Louis Pasteur

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Rodolfo A. Echavarría Solís.-

“Usted ha levantado el velo que cubrió a las enfermedades infecciosas durante siglos”.

Joseph Lister

 

El seis de julio de 1885 una mujer corría desesperada, por las calles de París, llevando a su hijo de nueve años. El niño había sido mordido por un perro rabioso y estaba condenado a una muerte horrible, pero la señora había escuchado que en esa ciudad vivía un científico que había desarrollado una cura para la rabia.

En esta ocasión comentaremos sobre este científico, quien, además de obtener la vacuna contra la rabia, enunció la teoría microbiana de las enfermedades, que llevó al desarrollo de antisépticos y cambió la forma de dar asistencia médica.

 

NIÑEZ Y ESTUDIOS

Louis Pasteur nació el 27 de noviembre de 1822, en Dole, Francia. Hijo de un curtidor que había peleado en las guerras napoleónicas, quien le inculcó un gran amor por su nación. En la escuela no mostró dotes especiales, de hecho, terminó el bachillerato con una calificación mediocre en química.

Tenía una gran habilidad para el dibujo, que seguramente lo habría convertido en un pintor destacado, pero –afortunadamente para la humanidad– su padre consideraba esta actividad como un pasatiempo y lo animó a seguir sus estudios. Ingresó a la Escuela Normal Superior, en París. Después de graduarse comenzó a dar clases en el Liceo de Dijo, donde ya mostraba un gran interés en la química.

Posteriormente, se muda a la Universidad de Estrasburgo donde inició sus investigaciones. En 1854 fue nombrado decano de la facultad de ciencias en la Universidad de Lille. Esta era una ciudad con un gran número de fábricas y destilerías, por lo que la investigación que realizaban en la universidad debía tener aplicaciones inmediatas. En 1861 fue nombrado director y administrador de estudios científicos en su Alma Máter.

 

CONTRIBUCIONES

Durante miles de años se pensó que la vida surgía espontáneamente y que las enfermedades se debían a desequilibrios en los humores del cuerpo humano. Pasteur enunció, en 1859, la teoría microbiana en la que establecía que las enfermedades y la descomposición de los alimentos eran producidas al entrar en contacto con los microbios presentes en el aire. Aunque esta teoría no fue aceptada inicialmente, debido a que Pasteur no era médico, sino químico, llevó a realizar cambios en la forma de atender a los pacientes.

En 1863 Pasteur fue consultado sobre un problema que tenía la industria vinícola francesa, ya que sus vinos –apreciados en toda Europa– se dañaban durante los trayectos a otras ciudades. Descubrió que la causa eran las bacterias, pero si el vino era hervido para matarlas, perdía su buen sabor.

Pasteur descubrió que calentando el vino a 55 grados Celsius se mataban las bacterias sin dañar su sabor. Este proceso es conocido como “pasteurización” y es utilizado en muchos alimentos.

En 1879, mediante el estudio de las enfermedades de los pollos, Pasteur descubrió que si les inyectaba cepas debilitadas de un virus, los animales creaban inmunidad contra este. Así fue como pudo empezar a crear vacunas en su laboratorio.

En 1865 salvó a la industria de la seda de su país, cuando descubrió la forma en que se infectaban los gusanos de la seda. Además, a partir de los descubrimientos de Robert Koch, en 1881, desarrolló la vacuna contra el ántrax.

 

RABIA

La rabia es una de las enfermedades más espantosas que ha sufrido el hombre. Se transmite a través de mordeduras de animales infectados y causa una muerte lenta y dolorosa. En 1882 Pasteur y sus colaboradores comenzaron a desarrollar una vacuna para esta enfermedad, a partir de la saliva obtenida –con mucho cuidado– de un perro enfermo. Después de varios años de investigaciones empezaron a obtener resultados positivos.

El seis de julio de 1885, Pasteur recibió a una madre angustiada y a su hijo, de nombre Joseph Meister, quien había sufrido catorce mordeduras de un perro rabioso. La mujer le suplicó que salvara al niño, a lo que Pasteur accedió con ciertas reservas, ya que nunca había probado la vacuna en humanos, además de que, al no ser médico, podía ser acusado de asesinato si fallaba.

Durante varios días, Pasteur le aplicó una dosis cada vez mayor de la vacuna, hasta que comprobó que el niño estaba a salvo. La noticia se difundió y pronto muchas personas atestaron su pequeño laboratorio en busca de la cura. Incluso, llegaron diecinueve campesinos rusos quienes habían sido mordidos por un lobo rabioso y que la única palabra que conocían en francés era “Pasteur”. A pesar de que ya llevaban muchos días contagiados, les aplicó la vacuna y logró salvar a dieciséis de ellos.

 

INSTITUTO PASTEUR

A raíz de lo anterior, estaba claro que Pasteur debía tener su propio instituto de investigación, por lo que se inició una colecta que recibió donativos de varios países. El zar Alejandro III de Rusia, el emperador de Brasil y el sultán de Turquía, entre otros dignatarios, enviaron importantes sumas de dinero.

El Instituto Pasteur se inauguró el 14 de noviembre de 1888. Pasteur estaba conmovido hasta las lágrimas por el apoyo recibido, así que su hijo tuvo que leer el discurso inaugural. Con el paso de los años el Instituto se convirtió en el principal centro de investigación médica a nivel mundial y, además, ha realizado una magnífica labor en la aplicación de sus descubrimientos en todos los rincones del planeta. Uno de sus logros más recientes es el descubrimiento del virus causante del SIDA.

VIDA PERSONAL

Durante su estancia en la Universidad de Estrasburgo, Pasteur conoció a Marie Laurent, hija del rector, con quien se casó en 1849. Ella se volvió su asistente y tuvieron cinco hijos, pero sólo dos sobrevivieron; los otros tres fallecieron en la niñez por enfermedades infecciosas comunes en esa época. A los 45 años sufrió un derrame cerebral que le paralizó parcialmente su lado izquierdo, pero esto no hizo que cesara su incansable labor científica.

Jospeh Meister, el niño que salvó de la rabia, creció y se convirtió en el portero y guardia del edificio del Instituto Pasteur. En 1940, con París tomado por los nazis, un grupo de soldados alemanes intentó entrar en la cripta de Pasteur, entonces Meister optó por suicidarse antes que permitirlo. Aunque otros historiadores concluyen que en realidad se suicidó por la depresión que sufría, ya que su esposa y sus hijas había huido de la ocupación nazi y pensaba que habían muerto (ellas regresaron un día después del suicidio).

 

LEGADO

Los descubrimientos de Pasteur han salvado la vida de millones de personas en todo el mundo. A sus 70 años fue declarado el “hijo más insigne de Francia”. El instituto que creó continúa con su labor de investigación médica beneficiando a todos los países, incluyendo a los más pobres.

Louis Pasteur falleció el 28 de septiembre de 1895, rodeado de su esposa y sus colaboradores más cercanos. Una de sus manos asía un crucifijo y la otra era sostenida por la mujer que lo acompañó durante gran parte de su vida. Murió pensando que la ciencia y la paz se impondrían a la ignorancia y a la guerra.

Pasteur tuvo un funeral de jefe de Estado y fue enterrado en la Catedral de Notre Dame. Un año después sus restos fueron trasladados a una cripta en su querido instituto de investigación. Dejemos aquí el reconocimiento para una de las personas que más vidas ha salvado en toda la historia de la humanidad.

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