CardioChavitos, un regalo inesperado

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Diego López Bernal.-

Diecisiete menores de edad comenzaron a recibir un regalo inesperado hasta hace siete días. Son niños cuyos padres viven momentos de angustia y dolor al saber que están enfermos; eran niños, hasta entonces, con pocas esperanzas. Son ahora… Guerreros de corazón.

Este verano de 2018, un tercio de estas 17 familias hoy tiene una esperanza de que sus hijos sean operados en uno de los mejores hospitales del norte del país, gracias a las brigadas de cirugías de CardioChavitos. Otras recibieron una ansiada alta médica y el resto ya cuenta con orientación profesional médica.

Y es que este día siete, del séptimo mes del año, esta asociación de beneficencia, con sede en Monterrey, inició su primera actividad fuera del área metropolitana de Nuevo León. Así, el 7/7 quedará marcado en la vida de 17 familias de nuestra región, gracias a tan generosa acción que se llevó a cabo en Victoria.

El sueño de expandir estas acciones altruistas a otras ciudades fue cristalizado este año gracias al donativo que la Fundación Rodrigo F. Barragán Villarreal AC realizó a CardioChavitos. El equipo de detección portátil con tecnología de punta fue usado por primera vez fuera de la Sultana del Norte, para cumplir este objetivo.

Todo empezó el sábado 12 de mayo, cuando CardioChavitos realizó en el Hospital Zambrano Hellion el taller “Amor, la Medicina del Siglo XXI”, dirigido a padres de familia que fueron beneficiados con cirugías unos días después. Y hasta allá se trasladaron familias de esta Ciudad para volver a disfrutar de estos ejercicios que ajustan ideas pero, sobre todo, emociones.

Al término del taller fue planteada la propuesta, de manera informal, a Jesús Manuel Yáñez Sánchez. La respuesta positiva fue sin protocolo alguno y así comenzó a gestarse el proyecto de replicarlo en Victoria. Solo un corazón como el de este increíble doctor podría lograrlo.

A la licenciada en Desarrollo Humano, Nelly Yencaze Barrera, también le fascinó la idea. Ella hace la mancuerna ideal con el cardiólogo pediatra, líder del programa Corazones Invencibles que la Fundación TecSalud realiza junto a CardioChavitos. Juventud y experiencia; conocimiento y sentimiento; así son estos especialistas… Sensibilidad pura.

 

CUAL BOLA DE NIEVE

El lunes 21 de mayo había una cita con el destino. La familia de Ana Gaby, impulsora del taller de padres en Ciudad Victoria, viajó para darle forma al naciente proyecto. Junto a la familia de María Rebeca llegaron a San Pedro Garza García, sede del Hospital Zambrano Hellion, de TecSalud.

Sin embargo, recibieron una sorpresiva noticia que cuatro días después conmocionó a la comunidad médica del noreste del país. Ana Gaby es la primera paciente en recibir una Válvula Melody en esta región y la primera en un hospital privado en todo el país.

Este hito en la historia de la medicina mexicana fue otro motor, que como los cohetes espaciales, se encendía para hacer crecer el anhelo de las familias victorenses de tener en esta Capital a los talleristas de CardioChavitos y Fundación TecSalud. Así son ellos, todo impulso para emprender nuevas proezas.

Y es que el 25 de junio siguiente, al acudir a revisión médica Ana Gaby, se sumó otro gran ser humano al proyecto. La cardióloga pediatra Cecilia Britton Robles aceptó venir y propuso con tal entusiasmo revisar el corazón de algunos niños, que un día después directivos de CardioChavitos y voluntarios de esta Capital tenían la meta de buscar a 15 aspirantes.

Así nació la Primera Jornada de Detección de Cardiopatías Congénitas que CardioChavitos realizó fuera del área metropolitana de la capital de Nuevo León. El proyecto creció como una bola de nieve que sumó rápidamente a muchas personas de buena voluntad.

 

VICTORENSES DE CORAZÓN

Entre los principales protagonistas de esta historia está el Hospital Victoria La Salle. Sus accionistas y directivos aceptaron sin reservas facilitar sus instalaciones para recibir a familias de escasos recursos, que serían los primeros en ser revisados por los doctores provenientes de NL en esta Capital.

Antes habían aceptado iniciar una alianza con CardioChavitos, al ofrecer el auditorio del Campus de la Salud de la Universidad La Salle Victoria para realizar el taller de padres el domingo ocho de julio. Pero hacer revisiones médicas era algo mucho más complejo.

Al mismo tiempo, empresas victorenses comenzaban a sumarse a este reto de logística para todos. Armar la Jornada de Detección fue un apasionante desafío, pues se trata nada más y nada menos que de ir a la búsqueda de niños… para salvarles la vida.

Así se fueron incluyendo al equipo negocios como Carnicería La Popular, Gorditas La Especial, Hotel Hampton Inn Victoria, Arecon, Distribuidores Massey Ferguson, Subway Campestre y Pastelería Delicias a medios de comunicación como ORT, Canal 10, La Verdad, El Mercurio y, por supuesto, El Diario de Victoria, principal aliado de CardioChavitos en Tamaulipas desde hace dos años.

La urgente necesidad de encontrar a 15 guerreros de corazón, en menos de una semana, requirió de todo el apoyo que fuera posible, como lo hicieron los medios de comunicación. Pero es tanta la necesidad en esta región de Tamaulipas que pronto se tomó la decisión: Serían 20 niños en total.

 

DÍAS INTENSOS; DÍAS DE EMOCIÓN

La mañana del sábado siete de julio llegó el grueso de los visitantes de Nuevo León. Los doctores Yáñez Sánchez y Britton Robles viajaron junto a Laura Mex, Luly Gómez y Paola Flores, de CardioChavitos, así como algunos de sus familiares. Su alegría de estar en esta Capital contagiaba a todos los presentes en el Hospital Victoria La Salle. Más tarde llegaría la licenciada Nelly con su esposo a unirse a esta misión.

Mientras tanto, los voluntarios de CardioChavitos en Ciudad Victoria respiraban la emoción de recibirlos para dar inicio a esta jornada de detección de cardiopatías congénitas, pues ya había pacientitos que serían revisados ese día y… manos a la obra.

Los doctores Jorge Salinas Treviño y Jesús Flores Robles, director y subdirector médico de Victoria La Salle, recibieron cálidamente a CardioChavitos en la misma banqueta. La importancia de contar con médicos de este nivel de especialidad no era solamente lo que los motivaba; más tarde sabríamos el vínculo profesional entre ellos… Pero los consultorios esperaban.

Tras un rápido recorrido por el flamante hospital, la doctora Britton Robles y el doctor Yáñez Sánchez atendieron a los primeros guerreros de corazón que recibirían el regalo de sus nacientes vidas en este verano. Las respuestas a las dudas de padres de familia las conoceríamos, una a una, horas más adelante.

Mientras tanto, gran parte del personal del nosocomio se unía a CardioChavitos para asegurarse de que todo saliera a la perfección. Valía la pena, la expectativa generada era alta, pero sobre todo, las vidas de aquellos 17 pequeños era el motor de todos. Y la magia del activismo social apareció.

Entre el equipo de la asociación regiomontana, personal del hospital, voluntarios de esta Ciudad y trabajadoras sociales del DIF Tamaulipas todo se coordinó de manera perfecta. La empatía fluyó de manera espontánea para abrazar a cada una de las familias beneficiadas.

Lo constataron donantes voluntarios, empresarios de buen corazón que se apersonaron. Ellos prefieren el anonimato, bajo la máxima aquella de hacer el bien sin mirar a quién, pero su presencia permitía constatar que su apoyo fue bien invertido.

 

RELOJ DE ARENA; TIEMPO PERFECTO

Cada uno de los 17 niños fue saliendo de los consultorios de los doctores Britton y Yáñez. Los diagnósticos regresaron la calma a varios de ellos, pues las sospechas de sus pediatras fueron aclaradas al saber mediante ecocargiografías que sus soplos eran detalles menores, que el tiempo se encargará de sanar.

Otros padres de familia recibieron diagnósticos más que alentadores, sobre todo porque la esperanza ya estaba perdida; de esta manera, las ideas y sentimientos fueron reacomodados en sus mentes y corazones al renovarse la ilusión de superar en un futuro próximo este reto de salud para sus pequeños. Y qué mejor que teniendo a CardioChavitos de su lado.

Así, con esta labor invaluable, poco a poco se comenzó a trabajar para captar a los menores de edad que la asociación regia podrá llevar a sus futuras brigadas de cirugías de corrección al Hospital Zambrano Hellion, pues su fuerte alianza con la Fundación TecSalud les permitirá sanar a tantos corazones de victorenses como sea necesario.

De esta manera terminó la jornada de detección de cardiopatías, con 17 familias más tranquilas para afrontar el reto que es tener un hijo enfermo del corazón y, por si faltara algo, el día siguiente recibirían otro regalo: el taller para padres denominado “Familias en ReConstrucción”.

 

RAUDALES DE EMOCIONES

A las once de la mañana del domingo ocho de julio, fecha tan esperada por CardioChavitos Victorenses, comenzó a darse la magia de Jesús Manuel Yáñez Sánchez y Nelly Yencaze Barrera. El auditorio de la escuela de medicina de la Universidad La Salle Victoria estaba a tope.

Además de la mayoría de las familias beneficiadas con la Jornada de Detecciones, decenas de matrimonios y especialistas en psicología, así como patrocinadores, escuchaban atentos las primeras palabras de los talleristas que son todo corazón.

La idea podría parecer simple: Ayudar a acomodar sentimientos para reconstruir relaciones de pareja era el objetivo. Papás sanos podrán salir con mejores probabilidades del problema que es tener hijos enfermos, eso lo sabían los voluntarios, personal y los propios especialistas de CardioChavitos, pero no ellos, los padres de familia.

La comunión entre expositores y asistentes se dio rápidamente con una “competencia de abrazos”; después vendrían más ejercicios y dinámicas que lograrían abrir alma, corazón y mente para recibir este regalo tan esperado. Las expectativas se cumplían así, con lágrimas en los ojos y personas dispuestas a ser mejores padres, abuelos y seres humanos en lo general.

Como el Director del Hospital Victoria La Salle. El doctor Jorge Salinas Treviño mostró una vez más la sensibilidad que gran parte de la sociedad victorense conoce, pues no tuvo empacho en ser uno más de quienes recibieron “Familias en ReConstrucción”. Así lo dejó en claro, con micrófono en mano al recordar que Jesús Manuel Yáñez fue su maestro en su etapa de estudiante de medicina, en la Ciudad de México.

Esta fue la oportunidad y el momento ideal para que recibiera el reconocimiento de CardioChavitos por haber sido fiel impulsor de estas nobles y altruistas acciones que realizaron en Ciudad Victoria. Sus palabras contagiaron a todos al valorar la calidad de los conocimientos recibidos ese domingo, que fue el final de dos días de milagros en ciernes para decenas de familias.

Y así, poco a poco las instalaciones de La Salle Victoria fueron despidiendo a cada uno. Las coincidencias de los deseos por aspirar a una mejor vida quedaron de manifiesto este ocho de julio, cuando más de 90 personas abandonaron el Campus de la Salud.

Entre familias beneficiadas con diagnósticos de alta calidad, matrimonios, especialistas y demás asistentes al taller fluía una empatía que permite soñar con nuevas tareas. Salvar familias es la misión de CardioChavitos y todos los supieron, tanto que ofrecieron su voluntad para sumarse a esta gran causa.

Con estas muestras de deseos por hacer equipo, entre sociedad, asociaciones civiles y profesionales cerró la primera actividad fuera de Monterrey; Ciudad Victoria tuvo el privilegio de ser la primera receptora de una campaña de amor que nació hace más de una década en el seno de la familia creada por Alfredo y Claudia, los Gómez Guajardo.

Victoria puede hoy presumir que CardioChavitos está ya en su ciudad, porque salvar a tan solo uno de esos 17 guerreros de corazón será el momento para decir… Misión cumplida. Tamaulipas abre así sus brazos a estas personas ejemplares.

Pero esto apenas inicia, ha sido la frase colectiva que como regalo fue derramado este fin de semana en los terrenos de La Salle. Y sí, fue un regalo inesperado para 17 familias, pues hasta hace unos días las esperanzas se habían acabado para la mayoría.

 

ÁNGELES EN LA TIERRA

Quien esto escribe dejó plasmado en los archivos de El Diario de Victoria una frase que resumió lo vivido en julio de 2016. “Una vez soñé haber estado en el cielo, ahí fluía el amor de manera natural, entre grandes y chicos, entre hombres y mujeres; este verano mi familia estuvo ahí, se llama CardioChavitos”.

Dos años después, esta emocional idea se movió 300 kilómetros al este. Seis de quienes para los beneficiados de esta asociación civil son verdaderos ángeles protectores estuvieron en Ciudad Victoria para derramar, más que ayuda, su cariño en Tamaulipas. Jesús Manuel, Cecilia, Nelly, Paola, Laura y Luly son los nombres que quedaron grabados en los corazones de decenas de familias victorenses este fin de semana.

Imperdonable resultaría no agradecer a Ana Gaby, Gaby y Guadalupe; a Cinthya y Tadeo, así como a Liliana. Su pasión y entrega a este noble objetivo empezó a gestar una amistad que rebasa los límites emocionales básicos, que nos impulsan a seguir soñando que podemos hacer más por nuestros guerreros de corazón y, por qué no pensar… ¡Próximo taller a la vista!

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