Ancianos

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Hazel Valdez Blackmore.-

Me encontré con este viejo poema entre mis recuerdos y lo comparto.

 

MÁS SOBRE LOS ANCIANOS

Unas cuantas líneas para recordarte

que todavía vivo,

aunque cada día más olvidadiza.-

 

A veces, al pie de la escalera, no recuerdo

si debo subir por algo, o acabo de bajar

y cuando me paro frente al refrigerador

tengo la duda de si acabo de guardar la comida

o si necesito sacar algo.

 

A veces, cuando está oscuro afuera

y yo en bata de dormir,

no sé si me estoy acostando o si ya me debo levantar.

 

Así que si me toca escribirte, no te enojes

creí que había contestado tu carta,

pero no olvides que te quiero

y desearía que estuvieras aquí.

 

Pues ya me despido, debo enviarte la carta

y parada junto al buzón, me pongo colorada,

¡La abrí creyendo que era para mi!

Que triste que a los viejos se nos olviden tanto las cosas. Lo bueno es que recordamos también muchas otras cosas que nos han hecho felices.

Algunos adultos mayores creen que van a encontrar la eterna juventud y que tomando pastillas, haciéndose cirugías plásticas, usando ciertos cosméticos, pinturas y cremas antiarrugas, haciéndose trasplantes de cabello y vistiéndose como jóvenes, lograrán desacelerar el procedo de envejecimiento.

Otra dura mentira; la edad no puede esconderse. Muchos de estos preparativos no lograr más que hacer que nos veamos ridículos.

Que mejor que aceptar nuestra edad como algo natural y cuidarnos para poder vivir saludablemente disfrutando de esta última etapa. Lo que si es verdad es que hemos traspasado los 809 años y nos sentimos todavía jóvenes y animosos.

Hace algunos años son sorprendimos con el astronauta y senador demócrata de Estados Unidos, John Glenn, quien después de 36 años de su primer vuelo espacial en 1962, viajó al espacio en el transbordador Discovery, con una tripulación de seis astronautas más. Durante nueve días orbitaron la tierra para realizar varios experimentos, 80 en total.

La misión de Glenn, de 77 años en aquel entonces, fue prestarse para establecer un paralelismo entre los efectos de la vejez y los de la ingravidez en el organismo. La expedición fue todo un éxito.

Y recuerdo cuando el premio Nobel de Literatura, Gabriel garcía Márquez, que en paz descanse, visitó Monterrey para participar en varios eventos y lo vimos retratado en el periódico bailando cumbia y los sones colombianos y cantando con mariachi a sus 87 años. ¡Algo increíble!

Los ancianos tenemos mucho corazón y nos gusta saborear la vida y aprovechar nuestros últimos años y mas que nadie, necesitamos el calor humano, el afecto, el evitar la sensación de no ser queridos, vivir sin discriminación ni aislamiento, sin abusos de ninguna clase y libres de toda marginación.

Es recomendable aceptar nuestras limitaciones y hacernos participar en las actividades de familia y, sobre todo, convencernos de que la vejez es una etapa, aunque sea la última, para continuar con el desarrollo personal. Buscar nuevas actividades, ser creativos y si es posible, frecuentar asociaciones o grupos de la tercera edad, pero, ante todo, debemos darle gracias a Dios porque seguimos viviendo.

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