja llegó a casa para atenderlo.

Los paramédicos trataron de reanimarlo con antibióticos, pero al adentrarse en el nosocomio su cuerpo colapsó, entrando en un estado de coma. Sin embargo, su despertar fue igual de traumático.

“Cuando me desperté tuve un shock al ver que tenía prácticamente el cuerpo entero negro: la cara, las manos, las piernas, debido a los daños en los tejidos causados por la coagulación anormal de la sangre, que es algo que pasa por el choque séptico”.

Según información de la Revista 110, su mascota fue investigada y analizada, llegando a obtener los resultados de que su infección era incurable, por lo que el animal tuvo que ser sacrificado para impedir que dañará a alguien más.