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ROSTOV DEL DON, Rusia (AP) – Cuando alguien vive en busca de aventuras, no importa el destino, sino el trayecto. Tampoco son determinantes los tropiezos.

Como una goleada de 5-0 sufrió por el equipo que ese alguien apoyó en el primer partido del Mundial.

Un grupo de cuatro saudíes recorrió 3.500 kilómetros en motocicleta sólo para ver la selección de su país había caído por ese marcador ante Rusia. Pero Ahmed Benawi y sus tres amigos niegan que algo puede restarles entusiasmo en un viaje que conjuga sus dos mayores aficiones: las motocicletas y el fútbol.

Así, la derrota se matizó simplemente por la satisfacción de un viaje que los llevó de Frankfurt a través de Polonia y Bielorrusia, hasta Rostov del Don, una ciudad alrededor de 1.100 kilómetros al sur de Moscú.

A bordo de sus motocicletas de 1800CC, «The Travellers», como se hace llamar al grupo de Benawi, Talal Obiad, Satam Sardidi y Sultan Hawsawi, recorren las calles y carreteras de Rusia siguiendo la huella de la selección saudí, cuya actuación en el duelo inaugural ante el anfitrión en Moscú tal vez mar la peor parte de esta experiencia.

«¿Sabes? Esto es fútbol. En el fútbol se gana o pierde, ora se empata. En nuestro primer partido no jugamos bien y perdimos. Está bien «, dijo Benawi sin perder la sonrisa que oculta a la perfección sus 57 años de edad. «Pero Arabia Saudí debe ver al futuro. Vamos contra Uruguay. Apoyamos a nuestro equipo y esperamos que gane.

«Ganaremos».

Los resultados en la cancha han sido para el olvido. El trayecto, memorable.

No tardó en obtener el estatus de las celebridades desde su llegada Rostov del Don la noche del lunes. Las cámaras los persiguen, al grado de incluir las policías alrededor de la Arena dejando de lado por unos instantes su serio semblante para tomarse una foto con ellos.

Así ha sido desde que se subieron a sus enormes motocicletas, enviadas especialmente en un avión de carga hasta Frankfurt. A lo largo del camino y con la música pop árabe sonando en las bocinas, no han encontrado un solo obstáculo. Las fronteras no los detienen. Tampoco las barreras de la lengua. Para ello existen las aplicaciones de traducción y los buenos deseos de todos los que se han cruzado en su camino.

Así se hace más corto para Benawi, un jubilado ingeniero de aviones, y sus acompañantes: un agente aduanero, un empresario y un jubilado de La Meca, Medina y Yida.

Pero la aventura aún no termina. Aún hay kilómetros por recorrer. Una vez concluido el duelo del miércoles ante Uruguay tomará una nueva carretera con destino a Volgogrado, donde la presenciarán el encuentro ante Egipto con la esperanza de que los resultados les regalen un nuevo destino en los octavos de final antes de emprender el viaje a casa.