Si el águila hablara

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Alfonso Daniel Ramírez Garza

 

 

Es fácil identificar que nuestro país no se dirige en la dirección correcta, pero también comprendo que transitamos en un paso evolutivo y es necesario aprender, creo que cometer errores es positivo, siempre y cuando se aprenda de ellos, dicen que cometer errores nuevos es lo sano, porque cometer errores nuevos y no el mismo error, es prueba de que vamos aprendiendo las lecciones.

Los mexicanos que con nuestro voto decidimos quién sería nuestro Presidente de la República en esta pasada elección, tenemos la obligación de vigilar que se tomen la decisiones correctas para la conducción de México hacia un futuro próspero, no se trata de criticar por criticar, no se trata de odio, ningún sentimiento negativo nos ayudará, se trata de que juntos no volvamos a permitir que un Presidente se sienta “soberano” o crea que se manda solo.

El error es darle el poder para que haga lo que quiera sin rendir cuentas a nadie, el error esta en permitir la impunidad, la historia nos demuestra que los Presidentes de México, inician bien intencionados y con la disposición de resolver los problemas del país, pero en el trayecto van torciendo el rumbo, primero porque la presidencia no es lo que pensaban, y aunado a ello el sistema los va presionando hacia la corrupción, hacia la impunidad, principales problemas en este país.

MIGUEL ALEMÁN VELASCO en su novela “Si el águila hablara”, hace alusión a lo que el águila que esta incrustada en la silla presidencial revelaría si hablara, describe cómo todos los Presidentes de México son muy similares en sus acciones y maneras de pensar en cada uno de los de los seis de gobierno.

En un relato realizado por un trabajador que vivió por varios sexenios en la residencia oficial de los pinos, cuenta cómo vio a todos los Presidentes que en su primer año intentan solucionar todos los problemas y demandas de los mexicanos personalmente, buscando resarcir las carencias que las administraciones anteriores dejaron sin atender, y se consolida lo que él llama el año de “Santa Claus”.

Cuando inicia el segundo año, aun sin que se solucione mucho de lo que intentaron hacer, y sin que aparentemente se den cuenta empiezan a delegar, a crear grupos y comisiones que les apoyen a coordinar el trabajo, así comienza el síndrome del segundo año, al que llama el año del “Coordinador”.

Al llegar el tercer año, el Presidente toma nuevos bríos y adquiere el síndrome que MIGUEL ALEMÁN denomina el año del “El Mesías”, mi verdad es la única y punto, el Presidente está dispuesto a perder la vida si es necesario pero no cede, y no busca comprensión, o estás conmigo o estás contra mí, no hay alternativa, es el momento de hacer un ajuste de cuentas, hay que eliminar lo que sea y a quien sea necesario.

El cuarto es el de “Harún Al-Rachid”, el comendador de los creyentes de las mil y una noches, deja a todas las del harem, se enamora de Scherezada y le pone casa o palacio, a veces sale por las noches disfrazado, para escuchar lo que dice el pueblo de él, pero también es el año de cortar cabezas, quita secretarios, cambia de gabinete, ahora sí quiere conformar un equipo de confianza.

El quinto es el año del síndrome de “Iván el Terrible”, año en que los chismes y la desconfianza proliferan, están en la recta final para conocer el candidato oficial, entonces el país está administrado por los subsecretarios en acuerdos con el Presidente, los secretarios no le entran a las malas, el Presidente no cree ya en nadie, son muy pocos los que le son fieles y el tiempo se acaba.

En el sexto año inicia el síndrome del “Premio Nobel”, el Presidente cree que los mexicanos no valoraron su capacidad y busca reconocimiento en el extranjero, se encuentra solo y no puede hacer política en el país.

Muchos politólogos coinciden en que la novela “Si el águila hablara” se parece mucho a la realidad, y prueba las similitudes entre los que llegan a ser Presidentes de México, por eso no podemos esperar muchos cambios, los gobernantes cuando llegan son bien intencionados, pero el sistema los cambia, por eso somos nosotros los que tenemos que cambiar la ingenuidad de generar un cambio verdadero cada seis años, exijamos al Presidente de México que enfrentar al sistema corrupto ya.

 

LA OPINIÓN DE UN GRANDE

“Si el vaso no está limpio, lo que en él derrames se corromperá”

Horacio (65 AC-8 AC) Poeta latino

 

NOSOTROS.

La inseguridad emocional esta incitada por una impresión de vulnerabilidad o amenaza, y como es una apreciación, no es objetiva y generalmente no es real, las personas inseguras, sin percatarse de ello son complacientes porque buscan aceptación, son consumistas porque buscan llenar esa carencia, y habitualmente están a la defensiva, motivadas por esa sensación de vulnerabilidad.

Un antídoto frente a la inseguridad es el pensamiento positivo, reconocer que la imperfección es lo adecuado, y que la única opinión valida es la opinión honesta de sí mismo, este es el principio para conocer y aceptar la verdad, suena extraño, pero vivimos en un autoengaño, por eso no tomemos la vida con dramatismo, es solo una impresión de la verdad.

 

LA OPINIÓN DE UN GRANDE II

“Sólo hay una verdad absoluta: que la verdad es relativa”.

André Maurois (1885-1967) Novelista y ensayista francés.

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