Tamaulipas, y el pacto con AMLO

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Fernando Acuña Piñeiro

 

La abrupta retirada de Ricardo Monreal Ávila, posterior a las declaraciones de Yeidckol Polevnsky en Tampico, confirmaron un pacto no escrito entre el panismo de la entidad, y el candidato presidencial de la Coalición, Juntos Haremos Historia.

La poderosa dama, hizo énfasis en la no confrontación, lo cual tiene una relación directa con la proclama electoral del político tabasqueño, “amor y paz”. En este caso, la gran interlocutora con el power azul, fue la dirigente nacional de MORENA, y no el ex gobernador zacatecano.

Esta retirada decorosa de Monreal, se combina con la intensificación del activismo azul, en todos los frentes. Los candidatos del PAN, que durante el primer mes se vieron un tanto aletargados, hoy parecen cobrar renovadas fuerzas, y se les ve decididos a refrendar el poder.

Salvo algunas honrosas excepciones, como es el caso de Ale Cárdenas y Oscar Almaraz en la región centro de la entidad, en el resto del estado, el PRI se prepara para recibir la medalla correspondiente al tercer lugar como fuerza política.

En el ámbito de las alcaldías, a MORENA, por su parte, le interesa ganar cuando menos  Madero, y su única condición, es que no le cierren el paso a los cientos de miles de votos que ya se perfilan, a favor de Andrés Manuel López Obrador.

Aquí, en el estado, las elites del PAN tamaulipeco ya entendieron el mensaje de los hechos, y están dispuestos a obedecer la voz de Dios, o sea que AMLO llegue al poder, pero a cambio buscan seguir fuertes, o al menos con suficiente poder de negociación, para el reacomodo que viene, posterior al 2018.

A escasas dos semanas de la veda electoral, el lenguaje de la democracia tamaulipeca, parece decirnos lo siguiente: el uno de julio por la noche, aquí habrá triunfado AMLO para presidente de la República; saldrán dos senadores, Ismael por el PAN y Américo Villarreal Anaya por MORENA, no se sabe aun quién por mayoría y quién por primera minoría. Pero ambos llegarán. De las dos damas que buscan la Cámara alta, por el PAN y MORENA, María Elena Figueroa y Guadalupe Covarrubias, no se hace una. Ambas han tenido un desempeño un tanto gris, y no se sabe, quién ganará de las dos.

Para el PRI, se habrá consumado, una de sus más lamentables derrotas. Pero los aplicados priistas que ganen, están llamados a refundar este partido en el estado.

HOY “BAZOOKA” MEADE, CONTRA “CERILLITO” ANAYA

No hay duda de que los dos contendientes que ya se traen muchas ganas, y se van a dar con todo, en el tercer debate, serán el candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade y el abanderado del PAN, Ricardo Anaya. Esto se debe a que, el candidato externo del tricolor, tiene una misión inaplazable: erigirse en el ganador de la tercera y última confrontación pública, con lo cual pretende subir al segundo lugar, y desde ahí alcanzar y ganarle en un final de película a AMLO, en los últimos quince días de campaña.

Todos sabemos que esto es prácticamente imposible. Pero ya desde hace unos días, desde el bunker de AMLO han anticipado versiones, en el sentido de que, los priistas tienen preparados también algunos escándalos contra la gente que rodea al candidato de la Coalición, “Juntos Haremos Historia”.

En otras palabras, la idea que tiene Ricardo Anaya, en el sentido de que el Gobierno federal trata de debilitarlo a él, para que gane AMLO, es una falsa apreciación. La realidad es que, ellos, los peñistas, siguen buscando que gane Meade. Si no lo logra, eso ya es otra cosa. Pero en Los Pinos, no han arreado aun, la bandera de la lucha por el poder.

En este contexto, la de hoy por la noche, en la ciudad de Mérida, será una interesante velada de boxeo verbal, donde dos políticos de ideologías similares, adoradores ambos de la doctrina del libre mercado, se darán hasta con la cubeta.

Quienes conoceos sus estilos ideológicos, sabemos de antemano que los mejores golpes, tanto de Meade, como de Anaya, son sus derechazos.

 

MARGARITA, ¿A QUÉ HORA SALES POR EL PAN?

En lo que constituye un capítulo más de la serie, “Anaya y sus Enjagues”, el calderonista Ernesto Cordero, anunció en el diario Mienio, que interpondrá una denuncia formal contra el candidato presidencial del Frente por México ante la PGR. No creemos que pase nada, más allá del espectáculo que se ventilaría en los medios y del morbo propio de este tipo de situaciones.

El análisis de fondo, es la estrategia que ya han puesto en marcha, en el equipo de Margarita Zavala, ex aspirante independiente a la presidencia. Ella se ha propuesto recuperar al PAN para dar inicio a una larga e intensa campaña de corte futurista por la presidencia.

Pero para lograrlo, antes tienen que reducir a su mínima expresión a Ricardo Anaya, mismo que, de perder la elección del uno de julio, sería objeto de una amplia e intensa campaña, cuyo propósito sería barrer con su equipo, hacia el interior del CEN panista.

La idea de los zavala-calderonistas es arrebatarle a Anaya, (a estas alturas una tarea sumamente fácil), el liderazgo moral del panismo, y acto seguido echarlo de este partido, de una manera poco ortodoxa, con cargos de corrupción y cosas peores. El matrimonio Calderón-Zavala necesita del PAN, para ir por la presidencia de la República, en el 2024.

De ahí que, la actual denuncia del ex precandidato presidencial, Ernesto Cordero, contra el llamado “Ricky Rickin” tenga mucho sentido, pero de cara al futuro. Por ahora, Cordero le está haciendo la tarea al PRI, pues en lugar de que uno de sus militantes formule una denuncia, cosa que se vería mal, en este caso será uno de los panistas desplazados, el que le de la estocada jurídica al abanderado de la Coalición PAN-PRD-MC.

Como lo hicieron, en los tiempos del noviazgo, después del uno de julio, seguramente Felipe Calderón, le preguntará a su esposa:

—-Margarita, ¿a que hora sales por el PAN?

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