Bienestar

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Hazel Valdez Blackmore.-

Pocas palabras comunican tan claramente lo que queremos expresar como “bienestar”, que con pocas letras describe el “estar bien”.

Y no es nada fácil sentir bienestar con todas las calamidades que suceden todos los días, no solo en nuestro México y en el resto del mundo, sino también en nuestra vida.

Con frecuencia hago mías las palabras de ella Wheeler Wilcox. “Habla de felicidad, de fe, de salud. Di que estas bien, que todo está bien y Dios oirá tus palabras y las hará realidad”.

Estoy convencida que si pensamos de manera positiva, los problemas se van solucionando y nos sentiremos mejor.

De nada vale quejarnos siempre. Si nos lamentamos de todo, nuestra resistencia se va debilitando y si quienes nos rodean escuchan de nosotros solo quejas, se cansarán de nuestra actitud y si no nos sacan la vuelta, poco podrán decirnos para ayudarnos a cambiar.

La queja no es escape sino retención del dolor, de la pena que estamos sufriendo y la única solución y el único que puede curarnos somos nosotros mismos, enfrentando la situación, buscándole salida y si no la tiene, aceptándola y aprendiendo a vivir con ella.

Por lo regular estamos tensos: o tenemos mucho trabajo y poco tiempo, o nos falta dinero, o tenemos problemas familiares y tantas cosas más. Pero que ya no podemos erradicar la tensión de nuestra vida, si es posible aprender a controlarla.

Ayuda mucho a aligerar nuestra carga el consentirnos un poco, aunque casi nunca podemos dedicarnos tiempo, pero un poco de ejercicio, una caminata corta, aumentarán nuestra energía y disminuirán la tensión. Además, estimula el cambio de los químicos del cerebro disminuyendo el estrés y aliviando el enojo que estamos sintiendo.

Escuchar música también ayuda a relajarse y a acabar con la tensión, mejorando el estado de ánimo para olvidar nuestras quejas.

Igualmente se recomienda tomar un cafecito ligero pues está comprobado que el azucar y la cafeína –en baja cantidad- contribuyen a disminuir los ánimos depresivos.

Cada quien tiene su manera de afrontar situaciones estresantes: o nos encendemos y hacemos un escándalo o solamente nos encogemos de hombros.

Sabemos que quedarnos con un coraje sin desahogarnos puede afectar nuestra salud, pero si aprendemos a buscar la causa del enojo con madurez, podremos encontrar las causas del problema nos motivara a encontrar energía para superarlo.

Y si con estos intentos todavía sentimos coraje, ayuda mucho actuar: imaginar una situación agradable o algo que nos haga reir y esbozar una sonrisa… aunque al principio esté forzada. Poco a poco se ira haciendo real y al vernos en el espejo nos daremos cuenta que nos vemos mejor, que enojados no logramos nada y que nos estamos liberando de la tensión.

Un último consejo que ayuda a tener bienestar es hacer el bien. Dedicar tiempo a obras de caridad. La satisfacción de dar a otros es un increíble antídoto para los sentimientos de culpa y de poca autoestima que están relacionados con la tensión.

Dejemos fuera todo sentimiento de culpa. Se ha comprobado que quienes disfrutan plenamente sus placeres tiene mejor salud que aquellos que tienen sentimientos de culpa, porque el placer refuerza la salud y quienes disfrutan de la vida tienen menos problemas cardiacos y su sistema inmunológico se incrementa.

Busquemos la habilidad de resolver situaciones desagradables en nuestra vida diaria. Reforcemos nuestra paz interior y veremos que todo tiene solución.

Tengamos presente que llegar al destino final de la vida no significará nada si en el camino no disfrutamos de todo lo que se nos fue presentando.

 

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