El cristal con que se mira

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José Inés Figueroa Vitela.-

Un diputado federal electo en Chihuahua celebró haber sido el tercer candidato mejor votado entre sus pares y hasta justificó que el primero, lo logró porque en su distrito hubo un porcentaje más alto de votantes y el padrón era superior.

Hablaba de una de las demarcaciones de la Ciudad de México.

El candidato este obtuvo 103 mil votos, muy cerca de los más de 98 mil que en Tamaulipas computó en el VI distrito con cabecera en El Mante, su congénere VICENTE VERASTEGUI OSTOS.

Aunque lo dijo entre dientes, el chihuahuense si aclaró se refería a los candidatos de su partido, el PAN, porque luego le salieron críticos repasando que solo en la Ciudad de México había otros 14, abanderados por MORENA, que le superaban en captación de votos, en Tijuana cuatro… y ahí le estaban espetando cuando cortó de tajo, repasando la filiación del cómputo.

Ciertamente, estos son los tiempos de repasar las cuentas, de dar espacio a la reflexión que luego anime las acciones.

El PAN en Tamaulipas, lo dijimos antes, tiene motivos para celebrar, empezando por el hecho de haber contenido el tsunami Moreno que en otras entidades arrasó con todo.

En el recuento, la dirigencia estatal encabezada por KIKO ELIZONDO, recordó que Tamaulipas fue el octavo estado donde más se votó por el candidato presidencial de su partido, siete puntos por encima de la media nacional.

Habrá quien cuestione su triunfo en tres de nueve escaños de mayoría en la cámara baja, pero en el punto referencial de que en la legislatura saliente no tendían espacio de este origen se dimensiona el avance.

ISMAEL GARCÍA CABEZA DE VACA como quiera va a representar los intereses del Estado como Senador de primera minoría.

Pero el mejor reflejo del avance panista se da en la conquista de 31 alcaldías, que potenciadas al tamaño, significan las tres cuartas partes de la población tamaulipeca, incluida la emblemática capital, correctamente definida como el corazón de Tamaulipas.

El alcalde electo, XICOTÉNCATL GONZÁLEZ URESTI, ha dicho y repetido que Victoria está enferma; ya veremos si este padecimiento cardiaco que sufre el Estado es sanado o se agravan sus cardiopatías, pero ese es tema aparte.

Haber perdido los escaños de mayoría en el Senado por 5 mil votos, menos del uno por ciento, significa para el PAN “cosa de nada” y si para la cámara baja ganó la mitad de escaños de mayoría obtenidos por MORENA-PT-PES, en la sumatoria de votos de los nueve distritos le favorece.

La coalición panista tuvo 598 mil 300 contra 298 mil, contra 597 mil 810 de los morenistas; en la elección de diputados y senadores el PRI rondó los 300 mil votos y fue en la presidencial donde cayó más, hasta los 228 mil.

En el tricolor, su dirigente estatal, CHECO GUAJARDO MALDONADO, también convocó a dirigentes municipales y ex candidatos para reflexionar sobre lo que pasó y trazar las rutas mediatas de trabajo.

El caso de su dirigencia está tan indefinida como la nacional.

Primero se va a resolver si RENÉ JUÁREZ CISNEROS se va o permanece al frente del Comité Ejecutivo Nacional y después, con él o con quien llegue, se definirá la suerte de los comités estatales, como el de Tamaulipas, con periodos agotados.

Al margen de ese “detallito”, el partido no posterga su agenda.

Decíamos, en la reunión del martes, se reconoció el primer y definitivo embate, en el tsunami Moreno; los candidatos suyos que ganaron, con el PRI no habrían tenido la menor oportunidad y los propios, en efecto fueron los mejor calificados para la contienda.

Ese fue su decir y coincidiremos, insistiendo en los casos de excepción en estos espacios ventilados en su tiempo, así como en las praxis erráticas que despeñaron las expectativas respecto de algunos de sus cuadros, históricamente bien valorados, pero venidos a menos.

No lo dijeron o no lo ventilaron públicamente, pero antes, durante y después del tsunami aquel, los priistas resintieron movimientos telúricos -terremotos azules-, de los que se siguen dando réplicas.

Ahí dieron cuentas de las impugnaciones hechas respecto de la elección de alcaldes en Altamira, Cruillas, Reynosa, Río Bravo, Tampico, Tula y Valle Hermoso, reclamando una presunta “elección de estado”.

No obstante, CHECO arengó a “sus” huestes, declarando que “el partido está de pie”, convocando a cerrar filas, a restablecer la unidad y ponerse a trabajar desde ahora, para la recuperación de la mayoría en el Congreso Local, en las elecciones sobre ello a darse el próximo año.

Y de una vez anunció una gira estatal de agradecimientos a las estructuras y militancias leales que refrendaron el foro en las urnas la que por supuesto, será ocasión para extender las primicias aquellas de la reunificación y preparación para lo que sigue.

La presencia en el encuentro evaluatorio de los ex candidatos federales Juan de Dios Juanes Carrizales, Benito Sáenz Barella, Copitzi Hernández García, Anto Tovar, Alejandra Cárdenas Castillejos, Florentino Sáenz Cobos, Griselda Carrillo Reyes, Gustavo Rico de Saro y Yahleel Abdala Carmona, entre otros ex candidatos a alcaldes que participaron en la pasada contienda electoral pretendió proyectar que no se amilanan y van por la que sigue.

Lo que no acaba de cuadrar en esos escenarios son los recurrentes reclamos mediáticos, que a ratos suenan a pretexto -y otras veces a nostalgia- de algunos cuadros intermedios, por el manejo centralizado de los recursos financieros destinados a la campaña.

Atacar a la operaria de tales disposiciones provenientes del centro del país no cambia lo que ya sucedió y mucho menos abona en el afán manifiesto de reconstruir la unidad y fortalecer el trabajo para lo que sigue.

Los retos son mayores para todos los actores e institutos políticos y de reconocer lo que realmente sucedió para afrontarlo en el inminente proceso dependen los alcances de las nuevas estrategias.

Las descalificaciones ya corren para el nuevo gobierno federal, remitiendo a calidad de “gubernaturas paralelas”, las representaciones que suplirán a las delegaciones de las distintas dependencias centrales en las entidades federativas.

Más preocupante sería pensar en qué va a pasar con las familias de los miles y miles de servidores públicos federales que quedarán cesantes si se consuma tal medida.

Lo que eventualmente pretenda hacer el gobierno López obradorista con esas “embajadas plenipotenciarias” en los Estados no será cosa distinta a lo que en su momento, el PRI y el PAN como gobierno federal, pretendieron hacer, con mayor o menor éxito.

Al final del día, hay niveles de gobierno, responsabilidades, espacios y formas de influencia, largamente probadas en los hechos, acotando los excesos de unos a otros.

No es el “país de las monas de los cerillos” -Venus de Milo-; todo mundo, a su nivel y en su entorno, “tiene manos para trabajar” y como también reza el adagio popular, “el valiente vivirá… hasta que el cobardemente quiera”.

Veremos y diremos.

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