Fin de semana cardíaco

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Mauricio Zapata

 

 

Fue un largo fin de semana.

En la esquina azul había optimismo, pero no dejaba de haber nerviosismo.

Por el lado guinda había, no sólo nervios, sino temor por no salir airosos. A pesar de que sus números eran positivos, había pesimismo y ya alistaban las siguientes instancias.

El árbitro comenzó a contar una a una las actas. Eran cuatro mil 629 las que habrían de revisar y contar.

Sería sin duda, no sólo un fin de semana largo, sino de angustia.

Comenzó el conteo el viernes ya tarde. Una a una. Acta por acta. Distrito por Distrito.

Por alguna razón, los distritos I, V y VI los dejaron al último. Y en ese orden. Y eso puso más suspenso y drama a esta situación y aumentó el nerviosismo.

Según algunas fuentes, en la esquina azul se prepararon con bastantes cigarrillos, comida y bebida para aguantar la noche.

Las estimaciones decían que al medio día habría resultados y definidos los tres senadores de Tamaulipas.

Por el lado guinda, en un salón anexo a la casa de Américo Villarreal dispusieron de café, bastante café y una pantalla grande con la página del INE en donde daban a conocer los números.

El avance era muy lento. Había lapsos de hasta una hora en donde no fluía la información. Eso propiciaba más nerviosismo en la ala guinda.

En contraparte, esos vacíos de información generaba más optimismo en la banca azul.

Desde que inició y hasta el final, los candidatos de los de la historia siempre fueron arriba, jamás bajaron al segundo sitio.

Pero el drama apenas empezaba.

Muchos pensaron que al amanecer del sábado ya habría información. Pero no. Si bien, el conteo llevaba un porcentaje importante, faltaban aún los distritos de dominio azul.

Era el medio día de ese sábado. Américo aventajaba por poco más de 25 mil sufragios. En la esquina guinda ya celebraban, pero con mesura, ya que venían los distritos en donde no dominaron.

En el lado azul sentían que el día tenía más horas de lo común. Y es que momentos antes, el dirigente del panismo tamaulipeco, Francisco Elizondo aseguraba que habían ganado y exigía a los adversarios reconocer su triunfo, un triunfo “claro y contundente”.

Paradójicamente, por la tarde del sábado, el mismo Elizondo encabezaba una rueda de prensa en donde anunciaba él, su partido, su dirigente municipal y su candidato, que impugnarían la elección en Ciudad Madero en donde habían perdido de manera “clara y contundente”, como así calificó esa jornada el partido vencedor.

Morena estimaba que para las dos de la tarde ya habría un resultado, pero no, es más, aún estaban lejos de poder cantar victoria. Pero ya habían citado a rueda de prensa y aprovecharon para marcar su línea: “conste que vamos ganando por veintitantos mil votos”.

Pero seguía faltando el resultado de El Mante, en donde arrasó el panismo y a eso le apostaban en la esquina azul; a eso le temían en la esquina guinda.

A las 16:00 horas terminaron de revisar los seis distritos morenistas. Américo y su coalición ganaban por 22 mil votos.

Faltaban 14 por ciento de las actas por revisar y contar. La ventaja no era definitiva. Venía la parte más cardiaca del proceso.

En el panismo había optimismo: avanzaban pero no llegaban a la meta.

En el morenismo había pesimismo: se les acercaban cada vez más y más.

Pasaron las horas y los minutos. Las horas parecían días enteros y los minutos horas.

En redes sociales había impaciencia. También en los medios. Imagínense cómo estaban en los búnkers.

En unos había ya molestias, regaños, repartición de culpas. En el otro estaban mudos y ya sin uñas. Pero aún faltando cinco actas nadie podía sentirse ganado ni nadie perdido.

Casi a las diez de la noche se terminó de contar la última acta.

Cuando la página del INE a las 21:43 horas marcó el cien por ciento y decía que Américo había ganado por casi cinco mil votos, hubo euforia y abrazos.

En el otro lado hubo minutos de absoluto silencio… después de molestia; pero nunca de resignación.

Todos a dormir y a descansar, porque el domingo habría una jornada similar, bastante similar a la del sábado con el conteo aleatorio.

Finalmente casi al anochecer se confirmaron los resultados y la terminación de un fin de semana no apto para cardíacos.

EN CINCO PALABRAS: Esto aún le queda historia.

PUNTO FINAL.- El problema no es quién ganó, sino quién y por qué perdió.

Twitter: @Mauri_Zapata

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