Checo y Zulema.. de que se van.. se van

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Fernando Acuña.-

Todo parece indicar que el telenovelón priista que hasta ahora mantiene en el aburrimiento a las bases derivado de una pésima actuación del galancete de la farándula tricolor, Sergio el Checo Guajardo, y la desgastada diva reynosense Aída Zulema Flores Peña, está por ofrecernos sus últimos capítulos.

Trascendió que desde el CEN del PRI existe ya la decisión de que ambos preparen sus maletas y abandonen la dirigencia tamaulipeca. La razón para que se dé esta sacudida en el árbol del PRI, es que la necesidad de una oposición digna y responsablemente crítica de cara al 2019, choca con el descarado entreguismo y la conducta lacayuna del guajardismo ante el sexenio panista.

Ni siquiera se puede hablar de discurso o de una narrativa en el caso de Checo y Zulema, pues simple y sencillamente estos elementos del análisis han sido sepultados por el silencio y la gruesa caparazón de cinismo.

Tal y como se ve actualmente el PRI tamaulipeco junto con su viejo cascarón de cemento y vidrio ubicado en las expiraciones del bulevar, es una especie de bodega donde se almacenan toneladas de humillación política. Dicha infraestructura ha pasado a formar parte del inventario azul en el estado. Y desde la primera esquina del poder se le ve como un empolvado sarcófago cuyo único valor es el morbo generado por el embalsamamiento de su derrota.

Justamente de esta desastrosa situación se alimentan sus actuales dirigentes estatales: Checo y Aída medran con la tragedia de su propio partido, pues en lugar de asumir una tarea de reunificación de fuerzas internas lo único que se les ha ocurrido es acentuar la cerrazón y convertir el PRI estatal en un reducido club de amigos y de complicidades.

Como consecuencia de esta realidad el Revolucionario Institucional ha sufrido una triste mutación orgánica y política, pues de ser una organización respetable ha caído en lastimoso papel de un changarro pastelero, anclado en la banalidad y alejado de la problemática ciudadana.

Se sabe que la dirigente nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu Salinas, cuenta con la suficiente información sobre lo que ocurre en el PRI Tamaulipas. Actualmente la determinación de que Checo y Aída se vayan ya se tomó, y en lo sucesivo, su relevo se consumará después del necesario cabildeo entre las oficinas internas de Acción Política, de Organización del CEN priista, y el cruce de criterios con la Secretaría de Gobernación.

Tal vez lo más complejo no es sacarlos, sino el hecho de lograr que los grupos internos del priismo se pongan de acuerdo, para que se opere su relevo. De esta compleja coyuntura caracterizada por el divisionismo y la falta de unidad en el PRI Tamaulipas buscan aprovecharse Checo y Aída.

Sin embargo, durante las últimas semanas los acuerdos hacia el interior de los grupos y la militancia en las principales regiones del estado, parecen superar los escollos del desacuerdo. El primer punto es que todos coinciden en que la primer medida debe ser que los actuales dirigentes dejen el cargo. Posteriormente lo que se propone es el envío de un delegado que operaría la llegada de una nueva dirigencia. Es decir, lo más importante ya está decidido tanto en la ciudad de México como en Tamaulipas: Checo y Zulema, de que se van, se van.

 

LORET Y LA CONGRUENCIA DE SU GUERRA CONTRA GORDILLO

Carlos Loret de Mola el periodista más famoso y reconocido de este tiempo, sin duda alguna, es nieto de aquel periodista y literato que ridiculizó en un libro al grupo de la madridista en la víspera del destape favorecedor de Carlos Salinas. Curiosa o sospechosamente el prestigiado escritor sufrió un fatal accidente en febrero de 1986, justo semanas después de que presentara su libro “Que la Nación me lo Demande”, en el cual parodiaba y convertía en objeto de sarcasmo las veladas bohemias entre los personajes favoritos del Presidente MMH, entre ellos dos personajes en particular: el gordo Eduardo Pesqueira, secretario de Agricultura y el secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas que a la postre sería Presidente de la República.

En especial recuerdo que Loret de Mola (abuelo), narró la vez en que Ramón Aguirre le rompe una guitarra en la cabeza a Pesqueira ya en el climax del desmadre y la borrachera. Pero la anécdota más dura es cuando el mismo Aguirre le pone una peluca a Carlos Salinas, hecho que jamás le perdonaría el político de Agualeguas.

Con lo anterior quiero decir que los Loret, siempre han sido de garra y de batalla, y que nunca se han echado para atrás. Nieto de tigre, el actual conductor del noticiero matutino de Televisa, acaba de publicar ayer una columna, donde da a conocer una foto inédita, con Elba Esther portando un antifaz de dormir, que, según el periodista, fue el que se puso, para cubrirse parte de rostro, la vez en que fue detenida por la policía, y encarcelada por órdenes de Peña Nieto.

El hecho de que, Elba Esther haya regresado a la escena pública, del brazo de AMLO, ha molestado mucho al autor de la columna, “Historias de Reportero”. Ayer, le enderezó una fuerte crítica a López Obrador, relacionada con su abierta protección hacia Elba Esther Gordillo, y que culmina en los siguientes términos:

“López Obrador siempre ha sostenido que la gente no es tonta. Tiene toda la razón. Frente a la liberación de Elba Esther, la gente sabe lo que ella hizo. Y sabe también, porque está libre”.

Lo que sí es verdad, es que con el tema Gordillo, como con el de Bartlett, AMLO está abriendo frentes antes de tiempo. ¿Qué necesidad?

 

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