Juan Rulfo, digno exponente de la literatura universal

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México, 15 May (Notimex).- Reconocido por su obra maestra titulada “Pedro Páramo”, el escritor mexicano Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, fue admirado y reconocido por escritores universales; de una personalidad tímida, ensimismada; reacio a las entrevistas, y en las que dio, fue parco en su hablar.

A 101 años de su natalicio, es recordado como icono de la narrativa hispanoamericana del siglo XX.

Juan Rulfo nació el 16 de mayo de 1917 en Acapulco y de acuerdo con el portal “www.escritores.org”, debido al cambio de residencia por la violencia revolucionaria, el escritor obtuvo su registro en la Ciudad de Sayula, Guadalajara.

Rulfo fue hijo de Juan Nepomuceno Pérez Rulfo y María Vizcaíno Arias, quienes contrajeron nupcias el 31 de enero de 1914.

Su familia, compuesta también por sus hermanos Severiano, el mayor, y Francisco y Eva, se estableció en 1919 en San Gabriel, donde cuatro años después sería asesinado su padre.

Estudiante de primaria en la escuela de las monjas Josefinas, muy pequeño Juan emprendió sus primeras lecturas en la biblioteca que un cura de nombre Irineo Monroy había depositado en la casa de su madre en 1926.

Cuando cumplió 10 años fue enviado por su madre, junto con su hermano Severiano, a un internado de la capital del estado de Jalisco para continuar sus estudios.

Después de abandonar el internado, en 1932, y tras su fallido intento por ingresar a la Universidad de Guadalajara; en 1934 se trasladó a la Ciudad de México, donde asistió como oyente a los cursos de Historia del Arte en la Facultad de Filosofía y Letras, lo que aumentó su interés por la cultura autóctona mexicana.

A partir de ese momento se sabe de la actividad literaria de Rulfo, que es seguida muy de cerca por Hernández, quien en 1940 llevó a la revista “Romance”, dirigida por Juan Rejano, algunos fragmentos de la novela del jalisciense “El hijo del desaliento”, que no se publican, y de la cual sólo se conoce el fragmento que lleva por título “Un pedazo de noche”.

Luego de realizar algunos viajes por el país, Juan Rulfo regresó en 1941 a Guadalajara, donde se estableció y colaboró, junto con Efrén Hernández, en la revista “América” de la Ciudad de México.

Luego de colaborar en esta revista, dio paso a la publicación de sus obras más relevantes. Según “www.buscabiografias.com”, en 1942 aparecieron dos de sus cuentos en la Revista Pan; los cuales se integraron en “El llano en llamas” (1953).

De acuerdo con una carta que envió a su novia Clara Aparicio, un editor rechazó en 1947 su cuento “Es que somos muy pobres”, con el argumento de que es “subido de color”.

A su futura esposa también le confesó que intentaba escribir “algo” que se llamaría “Una estrella junto a la Luna”, que se convertiría después en la reconocida novela “Pedro Páramo”.

Pese al rechazo del editor, en ese año el cuento es publicado en la revista “América”. En sus cartas a Clara, Rulfo habla de sus actividades como fotógrafo aficionado, de sus viajes seguidos a los volcanes cercanos a la Ciudad de México y de su intento de trabajar en la industria del cine. Asimismo, de sus compras de libros y de su asistencia a conciertos sinfónicos, al ballet y al cine.

Un mes antes de cumplir los 31 años, Rulfo se casó con Clara Aparicio y es en ese mismo 1948 cuando se publicó su cuento “La cuesta de las comadres”, del cual semanas antes fueron leídos algunos fragmentos por la radio.

En tanto, sus primeras fotografías las publicó en 1949; mientras que en 1968 expuso una pequeña colección de sus fotos en Guadalajara. Fue hasta 1980, cuando su exhibición en el Palacio de Bella Artes acercó al público una parte de su creación.

A finales de los años 40, Juan Rulfo ingresó a la llantera Goodrich Euzkadi como agente viajero, donde se hizo presente su destacada labor fotográfica.

De 1952 a 1953 cubre su primer periodo como becario del Centro Mexicano de Escritores y del 53 al 54 el segundo.

Su primera obra publicada en forma de libro fue en el Fondo de Cultura Económica (FCE), casa editorial bajo la cual en 1953 apareció “El llano en llamas”, con 15 cuentos.

El volumen fue incrementado en su edición de 1970 con los cuentos “La herencia de Matilde Arcángel” y “El día del derrumbe”, aparecidos en revistas en 1955, el primero con algunos cambios respecto a su primera aparición.

A mediados de 1954, Rulfo entregó al Centro Mexicano de Escritores una copia mecanográfica, con unas pocas correcciones a mano, de la novela que en ese momento llevaba el título de “Los murmullos”, y que en entrega posterior al FCE cambiaría por el de “Pedro Páramo”.

Pasajes de este su trabajo de más largo aliento habrían de aparecer ese mismo año en las revistas “Letras patrias”, “Revista de la Universidad” y “Dintel”, y no fue sino hasta 1955 cuando fue publicada íntegra por el FCE.

En 1957, se desarrolló como editor en el Instituto Nacional Indigenista (INI) en la Ciudad de México.

Considerado como uno de los exponentes de la literatura universal, Juan Rulfo es autor de obras como “La vida no es muy seria en sus cosas” (1945). Además, algunos de sus cuentos fueron llevados a la pantalla grande, ejemplo de ello es “Tlapa”, filme que se dio a conocer 1956.

Por lo anterior, la página web “www.biografiasyvidas.com”, señala que Juan Rulfo también escribió guiones cinematográficos como “Paloma herida” y “El gallo de oro”. También fue cinefotógrafo y asesor histórico en la filmación de “La escondida” (1955) de Roberto Gavaldón.

Entre las distinciones que recibió el escritor mexicano se encuentran el Premio Xavier Villaurrutia (1956) y el Premio Nacional de Literatura en México (1970).

Rulfo falleció el 7 de enero de 1986, no sin antes ser publicado su libro de fotografías “Inframundo” (1981) y recibir en 1983 el Premio Príncipe de Asturias.

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