La dieta ideal

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Hazel Valdez Blackmore.-

Es difícil encontrar a una persona que no haya hecho una dieta en su vida, salvo, por supuesto, las afortunadas y afortunados que pueden comer todo lo que quieran y nunca engordan, lo que nos hace morir de envidia…de la buena.

Lo acostumbrado es que una dieta para bajar de peso recomiende consumir carbohidratos que se encuentran en frutas y granos. Sin embargo, ha salido una nueva dieta que no restringe el consumo de proteínas y grasas y permite comer carne, mantequilla, mayonesa, guisados y otras ricuras y prohíbe el pan y los cereales.

Más del sesenta por ciento de los adultos, en Estados Unidos tiene problemas de obesidad y exceso de peso (el 23 por ciento tiene peso en exceso y el 26 es obeso) y en México estamos casi en las mismas. Además, los niños ya están presentando este problema con las consecuencias de diabetes e hipertensión, entre otras cosas.

Es muy común que consumamos demasiadas calorías y hagamos poco ejercicio, aunque sepamos que las calorías ingeridas deberían ser menores que las que quemamos mediante la actividad física y las necesarias para que el cuerpo funcione normalmente, pues las que sobran se convierten en grasa corporal y aumentan las llantitas.

Lo recomendable es comer con medida y evitar los alimentos procesados y cargados de azúcar y consumir frutas y verduras, de preferencia.

La dieta perfecta es la que combina un 30 por ciento de grasas, 30 por ciento de carbohidratos y 30 por ciento de proteínas. Con esto se llega a la “zona ideal” que es donde el cuerpo funciona en óptima salud, con un mínimo esfuerzo, sin complicaciones y sin sufrir ningún padecimiento.

Para estar en la “zona ideal”, es necesario reorganizar los hábitos alimenticios y perder algunos kilos. Podemos comer todo lo que nos guste, pero de manera controlada.

En términos generales, este régimen consiste en dividir el contenido del plato de cada comida y cena en tres partes iguales. En la primera parte se deben incluir proteínas de bajo contenido de grasa (pollo, pescado, carne magra, queso), el tamaño no debe ser ni más grande ni más grueso que la palma de la mano.

En las otras dos partes se pondrán carbohidratos favorables (frutas y verduras). Si se toman carbohidratos desfavorables como pan, arroz, pastas, cereales, se comerá solo un tercio de porción. Se Puede agregar un poco de grasa contenida en aguacate, pistachos, aceite de oliva o almendras.

No hay que olvidar que las enfermedades cardiovasculares casi siempre son el resultado de malos hábitos alimenticios y la falta de ejercicio.

Nuestra deliciosa cocina mexicana, tan difícil de resistir, es alta en grasas pero eliminándolas un poco y procurando no comer de más, podremos saborearla tranquilamente.

Todo está en que nos mantengamos en la “zona ideal” y si nos salimos, comprometámonos a caminar, o hacer un poco de ejercicio. Así no habrá remordimientos.

 

 

 

 

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