Útiles inútiles

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Mauricio Zapata.-

Hasta hace unos años la compra de útiles escolares y uniformes en cada inicio de ciclo no estaba tan complicado como hoy lo es.

Ahora es verdaderamente un viacrucis.

Los papás no tienen opciones para comparar precios y decidirse por la mejor opción y eso hace que el gasto sea dos o tres veces más.

Cuando yo iba a la secundaria (años ochenta y noventa) los uniformes, por ejemplo, se podían comprar en cualquier tienda, incluso, había gente que adquiría la tela y ellos mismos los hacían.

En esa época, en las secundarias públicas había que llevar una camisa y pantalón color caqui; las mujeres una blusa blanca y la falda en rosa, azul o guinda, según el grado. Sólo había que bordar el escudo de cada plantel.

Ahora no. Las playeras, los pantalones, las faldas y hasta el atuendo deportivo son especiales y solo se pueden adquirir en un solo lugar con precios bastante altos.

Para el uniforme de deportes, solo había que llevar un short y playera blanca. Tenis blancos, también. Sin broncas. Se compraba en Blanco, Gigante, Astra o Grand; en el mercado o en cualquier establecimiento de telas.

En estos tiempos hay directivos tan absurdos y ridículos que hasta el calzado y los calcetines deben tener el escudo de la escuela, son caros y además no hay posibilidades de hacerlo en pagos para quienes no pueden adquirirlo al “chas-chas”.

Son tan absurdos, ridículos y abusivos, que cada año le hacen modificaciones a los uniformes para que los papás tengan que comprarlos nuevos.

Con los útiles escolares pasa lo mismo. Piden de ciertas marcas, colores y diseños. En muchas ocasiones, solo los vende tal o cual papelería, o incluso el proveedor es algún padre de familia y si no son comprados allí, no es válido y los alumnos no pueden entrar a la escuela o son sancionados.

Entiendo que debe haber disciplina y uniformidad. Que en muchas ocasiones habrá un chamaco agrandado que trae útiles de mejor calidad que el otro y empiezan a haber ciertas diferencias; pero de eso, a que se haga negocio con la compra de estos útiles hay mucha diferencia.

Insisto, en muchos de los casos, son por caprichos de maestros y directores de las escuelas que quieren verse diferentes y las autoridades no han hecho nada para regular esta situación.

Hoy la compra de útiles escolares y uniformes son un verdadero martirio. Las tiendas “autorizadas” para adquirirlos se llenan y se vuelven un caos. Nadie puede llevar un uniforme que no sea comprado en esos lugares.

Urge que regulen esta situación.

Urge que obliguen a los directivos a dejarse de ridiculeces y que sean más flexibles en este aspecto.

Hoy en día un padre de familia gasta entre cuatro y cinco mil pesos por hijo en el regreso a clases y eso me parece injusto.

Un chamaco de secundaria tiene que comprar un uniforme para uso diario (350 pesos); uno para deportes (400 pesos); calcetines del plantel (100 pesos); tenis (500 pesos). Y más adelante los pants para el invierno (400 pesos más).

A eso añádale los útiles, que en cualquier papelería un cuaderno, por ejemplo, cuesta 15 pesos, en las “tiendas autorizadas” sale en 20 y les piden hasta diez. Eso sin contar el borrador blanco, plumones de tal marca, colores de cierta compañía, forros y hasta el cocido de libretas y libros.

¡Caray! Me parece un abuso, pero sobre todo, un absurdo.

Deben ser más flexibles, menos exigentes y más comprensivos.

Ni que la educación en Tamaulipas fuera de tanta calidad.

 

EN CINCO PALABRAS: Total, aprenden exactamente lo mismo.

 

PUNTO FINAL.- “Hay muchas personas que no saben perder a solas el tiempo y son el azote de las que tienen ocupaciones”: Edgar Allan Poe.

 

Twitter: @Mauri_Zapata

 

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